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EL MOTÍN DE ESQUILACHE

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En 1765 apareció el último de los diecisiete volúmenes de texto que conformaban la Enciclopedia, si bien todavía no estaban terminados los volúmenes de grabados.

D'Alembert publicó sus Mémoires sur la destruction des jésuites, donde canta victoria por la expulsión de Francia de la Compañía de Jesús. Por su parte, Voltaire acogió en sus propiedades a algunos de los exiliados y recordó a D'Alembert que más vale malo conocido que bueno por conocer.

Una vez recuperado de su enfermedad, Lagrange dejó París para regresar a Turín. Allí preparó un trabajo para el concurso que había propuesto para el año siguiente la Academia de Ciencias de París, esta vez sobre las órbitas de los satélites de Júpiter.

James Watt construyó una máquina de vapor mucho más eficiente que la de Newcomen y se propuso comercializarla a gran escala, lo que lo llevó a un arduo proceso de búsqueda de financiación, registro de patentes, construcción de piezas de gran tamaño, etc. Para ello se asoció con Matthew Boulton, que era dueño de una fundición.

El marqués de Mirabeau fundó, junto con Nicolas Baudeau, la publicación Ephémérides du citoyen, destinada a difundir las teorías fisiocráticas. De hecho, fue Baudeau quien acuñó el término "fisiocracia". Éste era un sacerdote, profesor de teología en la abadía de Chancelade.

Quesnay publicó el artículo El derecho natural en el Journal de l'agriculture, du commerce et des finances.

El tejedor James Hargreaves inventó una máquina de hilar llamada spinning Jenny.

Samuel Johnson publicó una edición comentada de las obras de Shakespeare.

El veneciano Carlo Goldoni estrenó la comedia El abanico, que destaca por el virtuosismo de la intriga.

El Papa Clemente XIII elogió a los jesuitas en la bula Apostolicum.

El ministro español Campomanes promulgó una ley de libre comercio de los granos, con derogación de sus tasas, análoga a la implantada en Francia dos años antes. También publicó su Tratado de la regalía de amortización, en el que analiza el perjuicio económico que suponía el hecho de que los bienes adquiridos por la Iglesia se consideraban inalienables. El tratado contiene el resultado de un censo del año anterior realizado en Castilla-León, según el cual los bienes eclesiásticos suponían una tercera parte de la riqueza total poseída por el 2.25% de la población.

En Barcelona se fundó la Academia de ciencias naturales y artes, por iniciativa del capitán general de Cataluña, cargo que, desde hacía más de quince años, ocupaba el marqués de la Mina. En ese tiempo había realizado numerosas obras públicas, como la reparación del puerto de Barcelona o la restauración de las carreteras, y también contribuyó a la fundación de instituciones científicas, como la citada Academia, o el colegio de cirujía, fundado el año anterior.

Ese año murieron:

En Suecia, el partido de los Gorros apartó del poder al de los Sombreros.

En enero de 1766, los propios comerciantes británicos, sintiendo las consecuencias del bloqueo americano, pidieron al Parlamento que retirara la Ley de Timbres.

En España, el marqués de Esquilache seguía adelante con sus reformas. Muchas de ellas estaban dedicadas a la modernización de Madrid: empedrado, alcantarillado y alumbrado de las calles, vigilancia nocturna, construcción de numerosos monumentos, etc. El 22 de enero promulgó una disposición por la que se prohibían las capas largas y los sombreros de ala ancha, en parte porque "como vestía la gente de España, les daba cierto aire de personas poco cultas y aspecto de sospecha", y en parte porque dificultaba la identificación de delincuentes.

El 13 de febrero, una comisión parlamentaria consultó a Benjamin Franklin sobre la Ley de Timbres, el cual habló elocuentemente en favor de su revocación.

En Londres, Franklin conoció a un científico llamado Joseph Priestley al que animó para que publicara una Historia de la electricidad que pronto le valió su ingreso en la Royal Society.

El 10 de marzo entró en vigor el decreto de Esquilache sobre las capas largas y los sombreros de ala ancha. Las calles de Madrid se llenaron de patrullas acompañadas de sastres que acortaban en el acto las capas y cosían las alas de los sombreros. Al día siguiente empezaron a verse pasquines que incitaban a la rebelión. Los descontentos empezaron a responsabilizar a Esquilache de desgracias varias, como la escasez de pan (debida a una sucesión de malas cosechas), con el consiguiente aumento de precio que había sufrido en los últimos años, etc.

El 18 de marzo, el rey Jorge III de Gran Bretaña firmó la revocación de la Ley de Timbres.

La tarde del 23 de marzo, domingo de Ramos, dos madrileños embozados en sus capas y sombreros se pasean por delante de un cuartel (uno con sombrero blanco en lugar de negro, para llamar más la atención). Sale un oficial que interpela a uno de ellos: "Paisano, ¿por qué no observa usted lo mandado y no amputa ese sombrero?" Y la respuesta fue: "¡Porque no me da la gana!" Cuando trataron de prenderlos, dieron una señal y aparecieron más embozados, que los liberaron y avanzaron en manifestación gritando "¡Viva el rey! ¡Muera Esquilache!"  El motín se generalizó y la casa de Esquilache fue saqueada, junto con la de otras personalidades. Se calcula que el número de amotinados oscilaba entre 10.000 y 30.000, según distintas versiones. Ocurrieron diversos incidentes sangrientos, unos protagonizados por soldados, otros por amotinados, que también consideraron oportuno destruir el alumbrado público.

El 24 de marzo, los amotinados, dueños de Madrid, se presentaron ante el palacio real; sale al balcón el duque de Medinaceli, pero el griterío impide que se le escuche; sale entonces el padre Cuenca, un clérigo de gran popularidad; lleva una corona de espinas, una soga al cuello y un crucifijo; se hizo el silencio y el padre empezó a sermonear, pero al poco rato la gente le grita que se calle y le entregan un memorial para que se lo presente al rey, en el cual se le exige el destierro de Esquilache, que en el futuro nombre a ministros españoles, que disolviera la guardia valona (una especie de guardia de corps creada por Felipe V integrada por flamencos), que bajara el precio de los comestibles, que se suprimiera la junta de abastos, que las tropas volvieran a sus cuarteles, que se permitiera de nuevo la capa larga y el sombrero de ala ancha y que el rey compareciera en público para dar su palabra de que todas las peticiones serían satisfechas.

Así se hizo: el rey salió al balcón, el padre Cuenca le leía las peticiones de los amotinados y él asentía a cada una de ellas. Para celebrarlo, los amotinados sacaron una imagen del convento de Santo Tomás y organizaron una procesión que recorrió las calles durante toda la noche.

El 25 de marzo, los amotinados se enteran de que el rey ha huido a Aranjuez. Los insurrectos, temiendo una traición, envían un emisario a Aranjuez, que el 26 de marzo volvió con un pliego del rey en el que prometía de nuevo cumplir lo otorgado, así como el perdón general por los excesos cometidos, a condición de que cesara el tumulto. La multitud se consideró satisfecha y así terminó el llamado motín de Esquilache. Sin embargo, motines similares surgieron en otros puntos de España (esta vez sin el pretexto del cambio de indumentaria). Los más violentos se dieron en Zaragoza entre el 1 y el 7 de abril, a causa de la carestía de alimentos. En Cuenca estalló un motín el 6 de abril. Destituido, Esqulache partió hacia Nápoles el 13 de abril. Poco después fue nombrado embajador de España en Venecia. El 14 de abril estalló una revuelta en Guipúzcoa, concretamente en la ciudad de Azcoitia. Los amotinados exigían la rebaja de los precios de los artículos de primera necesidad y, una vez consiguieron su propósito, salieron de la villa para propagar la revuelta. En Loyola se les unieron unos obreros que trabajaban en unas reformas de un seminario de los jesuitas. Sus peticiones fueron nuevamente atendidas y entonces regresaron en procesión a Loyola, donde cantaron un Te Deum.

En Barcelona hubo un intento de levantamiento entre el 18 y el 20 de abril, pero fue evitado por el marqués de la Mina. (Encaró hacia la ciudad los cañones de la ciudadela y responsabilizó a los nobles del comportamiento del pueblo.)

La sublevación guipuzcoana se había extendido a Éibar y Eigóibar, pero el 21 de abril fueron derrotados por el ejército. Pasaron entonces a Hernani, donde el 22 de abril concentraron sus fuerzas con el propósito de atacar San Sebastián, la capital de Guipúzcoa. Allí aparecieron pasquines incitando a la rebelión; se hicieron algunas detenciones y se ordenó una bajada de precios, al tiempo que se preparaba la defensa de la ciudad. Entre un millar de ciudadanos armados y unos trescientos soldados, lograron apaciguar a los amotinados. Entre los detenidos estaban los trabajadores del seminario de los jesuitas de Loyola. Las autoridades guipuzcoanas protestaron por la actuación de los jesuitas, mientras que éstos iniciaban en Pamplona un proceso contra las autoridades que habían permitido la entrada de los soldados en su seminario.

El rey Carlos III nombró capitán general de Castilla la Nueva y gobernador del consejo de Castilla a Pedro Pablo Abarca de Bolea, el conde de Aranda, al que una vez calificó de "más testarudo que una mula de Aragón". Inmediatamente se encargó de reprimir los motines y de buscar responsables. Se apoyó para ello en José Moñino, al que nombró fiscal de lo criminal del consejo de Castilla. Ente los extranjeros cuya dimisión habían exigido los amotinados estaba el genovés Jerónimo Grimaldi, que, no obstante, conservó su cargo de secretario de Estado.

La clase dirigente de la época estaba dividida en dos facciones enfrentadas: la de los provenientes de la aristocracia y el alto clero y la de los de origen burgués e incluso de clases humildes (a menudo dotados de títulos nobiliarios recientes). Los primeros llamaban a los segundos golillas, garnachas o manteístas, donde este último apelativo se aplicaba propiamente a los estudiantes que habitaban un colegio mayor sin disfrutar de una beca, por oposición a los colegiales, que eran siempre estudiantes de la alta nobleza y, por extensión, se llamó así a los políticos aristócratas, opuestos tanto a los manteístas como a los ilustrados. De entre las distintas versiones sobre quiénes estuvieron detrás del motín de Esquilache y las revueltas que le sucedieron, una apunta al partido de los colegiales, en un intento de desbancar a los manteístas. Tanto si la nobleza y el clero instigó el motín o no, lo cierto es que adoptó una actitud pasiva muy cercana a la complicidad. Otra línea (la favorita del conde de Aranda) apuntaba hacia los jesuitas. Lo cierto es que diversas personalidades de la nobleza y el clero fueron acusados de instigación a la rebelión y fueron desterrados de la capital, entre ellos el marqués de la Ensenada.

Entre los golillas se encontraban Campomanes, Moñino, así como Manuel Roda y Arrieta, el primer marqués de Roda, a la sazón secretario de Gracia y Justicia, cargo desde el que combatió las revueltas y desde el que llevaba tiempo combatiendo a la Iglesia con la hostilidad abierta de la Santa Inquisición. También era el responsable de la reforma de los colegios mayores que había permitido que accedieran a ellos manteístas provenientes de clases humildes. En sus intentos de reforma de los planes de estudio de colegios y universidades, el principal obstáculo con el que se encontraba era el de los jesuitas, que casi tenían el monopolio de la educación en España.

No pasó mucho tiempo antes de que Aranda revocara algunas de las concesiones que el rey había hecho a los amotinados (aunque en lo sucesivo las reformas se harían con mucho mayor tacto). La capa larga y el sombrero de ala ancha fueron prohibidos de nuevo sin que se produjera ningún altercado, la guardia valona regresó a la capital y fue reforzada con ocho regimientos, si bien se realizaron algunas reformas sobre el sistema de abastos.

En Francia también había tensiones. El rey Luis XV había tratado de imponer unas tasas en Bretaña sin contar con la aprobación del parlamento de Rennes, y encarceló a uno de sus miembros a causa de sus protestas. Esto provocó la dimisión del parlamento entero, el cual recibió el apoyo del parlamento de París. Para reafirmar su autoridad, Luis XV convocó una sesión del parlamento de París en la que mandó pronunciar un discurso en el que defendía los principios de la monarquía absoluta.

El primer ministro británico, el marqués de Rockingham, dimitió en julio como consecuencia de sus disensiones con Pitt. El rey Jorge III lo sustituyó por el propio Pitt, el cual aglutinó gracias a su carisma a las diversas facciones del partido whig, cada vez más dividido. No obstante, Pitt aceptó un título nobiliario que lo llevó de la Cámara de los Comunes a la de los Lores, y esto lo distanció de sus partidarios.

El 24 de julio se rindió el jefe indio Pontiac.

Ese año murieron:

En Polonia se celebró la dieta de Repnín, llamada así porque en la práctica estuvo dirigida por el embajador ruso, Nikolái Vasilievich, príncipe de Repnín, quien, de acuerdo con Prusia, hizo proclamar el carácter elegible (no hereditario) de la monarquía polaca.

Un navegante británico llamado John Byron había estado explorando el extremo de Sudamérica y ahora se adentraba en el pacífico, donde descubrió varios grupos de islas en el Pacífico, entre ellas las islas Désappointement y las que ahora se conocen como islas de Byron.

El francés Louis Antoine Bougainville zarpó al frente de una expedición con el propósito de convertirse en el primer francés que diera la vuelta al mundo.

El físico británico Henry Cavendish se dedicaba al estudio de los gases y ese año fue el primero en aislar el hidrógeno.

Anne Robert Jacques Turgot, barón de l'Eaulne, colaborador de la Enciclopedia, publicó sus Reflexiones sobre la formación y la distribución de las riquezas. Era intendente de Limoges, donde estaba introduciendo numerosas reformas: construcción de carreteras, introducción de la patata, implantación de la industria textil, etc. Ese año recibió la visita de Adam Smith, que venía de visitar a Voltaire en Ginebra. Poco después regresó a Edimburgo.

En Ginebra había estallado una nueva revuelta contra la Confederación Helvética, que se negaba a considerar a sus ciudadanos como miembros de pleno derecho de la Confederación. Rousseau fue expulsado de Ginebra y fue acogido por David Hume en Gran Bretaña, pero no tardó en enemistarse con él.

En noviembre, Leopold Mozart y su familia estaban de regreso en Salzburgo, tras un largo viaje en que su hijo de nueve años había causado sensación en Europa, especialmente en la corte de Luis XV, por sus dotes musicales.

A causa de sus desencuentros con el rey Federico II de Prusia, Euler decidió abandonar Berlín y volver a San Petersburgo. Poco después de su llegada sufrió una enfermedad que lo dejó casi completamente ciego. Su hijo Johann Albrecht obtuvo una cátedra de física en la Academia de San Petersburgo. El 6 de noviembre, Lagrange sucedió a Euler como director de matemáticas de la Academia de Berlín. Ese año se había publicado el tercer volumen de las Mélanges de Turin, en el que Lagrange presentaba trabajos sobre ecuaciones diferenciales con aplicaciones a la mecánica de fluidos (en los que introdujo la que hoy se conoce como función lagrangiana), así como al estudio de las órbitas de Júpiter y Saturno.

El premio anual de la Academia de Ciencias de París lo ganó un joven de veintitrés años llamado Antoine Laurent de Lavoisier, por su Memoria sobre el mejor sistema de alumbrado de París.

Aunque la Ley de Timbres había sido revocada, la Ley de Acuartelamiento seguía vigente. Thomas Gage estaba furioso porque la Asamblea de Nueva York interfería continuamente en sus intentos de alojar oficiales en lugares aceptables y presionó al gobernador para que disolviera la Asamblea. Así lo hizo el 1 de diciembre, y se eligió una nueva Asamblea, más conservadora, que permitió el acuartelamiento. Su implantación en las trece colonias fomentó la aversión de la población hacia los soldados británicos, que dejaron de ser soldados para convertirse en "casacas rojas". Los sectores más radicales de Nueva York levantaban de tanto en tanto un "asta de la libertad" en algún lugar destacado de la ciudad alrededor de la cual se reunían los Hijos de la Libertad para lanzar sus discursos. Normalmente, las autoridades miraban hacia otro lado, pero, en una ocasión, unos soldados derribaron una de esas "astas" y se produjo un altercado.

En 1767, la zarina Catalina II de Rusia convocó una comisión legislativa, elegida por los distintos estamentos sociales: nobles, ciudadanos y campesinos (pero no siervos), con el fin de dotar al imperio de un nuevo código legal.

Robert Clive dejó la India para regresar de nuevo a Gran Bretaña.

Boccherini se instaló en París, donde publicó algunas de sus obras de música de cámara.

En Viena, Gluck estrenó su ópera Alceste.

En Hamburgo murió el compositor Georg Philipp Telemann, y su puesto de director de orquesta fue ocupado por Karl Philipp Emanuel Bach, tras el estreno de su Magnificat.

El teatro nacional de Hamburgo contrató como consejero a un escritor alemán llamado Gotthold Ephraim Lessing, que ese año estrenaba la comedia dramática Minna de Barnhelm o la felicidad del soldado, escrita cuatro años atrás. Está ambientada en la guerra de los Siete años, y fue la primera obra de teatro en alemán sobre un tema contemporáneo.

En Leipzig, un estudiante de derecho de diecisiete años llamado Johann Wolfgang von Goethe publicaba un poema pastoril titulado El capricho del amante y un libro de poesía titulado Annette, inspirado en Annette Schönkopf, la hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, con la que mantenía una relación tempestuosa al tiempo que cortejaba a Frédèrique Öser, la hija de su profesor de dibujo.

En la escuela de la catedral de Riga impartía clases un pastor protestante de veintitrés años, antiguo alumno de Kant, llamado Johann Gottfried Herder, que publicaba ahora sus Fragmentos sobre una nueva literatura alemana.

Un relojero-músico-escritor francés llamado Pierre Augustin Caron Beaumarchais acababa de regresar de España a donde se había dirigido para vengar a su hermana de un seductor, y ahora estrenaba una obra de teatro llamada Eugénie basada en su aventura.

En abril los jesuitas fueron expulsados de España. Se les acusó de haber fomentado los desórdenes del año anterior y de minar la autoridad real, pero las razones de fondo, obviamente, eran otras. Al contrario del caso francés, la expulsión no puede considerarse como una medida anticlerical (al contrario, la mayoría de los obispos españoles aprobó la decisión), pues el objetivo del gobierno no era combatir a la Iglesia, sino someterla al control del Estado, y los jesuitas eran el principal apoyo con que contaba el Papa para hacer notar su influencia en el país. Por otra parte, los jesuitas controlaban la enseñanza y se oponían a los cambios que propugnaban los ilustrados. También es cierto que los jesuitas españoles habían apoyado a sus correligionarios paraguayos durante la guerra guaraní en contra de los intereses del gobierno.

Más de seis mil jesuitas pidieron asilo en los Estados Pontificios, pero el Papa Clemente XIII no los admitió, así que marcharon a Córcega.

Entre los jesuitas expulsados de España se encontraba el padre José Francisco de Isla, que marchó a Córcega, donde escribió un Memorial dirigido a Carlos III, sobre la expulsión, que no llegó a publicar. Poco después marchó a Bolonia.

En México, la expulsión de los jesuitas provocó diversas protestas populares y desórdenes que fueron duramente sofocados por el visitador José de Gálvez y por el virrey, el marqués Carlos Francisco de Croix, que había sido designado el año anterior.

Ese año murió el marqués de la Mina.

También murió el conde Jean-Baptiste François Joseph de Sade, y su título lo heredó su hijo Donatien Alphonse François, aunque se hacía llamar marqués de Sade, título que ya había sido usado por su familia, aunque no existía oficialmente. Tenía entonces veintisiete años y ya había destacado como soldado en la guerra de los Siete años. Estaba casado, pero sus infidelidades eran bien conocidas. Era aficionado al teatro y había estrenado varias comedias. Según la declaración de una prostituta, el 16 de abril la llevó con engaños a su casa, donde la flageló. A raíz de esto, el marqués pasó siete meses en prisión por orden del rey.

D'Alembert publicó el quinto y último volumen de sus Mélanges de littérature et de philosophie, en los que recoge su pensamiento filosófico. En general, se muestra escéptico ante los problemas metafísicos, si bien argumenta en favor de la existencia de Dios, pues considera que la inteligencia no puede ser producto de la materia. No obstante, hay que tener presente que ya hacía dos años que se quejaba de que una enfermedad le había afectado a la mente y era incapaz de concentrarse para hacer matemáticas.

Entre los colaboradores de la sección de química de la Enciclopedia se encontraba Paul Henri Dietrich, barón de Holbach, que había nacido en el Palatinado, pero vivía en París. Era enemigo de todas las religiones, a las que consideraba instrumentos del despotismo. Ese año publicó El cristianismo desenmascarado o Examen de los principios y de los efectos de la religión cristiana.

En las Ephémérides du citoyen apareció una de las obras fundamentales del Quesnay, titulada El despotismo en China, en la que expone su filosofía social, que incluía su teoría económica. En otro número de ese mismo año publicó su Análisis del gobierno de los incas en Perú, en el que presentaba a la sociedad incaica como un modelo de su teoría económica, si bien la obra carece de validez histórica.

El marqués de Mirabeau tenía un hijo de dieciocho años llamado Honoré Gabriel Riqueti, demasiado rebelde para su gusto, así que lo obligó a ingresar en el ejército.

El rey Federico II de Prusia no tenía descendencia (su esposa, cuyo sexo no era el que el monarca hubiera deseado que tuviera, era conocida como la viuda de Prusia), por lo que su heredero era su sobrino Federico Guillermo, de veintitrés años (su padre, Augusto Guillermo, había muerto hacía nueve años). Una hermana de Federico Guillermo, Guillermina, se casaba ahora con el príncipe Guillermo V de Orange-Nassau.

William Pitt estaba enfermo y, aunque conservó su cargo de primer ministro británico, lo cierto es que se alejó de la política, y el gobierno quedó en manos de su gabinete, en el que destacaba Augustus Henry Fitzroy, el duque de Grafton, que ahora ejerció de primer ministro, y Charles Townshend, el ministro de Hacienda. David Hume fue nombrado subsecretario de Estado. El 8 de mayo, en el transcurso de una celebración en la que Townshend había bebido bastante champán, éste pronunció un discurso que sería conocido como el "discurso del champán", en el que se burló de Grenville por el fracaso de su Ley de Timbres. Grenville, ofendido, le replicó que era muy fácil hablar, pero que no se atrevería a poner impuestos a los americanos, y Townshend, acalorado, aseguró que por supuesto que pondría impuestos a los americanos. Así, a consecuencia de este espumoso estudio político-económico, Townshend planeo un nuevo sistema tributario para las colonias americanas.

Un navegante británico llamado Samuel Wallis recibió el encargo de continuar las exploraciones de Byron por el océano Pacífico y descubrió las islas Tuamotú, y el 19 de junio llegó a Tahití, a la que llamó isla del Rey Jorge III. La expedición fue recibida por indígenas que rodearon su barco con sus piraguas blandiendo hojas de banano en señal de amistad, pero al cabo de cinco semanas los indígenas se alarmaron y atacaron a los marinos. Cuando el teniente Furneaux plantó una bandera británica en la orilla, los nativos entendieron que tomaba posesión de sus tierras y declararon la guerra a los extranjeros, atacando el barco con una flota de trescientas piraguas que fue disuelta a cañonazos. Se pactó entonces una tregua y Wallis se entrevistó con la reina Purea, que se mostró dispuesta a entablar relaciones con los británicos a cambio de clavos de hierro, desconocidos para su pueblo. La expedición se hizo de nuevo a la mar y descubrió el que hoy se conoce como archipiélago de Wallis y Futuna.

España, apelando al tratado de Tordesillas, había reclamado la soberanía de las islas Malvinas, y Francia, interesada en mantener el Pacto de Familia, había renunciado al archipiélago el año anterior. Ahora los españoles fundaban Puerto Sociedad en la Malvina Oriental, mientras que los británicos mantenían Port Egmont en la Malvina Occidental.

El 29 de junio el Parlamento aprobó nuevos aranceles sobre el té, el vidrio, el papel y los tintes. Además, se emitirían mandatos de asistencia y se daría amplios poderes a los funcionarios de aduanas para combatir el contrabando.

Los nuevos impuestos se aprobaron, obviamente, sin consultar a las colonias, por lo que Samuel Adams lo tuvo muy fácil para volver a la acción. En septiembre hubo reuniones públicas en Boston en las que se acordó reanudar el boicot que había contribuido a derogar la Ley de Timbres. Adams escribió a los líderes radicales de otras colonias para difundir el boicot. Los Hijos de la Libertad empezaron a hostigar a los funcionarios de aduanas. Todo esto sucedió antes de la entrada en vigor de los nuevos impuestos, que el propio Townshend no llegó a ver, pues murió el 4 de septiembre, mientras que la entrada en vigor de la ley se produjo, según lo previsto, el 20 de noviembre. Townshend fue sucedido por Frederick North, el conde de Guilford.

Las llamadas leyes de Townshend no sólo causaron rechazo entre los más extremistas, sino también en los sectores más conservadores. Era el caso de John Dickinson, un terrateniente que había estudiado derecho en Filadelfia y en Gran Bretaña. A partir del 2 de diciembre empezó a publicar las Cartas de un granjero, que aparecieron en varios periódicos, en las que reconocía el derecho británico a regular el comercio, instaba a los americanos a no participar en actos violentos, pero al mismo tiempo protestaba contra las leyes de Townshend y contra la disolución de la asamblea de Nueva York, producida el año anterior. Dickinson no apelaba a doctrinas radicales, como el derecho natural o los derechos humanos, sino a los propios principios del derecho británico, que consideraba que no se estaban aplicando debidamente a las colonias americanas.

Los birmanos saquearon Ayuthia, la capital siamesa, si bien los siameses se recuperaron rápidamente gracias al general Phya Tak, que eligió Thon Buri como nueva capital.

El 16 de enero de 1768, el duque Fernando I de Parma promulgó una ley que prohibía a sus súbditos apelar a tribunales extranjeros (para evitar principalmente las apelaciones a tribunales romanos, a través de las cuales el Papa influía en la política de los distintos estados italianos). Además, estableció que sólo los naturales podían obtener beneficios eclesiásticos, así como que las bulas y demás disposiciones papales debían ser aprobadas por el duque.

El Papa Clemente XIII respondió el 30 de enero con el llamado Monitorio de Parma, en el que condenaba estas resoluciones y declaraba ilegítimo el gobierno de Parma, afirmando que el territorio era parte de los Estados Pontificios. Fundamentaba sus conclusiones en la bula In coena Domini, atribuida a Gregorio XI (a finales del siglo XIV) en la que se excomulgaba a los herejes y a cualquiera que tratase de restringir la jurisdicción eclesiástica. Dicha bula se leía en Roma todos los años el día de jueves santo.

El duque Felipe I respondió a su vez al Papa expulsando a los jesuitas, medida que fue tomada también por el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que prohibió la circulación del Monitorio de Parma. Además ocupó Benevento, mientras los franceses ocupaban Aviñón. En España se prohibió también el Monitorio, mientras en Portugal se condenaba la bula In coena Domini.

Campomanes y José Moñino publicaron el Juicio imparcial sobre el monitorio de Parma que, junto con el Memorial ajustado sobre diferentes cartas del obispo de Cuenca, constituyen los máximos exponentes del regalismo español, es decir de la doctrina que supeditaba la autoridad eclesiástica a la autoridad real. Campomanes escribió también el Memorial ajustado sobre los abastos de Madrid, en el que analizaba las causas profundas del motín de Esquilache.

Ese año, la expulsión de España de los jesuitas se hizo efectiva en Paraguay, con lo que desaparecieron definitivamente las reducciones jesuíticas.

El príncipe elector Federico Augusto III de Sajonia cumplió dieciocho años y asumió el gobierno de sus Estados. Hizo promulgar un nuevo código legal que, entre otras disposiciones, prohibía la tortura. En Polonia se constituyó la Confederación de Bar, con el propósito de liberar a Polonia de la influencia rusa que, entre otras cosas, había dado el trono a Estanislao II Augusto frente a Federico Augusto III. Obviamente, contaron con el apoyo de éste, y también con el de los turcos. Al frente de la Confederación destacaba el conde Kasimierz Pulaski (de veinte años). Estanislao II trató de mediar entre Rusia y la Confederación, pero la zarina Catalina II decidió que era más sencillo enviar un ejército a Polonia, y los turcos aprovecharon para declarar la guerra a Rusia.

El rey Cristián VII de Dinamarca adoptó como médico personal al conde alemán Johann Friedrich Struensee, quien muy pronto se ganó la confianza de la reina y, a través de ella, logró suprimir el consejo privado del rey y convertirse en la máxima autoridad de la corte, instaurando un régimen de despotismo ilustrado.

El rey Fernando I de las Dos Sicilias se casó con Carolina de Austria, hija de la arquiduquesa María Teresa de Austria.

El 11 de febrero, Samuel Adams y James Otis convencieron a la Asamblea de Massachusetts para que aprobara una circular que ellos mismos habían redactado para enviarla a las demás colonias. Las formas eran moderadas, pero la circular llamaba a las colonias a una acción común en defensa de sus libertades, y los británicos la consideraron sediciosa.

En mayo, el navegante Samuel Wallis estaba de regreso en Gran Bretaña, mientras Bougainville llegaba a Tahití. Tomó posesión de la isla en nombre del rey Luis XV, igual que Wallis lo había hecho en nombre del rey Jorge III y permaneció en ella quince días, tras los cuales embarcó llevándose, a petición suya, a un joven llamado Aoturu, que moriría sin volver a ver su país. Poco después una nueva expedición científica británica zarpaba bajo el mando del capitán James Cook, que al frente del Endeavour se dispuso a explorar también el océano Pacífico.

El 10 de junio, los funcionarios de aduanas británicos en Norteamérica capturaron un barco acusado de contrabando. Su propietario era John Hancock, de Massachusetts, que cuatro años atrás había heredado una gran fortuna de un tío suyo contrabandista, y era uno de los principales financiadores de los Hijos de la Libertad. Como consecuencia, Hancock pidió ayuda a sus "Hijos" y se produjo un disturbio en Boston. El barco fue rescatado y los funcionarios de aduanas escaparon como buenamente pudieron.

El gobernador de Massachusetts era a la sazón Thomas Hutchinson (cuya casa había sido incendiada por los radicales durante los disturbios ocasionados por la Ley de Timbres) y, ante la negativa de la Asamblea a desautorizar la circular de Adams y Otis, la disolvió el 1 de julio.

William Pitt estaba lo suficientemente restablecido de su enfermedad como para volver a ocuparse de los asuntos políticos, pero desautorizó las decisiones tomadas en su ausencia y dimitió. El duque de Grafton pasó a ser oficialmente el primer ministro. Desde la oposición, Pitt combatió al que había sido su propio gabinete y denunció como abusivos los impuestos de Townshend sobre las colonias americanas. También apoyó a John Wilkes, que regresó a Gran Bretaña y fue triunfalmente elegido parlamentario, pese a lo cual fue encarcelado. Ese año murió el duque de Newcastle.

Entre la India y el Tibet existe una región conocida desde tiempos antiguos como Nepal, tradicionalmente dividida en diversos señoríos en continuo estado de conflicto. Sin embargo, a lo largo de los últimos años, uno de ellos, el reino de Gorkha, terminó conquistando el resto y su rey, Prithvi Narayan Sha, se convirtió en el primer rey del Nepal. Mientras los soberanos de la India mantuvieron peligrosas amistades con los británicos, Narayan Sha mantuvo una firme política de conservar unas relaciones tan pacíficas como distantes con los occidentales.

El 1 de octubre llegaron a Boston dos regimientos provenientes de Halifax, e inmediatamente se inició una "guerra fría" entre los casacas rojas y los ciudadanos de Boston.

George Washington presentó ante la Asamblea de Virginia unas resoluciones antibritánicas elaboradas por George Mason. El gobernador disolvió inmediatamente la cámara, pero ésta continuó reuniéndose de forma clandestina y organizó un boicot comercial contra Gran Bretaña.

El tratado de Versalles confirmó la anexión de Córcega a Francia, si bien Pasquale Paoli seguía ofreciendo resistencia. Un noble francés, el conde Jean du Barry, decidió ganar influencia logrando que su amante, una joven de veinticinco años llamada Jeanne Bécu, hija ilegítima de un monje, se convirtiera en la amante del rey Luis XV. Para ello la casó con su hermano Guillaume du Barry, con lo que se convirtió en Mme. du Barry y no tardó en convertirse en la favorita del monarca.

Tras dos años de enfrentamientos, los suizos acabaron con la sublevación de Ginebra.

En los últimos años, Casanova había sido acusado de practicar un aborto, de fraude y de falsificación, viajó por Europa, siendo aclamado en la corte de la zarina Catalina II de Rusia, y en la del rey Federico II de Prusia, en España fue arrestado durante cuarenta y dos días por haber seducido a la esposa del capitán general del ejército en Barcelona.

Desde México se inició la colonización de la Alta California (el territorio situado al norte de la península de California).

El príncipe de Sterházy, Nicolás el Magnífico, fijó su residencia en su palacio de Esterhaza, lo que alejó a Haydn de la corte vienesa.

Lessing terminó de publicar su Laoconte o De los límites entre la pintura y la poesía, un ensayo en el que filosofa sobre la estética de la poesía, la pintura y la escultura y que resultó bastante polémico en la época, pues combatía algunas doctrinas establecidas.

Goethe enfermó y regresó a Frankfurt, su ciudad natal, donde, siguiendo el ejemplo de su madre, empezó a frecuentar los círculos pietistas, a la vez que tranformaba su buhardilla en un laboratorio de química.

Richard Arkwright inventó su water-frame, una máquina de hilar algodón que se movía por la fuerza del agua.

El químico sueco Carl Wilhelm Scheele, de veintiséis años, aisló el hidrógeno.

En Gran Bretaña se fundó una Real Academia dedicada a las artes, cuyo primer presidente fue el pintor Joshua Reynolds, que fue acumulando honores hasta que, ya en 1769, fue ennoblecido con el título de sir Joshua Reynolds.

En Suecia, los Sombreros recuperaron el poder frente a los Gorros.

En Gran Bretaña, John Wilkes volvió a ser elegido parlamentario, pero la cámara de los Comunes anuló nuevamente la elección. Estallaron revueltas bajo el grito de Wilkes y libertad. Junto con el irlandés Isaac Barre, Wilkes fue uno de los principales defensores en Londres de las reivindicaciones de las colonias americanas, y ese año se fundó en Pennsylvania una ciudad que recibió el nombre de Wilkes-Barre.

El boicot americano a los productos británicos se estaba haciendo notar. Se calcula que el comercio declinó un cuarenta por ciento.

El parlamento de Rennes seguía disuelto, y la Bretaña estaba gobernada por la mano férrea de Armand Emmanuel de Vignerot du Plessis de Richelieu, el duque d'Aiguillon (heredero del duque de Richelieu). Sin embargo, el gobierno de Francia estaba en manos del ministro de Asuntos Exteriores, el duque Etienne François de Choiseul, que era amigo de los enciclopedistas y uno de los artífices de la expulsión de la Compañía de Jesús. Choiseul destituyó a d'Aiguillon acusándolo de de abuso de poder y venalidad, y esto fue aprovechado por los parlamentarios, de modo que el rey se vio obligado a admitir el restablecimiento del parlamento de Rennes.

El jefe indio Pontiac fue asesinado por un indio de una tribu enemiga de la suya, que a su vez había sido sobornado por un comerciante inglés.

El Papa Clemente XIII puso la obra de Febronius en el Índice de libros prohibidos. Murió poco después, y fue sucedido por el franciscano Giovanni Vicenzo Ganganelli, que a sus sesenta y cuatro años adoptó el nombre de Clemente XIV.

El duque Fernando I de Parma se casó con Amalia de Austria, hija de la archiduquesa María Teresa.

El gobierno francés seguía adoptando medidas fisiocráticas. Ese año abolió el monopolio de la Compañía de las Indias.

Las trece colonias
Índice Catalina la Grande