HISTORIA











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BENJAMIN FRANKLIN

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En 1751 Gran Bretaña prohibió a sus colonias americanas emitir papel moneda.

En la India, Robert Clive tomó Arcot a los franceses, lo que le valió a Gran Bretaña el control de Carnatic, la región sudoriental de la península.

Lawrence Washington, enfermo de tuberculosis, se trasladó a la isla de Barbados y se llevó consigo a su hermano George. Éste enfermó de viruela y, desde entonces, tuvo la cara marcada por la enfermedad.

Ese año murieron:

En Venezuela, el enviado real Julián de Arriaga fue relevado y sustituido por Felipe Ricardos, que llegó acompañado de un ejército, con el que empezó a desalentar a los partidarios de Juan Francisco de León.

El rey José I de Portugal nombró secretario de estado a Sebastião José de Carvalho e Melo, que empezó a tomar medidas para fortalecer la monarquía e implantar en el país el despotismo ilustrado.

El Papa Benedicto XIV condenó la masonería, y la condena tuvo eco en España gracias al confesor del rey Fernando VI, que a la sazón era el jesuita Francisco Rávago, miembro del consejo de la Santa Inquisición.

Voltaire terminó El siglo de Luis XIV, en la que había trabajado durante casi veinte años. Fue concebida como una apología de Luis XIV, pero terminó convirtiéndose en una dura crítica al despotismo y al fanatismo. Su valor como tratado histórico es muy superior al de las obras de autores precedentes. Está dividida en cuatro partes: historia política y militar, historia social y económica, corrientes científicas y literarias de la época e historia religiosa.

Charles Pinot Duclos publicó sus Consideraciones sobre las costumbres de este siglo.

El 1 de julio se publicó el primer volumen de la Enciclopedia. Causó gran escándalo y suscitó violentos ataques por parte de jansenistas, jesuitas, la alta aristocracia y los parlamentarios. Por otra parte, el conde de Buffon la calificó como la quintaesencia del conocimiento humano.

David Hume publicó una nueva reelaboración del libro tercero de su Tratado de la naturaleza humana, ahora con el título de Investigación sobre los principios de la moral. Trató de conseguir una cátedra de lógica en Glasgow, pero no le fue concedida, de modo que se instaló en Edimburgo, donde escribió sus Diálogos sobre la religión natural, que no publicó. La cátedra de lógica a la que había optado era una vacante que se había producido porque su titular (que no tardaría en trabar amistad con Hume) había renunciado a ella al obtener otra de filosofía moral (teología natural, ética, jurisprudencia y política) en la misma universidad. Se llamaba Adam Smith.

El año anterior, Daniel Bernoulli logró cambiar su puesto de profesor de fisiología en Basilea por una cátedra de física. Ese año ganó el premio de la Academia de Ciencias de París con un trabajo sobre las corrientes marinas.

Rameau estrenó su pastoral Acanto y Céfiso.

En 1752 murió Luis, el duque de Orleans, que fue sucedido por su hijo Luis Felipe.

Benjamin Franklin seguía investigando las botellas de Leiden. La chispa que producían a veces al descargarse le recordó a los relámpagos, y conjeturó que éstos debían de ser descargas eléctricas, de modo que las nubes actuarían como gigantescas botellas de Leiden. Para comprobar su teoría, un día de tormenta de junio hizo volar una cometa de la que pendía un hilo conductor conectado a una botella de Leiden. Esperó a que un rayo descargara sobre ella y comprobó que la botella de Leiden se había cargado. Así fue como Franklin "embotelló" un rayo y demostró la naturaleza eléctrica de las tormentas.

David Hume publicó sus Discursos políticos, y poco después fue nombrado bibliotecario de la Facultad de Derecho de Edimburgo. A partir de ese momento, se dedicó a los estudios históricos.

Al noroeste del golfo Pérsico se habían establecido recientemente unos mercaderes, que fundaron un asentamiento al que llamaron Kuwait (pequeño fuerte). Eligieron como caudillo (con el título de jeque) a Sabah I bin Jaber, quien se presentó ante el gobernador otomano de Iraq para declarar su sumisión al sultán, si bien en la práctica Kuwait gozó desde su fundación de una completa autonomía.

El 1 de agosto, una compañía itinerante de músicos italianos representó en París el intermedio bufo La serva padrona, de Pergolesi. Ya se había representado en París seis años atrás, sin llamar especialmente la opinión, pero esta vez se estrenó en la Academia real de música, y un grupo de académicos se sintió escandalizado por semejante vulgaridad. Surgió así la llamada querella de los bufones, una guerra de panfletos entre los defensores de la tragedia lírica francesa y los simpatizantes de la ópera bufa italiana.

La Santa Inquisición incluyó El espíritu de las leyes, de Montesquieu, en el Índice de libros prohibidos. En Francia se prohibió la Enciclopedia, aunque la prohibición no tuvo ninguna consecuencia en la práctica. Rousseau estrenó su ópera Le devin du village. Voltaire publicó el cuento Micromegas, cuyo protagonista es un natural de un planeta de la estrella Sirio que visita la Tierra acompañado de un habitante del planeta Saturno. Si en Zadig desarrollaba el optimismo leibniziano, en Micromegas se muestra más bien escéptico ante los sistemas filosóficos, y ensalza la moderación de Locke. El lector interesado puede leer el texto íntegro con anotaciones.

Paul Quantz, el profesor de flauta del rey Federico II de Prusia, publicó su Ensayo de unas instrucciones para tocar la flauta travesera.

En Gran Bretaña, el 2 de septiembre fue seguido del 14 de septiembre, con lo que adoptaba finalmente el calendario gregoriano. En Filadelfia se creó el primer hospital permanente de las colonias británicas en América. En Virginia murieron Lawrence Washington y su única hija.

En Venezuela, Felipe Ricardos terminó apresando a Juan Francisco de León y su hijo Nicolás, que fueron enviados a España para ser juzgados. Por otra parte, constituyó una junta que fijara el precio de los productos previa consulta a los compradores y vendedores.

Los birmanos reunificaron su reino por tercera vez, ahora bajo la dinastía Konbaung.

Dos años atrás, España había cedido a Portugal algunos territorios de Paraguay a cambio de la colonia de Sacramento, pero los indios guaraníes que vivían en ellos se negaba a aceptar la soberanía portuguesa. Los jesuitas los apoyaron, y en 1753 se inició una guerra en la que hubieron de enfrentarse a los ejércitos coaligados de España y Portugal. En España, los jesuitas paraguayos contaron con el apoyo de Francisco Rávago, el confesor del rey, que también pertenecía a la Compañía. Ese mismo año, él y el marqués de la Ensenada negociaron hábilmente en Roma un concordato en Roma por el que el rey obtenía el derecho de nombrar 12 000 cargos eclesiásticos, mientras que el Papa se reservaba únicamente la provisión de 52 cargos.

El 14 de enero murió de un ataque al corazón el filósofo George Berkeley.

El conde de Buffon ingresó en la Academia Francesa, en la que leyó un discurso titulado Discurso sobre el estilo, en el que analizaba las características que debía tener el estilo de los textos de divulgación científica.

Diderot publicó Sobre la interpretación de la naturaleza. Rousseau estrenó su comedia Narcisse. Además se involucró en la querella de los bufones publicando un panfleto en defensa de la ópera bufa italiana, con el título de Carta sobre la música francesa. En realidad, la disputa se había generalizado a la cuestión de si la música italiana era superior o inferior a la francesa.

Rameau estrenó su ópera-ballet Los sibaritas y su pastoral Dafnis y Egleo.

La Santa Inquisición condenó la obra de Voltaire. Por esta época, sus relaciones con el rey Federico II de Prusia se habían vuelto turbulentas. Al parecer, todo empezó a raíz de una disputa científica surgida dos años atrás entre Maupertuis, el director de la Academia de Berlin, y un físico neerlandés llamado Samuel König, el cual había afirmado que el principio de mínima acción, que Maupertuis reclamaba como descubrimiento propio, era falso y que, en cualquier caso, ya lo había formulado Leibniz. Euler apoyó a Maupertuis, y el ambiente se enrareció aún más cuando el rey propuso a D'Alembert que aceptara la presidencia de la Academia, que empezaba a recelar de Euler, pues le acusaba de utilizar sus ideas sobre ecuaciones diferenciales sin atribuirle los créditos oportunos. (En parte tenía razón, pero también es verdad que sus trabajos eran tan caóticos que a menudo Euler había optado por desarrollar sus ideas por sí mismo, partiendo de cero.) Finalmente, Maupertuis logró que König fuera expulsado de la Academia de Berlín y, como Voltaire era amigo de König y detestaba a Maupertuis, terminó enemistado con el monarca y optó por abandonar su reino. Cuando se encontraba en Frankfurt, fue detenido por enviados de Federico II que le reclamaban un libro de poemas del monarca. A pesar de que lo devolvió, fue retenido junto con su sobrina, su secretario y sus criados, y sólo pudieron marcharse después de "perder" parte de su equipaje y de pagar ciertas indemnizaciones por causas diversas.

El naturalista sueco Carl von Linneo publicó su tratado Species plantarum.

Ese año se estrenó la comedia La posadera, del autor veneciano Carlo Goldoni, que destaca por la profundidad de sus personajes.

Los birmanos declararon la guerra a Siam, y empezaron invadiendo el reino vecino de Vientiane, que no tuvo más remedio que declararse aliado de Birmania.

Benjamin Franklin sacó consecuencias de sus investigaciones sobre las botellas de Leiden y los fenómenos tormentosos. A partir del hecho de que las botellas de Leiden se descargan suavemente cuando se les aproxima un conductor terminado en punta, conjeturó que podrían evitarse que los rayos descargaran violentamente sobre la tierra disponiendo en lugares elevados barras metálicas unidas al suelo por un cable conductor. Así  la electricidad que acumulan las nubes se descargaría suave y silenciosamente a través de ellas y no se producirían rayos. Publicó su idea en la edición del Poor Richard's Almanac de ese año, con instrucciones precisas sobre cómo construir un pararrayos. La idea fue recibida con escepticismo, pero la construcción era tan simple y los rayos eran tan temidos, que muchos la pusieron en práctica, y así pudieron constatar que, ciertamente, era efectiva. En los años siguientes, los tejados de Filadelfia, Nueva York, Boston, etc. se llenaron de pararrayos. En julio, la universidad de Hardvard otorgó a Franklin un título honorario y en septiembre la universidad de Yale hizo otro tanto.

El gobernador de Nueva Francia, el marqués de Duquesne, organizó una expedición por el territorio de Ohio con la misión de construir fuertes y marcar el territorio como posesión francesa, frente a las pretensiones de los colonos británicos, que estaban empezando a instalarse en el territorio desde el este. El gobernador de Virginia, Robert Dinwiddie, trató de conseguir apoyo del gobierno británico para mantener a raya a los franceses, pero no obtuvo ninguna respuesta, así que envió una pequeña expedición, encabezada por George Washington, con la misión de conminar a los franceses a abandonar el territorio (pese a que no disponía de ninguna fuerza efectiva para lograrlo). Salió el 31 de octubre, acompañado entre otros por el explorador Christopher Gist.

De los informes de Dinwiddie, lo único que había inquietato a la Junta Británica de Comercio era el hecho de que los franceses habían empezado a entablar relaciones con los indios iroqueses, que hasta entonces era la única tribu que siempre se había aliado con los británicos en contra de los franceses, sin el apoyo de la cual las colonias británicas quedarían seriamente amenazadas. Por ello, la Junta propuso que las colonias negociasen con los iroqueses para satisfacer todas las quejas que los indios pudieran tener.

Robert Clive dejó la India y regresó a Gran Bretaña.

En noviembre, la Royal Society de Londres concedió a Benjamin Franklin la medalla de oro Copley, la mayor distinción que concedía esta institución. Hasta el rey Luis XV de Francia envió a Franklin una carta elogiosa. Ese año fue nombrado director general de Correos para todas las colonias, y pronto convirtió en rentable lo que hasta ese momento había sido una compañía deficitaria.

El 4 de diciembre, tras haber recorrido unos 650 kilómetros, La expedición de George Washington llegó a un pequeño fuerte llamado Fort Le Boeuf, a unos 30 kilómetors al sur del lago Erie. El capitán francés que estaba al mando trató con amabilidad a los visitantes, a los que proporcionó víveres y abrigo. Recibió el mensaje del gobernador Dinwiddie y se comprometió a hacérselo llegar a sus superiores, aunque también les dejó bien claro que los franceses pensaban ocupar todo el territorio de Ohio y que nada les detendría. Washington regresó a Virginia con esta respuesta en un viaje muy accidentado durante el que cayó en un lago helado y  hubo de enfrentarse a indios hostiles.

A su regreso a Viriginia, Washington informó de un lugar de Ohio que sería especialmente adecuado para instalar un fuerte, en la confluencia de los ríos Allegheny y Monongahela. Ya había allí algunos colonos virginianos, pero se necesitaba un fuerte que protegiera la región. El gobernador Dniwiddie envió un grupo de ciento sesenta hombres para construir el fuerte, con Washington al frente, con el rango de teniente coronel. Partieron en abril de 1754, pero cuando se aproximaron a la zona, descubrieron que los franceses se les habían adelantado. También habían reconocido lo adecuado del lugar y el 17 de abril, tras expulsar a los pocos virginianos de la zona, habían fundado Fort Duquesne. Washington se sintió frustrado y, como los indios de la zona estaban molestos con la incursión francesa y le ofrecieron su apoyo para desalojarlos, decidió emprender una acción. Continuó su marcha hasta llegar a un punto situado a unos 70 kilómetros de Fort Duquesne y allí fundó Fort Necessity, como base de operaciones para preparar un ataque por sorpresa. Entre los colonos virginianos que recogió y el apoyo indio, contaba con unos cuatrocientos hombres.

El 28 de mayo salió al frente de un fuerte contingente y se encontró con un grupo de treinta franceses. Los franceses desconocían la presencia de Washington y, puesto que Gran Bretaña y Francia no estaban en guerra, nadie tenía derecho a disparar (o, por lo menos, no por sorpresa). Sin embargo, Washington —que tenía tan sólo veintidós años— se convenció a sí mismo de que los franceses eran espías y de que, si no eran detenidos, informarían a Fort Duquesne de la debilidad de Fort Necessity y frustrarían el ataque por sorpresa que estaba planeando. Así pues, ordenó un ataque por sorpresa contra los franceses, que estaban totalmente desprevenidos. Diez de ellos murieron (entre ellos su comandante, el señor de Jumonville) y los demás fueron hechos prisioneros sin oponer resistencia.

El 19 de junio empezó en Nueva York el congreso de Albany, en el que las colonias abrieron negociaciones con los indios iroqueses. Acudieron representantes de siete colonias (las que veían a los iroqueses como una amenaza inmediata): Nueva York, Pennsylvania, Maryland y las cuatro colonias de Nueva Inglaterra: Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island y Connecticut. Había veinticinco delegados coloniales y ciento cincuenta iroqueses, que fueron halagados con promesas, regalos y discursos. Además, se acordó nombrar funcionarios encargados especialmente de las relaciones con los indios. Whilliam Johnson fue nombrado superintendente ante los indios, una especie de embajador ante los iroqueses. Era un irlandés que poseía tierras en el extremo oriental de Nueva York y llevaba ocho años relacionándose con los iroqueses. Se había ganado una gran reputación entre estos haciendo de mediador en sus disputas con los colonos. Usaba a menudo ropas indias y había aprendido su lengua y sus contumbres. Cuando murió su esposa europea, se casó con una mujer india. Estuvo en el cargo hasta el final de su vida, y en todo ese periodo los conflictos con los iroqueses fueron mínimos. En particular, los colonos lograron su objetivo de evitar que los iroqueses se aliaran con los franceses.

El marqués de la Ensenada seguía trabajando en su proyecto de reforma del sistema de contribución en Castilla, lo cual hacía crecer día a día el número de sus enemigos, que trataban de enemistarlo con el rey señalando, por ejemplo, que gastaba caudales públicos en construir "canales para riego, y otras cosas inútiles". La guerra contra los guaraníes de Paraguay fue la excusa definitiva con la que sus adversarios lograron hacerlo caer en desgracia, pues, se descubrió que su amigo, el jesuita Francisco Rávago, había instado a los jesuitas paraguayos a apoyar a los guaraníes, al tiempo que el primer ministro preparaba una armada en Cuba a espaldas del rey. El 20 de junio fue cesado de sus funciones y desterrado a Granada. No fue procesado gracias a la protección de la reina.

Entre los representantes de Pennsylvania en el congreso de Albany estaba Benjamin Franklin, quien el 24 de junio presentó un proyecto de unificación colonial. Su propuesta era que Gran Bretaña nombrara un gobernador con autoridad sobre todas las colonias, que ejerciera el poder junto con un gran consejo de cuarenta y ocho miembros, al que las colonias enviarían delegados, en número proporcional a la población de cada una.

Mientras tanto, los franceses de Fort Duquesne, habían reaccionado al ataque de Washington. Fort Necessity fue asediado por quinientos franceses y cuatrocientos indios. La situación del fuerte británico era muy mala. Los franceses, protegidos por los bosques, se limitaron a impedir que los británicos abandonaran sus posiciones, hasta rendirlos por hambre. Esto sucedió el 3 de julio. Los franceses se mostraron dispuestos a dejar libres a todos los británicos a condición de que Washington firmara un documento en el que se reconocía como responsable de la muerte (l'assassinat) del señor de Jumonville. Para que sus hombres quedaran libres, Washington firmó, sin tener en cuenta que matar a un francés no era algo especialmente grave, pero reconocer oficialmente haberlo hecho era algo indigno e impropio en la conducta de un soldado británico. Tan lamentable suceso fue censurado incluso en Londres, y Washington, que sólo pudo poner como excusa que desconocía la lengua francesa y no sabía que assassinat significaba asesinato, quedó humillado y abochornado.

El 10 de julio, el congreso de Albany aprobó la propuesta de unificación de Franklin, que fue enviada a Londres y a cada una de las colonias para su discusión. No obstante, no despertó ningún entusiasmo. Las colonias consideraban que otorgaba demasiados poderes a Gran Bretaña y Gran Bretaña consideraba que otorgaba demasiados poderes a las colonias.

Los progresos británicos en la India hicieron que Joseph François Dupleix fuera reclamado a Francia.

Ese año murieron:

Condillac publicó su Tratado de las sensaciones, en el que considera las sensaciones como la única fuente de conocimiento, descartando el concepto de reflexión de Locke, que anteriormente había aceptado. Para Condillac las sensaciones son signos de los objetos exteriores, por lo que la realidad en sí es incognoscible.

David Hume publicó el primer volumen de su Historia de Inglaterra.

Samuel Richardson publicó su Historia de sir Charles Grandison, en siete volúmenes. Si en sus novelas anteriores las heroínas eran mujeres y los hombres eran más bien canallas, en esta obra presenta el ideal masculino de la novela prerromántica que él mismo había puesto en boga.

Una orden británica estableció que cualquier oficial británico tenía autoridad superior a la de cualquier oficial de las colonias americanas, cualesquiera que fueran sus graduaciones respectivas. Ello motivó que George Washington, indignado, dimitiera del ejército. Compró Mount Vernon a la viuda de su hermanastro Lawrence y se retiró de la vida pública. La propiedad incluía dieciocho esclavos negros.

D'Alembert, en el artículo Diferencial para el cuarto volumen de la Enciclopedia, incide en el concepto de límite y da por primera vez la definición moderna de derivada de una función como límite del cociente de incrementos. El 28 de noviembre fue admitido en la Academia Francesa.

Rameau estrenó su ópera-ballet Anacreonte. En Viena, Gluck estrenó su ópera Los chinos.

Tras un viaje por Alemania, Voltaire llegó a Ginebra a finales de año. Ya en 1755, compró allí la casa de Les Délices y empezó a colaborar con la Enciclopedia. El año anterior, un publicista llamado Elie Fréron había fundado una revista titulada L'année littérarie desde la que sostuvo una tenaz polémica contra los enciclopedistas. Voltaire la llamaba L'âne littérarie (el burro literario). Por esas fechas apareció una edición "pirata" de La doncella de Orleans, un poema bufo sobre Juana de Arco que llevaba un tiempo circulando en versiones manuscritas. La versión estaba tan corrompida y adulterada que Voltaire no tardó en desautorizarla.

También Rousseau se instaló en Ginebra, su ciudad natal, donde se declaró calvinista. Allí publicó su Discurso sobre el origen de la desigualdad, en el que sostiene que el origen de las desigualdades entre los hombres es la propiedad privada, y que el Estado, instituido para protegerla, se había convertido en el peor enemigo de aquellos a quienes debía proteger:

El primero que cercó un terreno diciendo "esto es mío" y encontró gentes bastante simples para creerlo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Qué de crímenes, guerras, muertes, miserias y horrores se habrían evitado al género humano si alguien, arrancando las vallas, hubiera gritado a sus semejantes: —Cuidad bien de no escuchar a este impostor! ¡Estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!
Nadie podría decir: Yo gané esta tierra con mi trabajo. Yo la cerqué. —¿Pero quién os ha dado los términos? ¿En virtud de qué trabajo queréis remuneración? ¿Ignoráis que la multitud de vuestros hermanos perece y sufre por falta de lo que os sobra a vosotros?

Rousseau fue uno de los principales impulsores del mito del "buen salvaje", según el cual el hombre en estado natural es bueno, y es la sociedad el origen de todos los males. La mejor réplica a estas necedades sin fundamento se la dio Voltaire:

He recibido vuestro libro contra el género humano, y creo que agradará a las gentes, aunque sin corregirlas. No se puede pintar la sociedad con colores más sombríos, ni nunca se ha empleado tanto ingenio en desear que nos convirtamos en bestias. Leyendo vuestro libro dan ganas de andar a cuatro patas. Desgraciadamente, hace ya sesenta años que perdí esta costumbre y dejo, por lo tanto, la posición natural [la de cuadrúpedo] a los más dignos de ella que vos y que yo.

En París murió el barón de Montesquieu.

En Venecia, un joven de treinta años fue internado en la prisión conocida como de los plomos acusado de haber organizado un ménage à quatre entre un abad, el embajador francés y dos monjas, así como de practicar la magia y tratar con personalidades extranjeras. Se llamaba Giacomo Girolamo Casanova.

María Teresa de Austria seguía preparándose para arrebatar Silesia a Prusia. Su canciller de estado, el conde Wenzel Anton von Kaunitz-Rietberg, era partidario de zanjar las antiguas rivalidades con Francia y lograr el apoyo francés contra Prusia. Mientras tanto, el rey Federico II de Prusia tanteaba la posibilidad de una alianza con el príncipe elector de Hesse, es decir, con el rey Jorge II de Gran Bretaña. El primer ministro, el duque de Newcastle, secundaba los proyectos  europeos del rey Jorge II, mientras que William Pitt era partidario de velar por los intereses coloniales en América y en la India. Las recientes tensiones entre franceses y británicos en América le dieron pie a inicar ataques contra los navíos mercantes franceses. A lo largo del año fueron capturados más de trescientos. Además, envió dos regimientos a Virginia bajo el mando del general Edward Braddock, que había combatido en los Países Bajos durante la guerra de sucesión de Austria.

Braddock desembarcó en Virginia el 20 de febrero y no tardó en congeniar con George Washington, al que ofreció convertirse en su ayudante de campo con el rango de coronel, y éste no dudó en aceptar. El 14 de abril se puso en contacto con los gobernadores de seis colonias y, pese a que Gran Bretaña y Francia seguían sin estar oficialmente en guerra, empezó a elaborar complicados planes de ataque contra el enemigo. No tardó en desesperar de la ineficiencia de los colonos, que se retrasaban en el cumplimiento de los acuerdos, o simplemente no los cumplían. En muchos casos, fue víctima de estafadores que sólo buscaban obtener dinero fácil de las arcas británicas. El único que proporcionó todo lo prometido a su debido tiempo fue Benjamin Franklin, en nombre de la colonia de Pennsylvania. Braddock llegó a decir de él que era el único hombre honesto del continente.

En junio, un ejército formado por 1.500 soldados británicos y 700 milicianos de Virginia partió hacia Fort Duquesne a través de territorios salvajes. Washington había sugerido a Braddock que aceptara la cooperación de tribus amigas indias, que podían suministrar exploradores y guías, pero éste consideró que unos salvajes no podían ser de utilidad alguna a un ejército británico. El ejército iba excesivamente cargado y avanzaba muy lentamente, por lo que el 18 de junio, Washington sugirió que 1.200 hombres se adelantaran con el equipo ligero, y así se hizo. La avanzadilla contó con 450 virginianos bajo el mano de Washington. El 8 de julio llegó al río Monongahela, a unos 13 kilómetros al sur de Fort Duquesne.

Los franceses, que contaban con exploradores indios, estaban bien informados de los avances británicos. Consciente de su inferioridad numérica, su primera decisión fue la de retirarse de Fort Duquesne, pero cierto capitan De Beaujeu sospechó a partir de los informes —y sospechó bien— que Braddock no comprendía su situación. Todo apuntaba a que dirigía su ejército como si se encontrara en las llanuras neerlandesas en vez de en los bosques de Pennsylvania. Por ello pidió permiso para realizar un ataque de hostigamiento a ver qué ocurría. El 9 de julio, al frente de menos de la mitad de hombres que Braddock, atacaron a los británicos emboscados entre la vegetación. Los británicos trataron de hacer lo mismo, per Braddock los obligó a mantenerse en formación, con lo que se convirtieron en un blanco fácil para unos enemigos a los que no podían ver. Tras tres horas de lucha, un tercio de los soldados británicos resultaron muertos o heridos (877 hombres, incluyendo a 63 de los 86 oficiales), mientras que las pérdidas francesas fueron de 60 hombres, todos indios, salvo 16 de ellos, entre los que se encontraba el propio De Beaujeu.

Nadie pudo acusar a Braddock de cobardía (la estupidez es otro asunto), pues estuvo en primera línea de fuego en todo momento y montó cuatro caballos que murieron del fuego enemigo, hasta que él mismo resultó herido. Washington también perdió dos caballos y cuatro balas rozaron su uniforme, pero no recibió ni un rasguño. Cuando Braddock fue herido asumió el mando. Ordenó a sus hombres que se ocultaran entre la vegetación y luego organizó la retirada. Braddock permanecía taciturno y, de vez en cuando, susurraba: "¿quién lo hubiera pensado?". Murió el 13 de julio.

Aunque la batalla del río Monongahela fue una estrepitosa derrota, para Washington supuso su encumbramiento. Fue recibido como un héroe y en agosto, a sus veintitrés años, fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas de Virginia.

Entre los muertos en el río Monongahela estaba el hijo de William Shirley, el gobernador de Massachusetts, que fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas británicas en América. Organizó un ataque contra Fort Niágara, entre los lagos de Ontario y Erie, pero el mal tiempo y las noticias de que los franceses habían recibido refuerzos le hizo dar marcha atrás. Planeó entonces un ataque contra Crown Point, al sur del lago Champlain, y al frente de la expedición puso a William Johnson, el supervisor de indios, que fue nombrado general para la ocasión. Contaba con 3.400 hombres, entre colonos de Nueva York e iroqueses, a los que se unieron 6.000 hombres de Nueva Inglaterra, la mayoría de Massachusetts. A finales de mes, Johnson se encontraba junto al lago que los franceses llamaban Saint Sacrement, y que él rebautizó como lago George, en honor del rey, y éste es el nombre que tiene actualmente. Está situado a 65 kilómetros de Crown Point, pero los franceses avanzaban bajo el mando del general Ludwig August Dieskau, de evidente origen alemán. Johnson, enterado del avance del ejército francés, envió contra él un contingente de mil hombres, bajo el mando del general Ephraim Williams. Los colonos lucharon bien, pero fueron rechazados y Williams murió. Cuando sus hombres en retirara llegaron al campamento de Johnson, éste ordenó formar una barrera de árboles talados. Los franceses atacaron confiados, pero ahora se invirtió la situación del Monongahela: ellos estaban al descubierto y los británicos bien protegidos. Fueron rechazados. Dieskau fue herido y tomado prisionero.

Johnson había resultado herido en la batalla del lago George, y el mando lo tomó entonces el general Phineas Lymann, de Connecticut, que, tras la victoria, fue aclamado por los soldados, entre los que era muy popular. Sin embargo, Johnson omitió toda mención a Lymann en su informe a Gran Bretaña, y él asumió todos los honores. Esto inició una rivalidad entre Johnson y Lymann que no tardó en convertirse en una rivalidad entre Nueva York y Connecticut, principalmente porque los neoyorquinos estaban menos interesados que los colonos de Nueva Inglaterra en combatir a los franceses, más que nada porque muchos de ellos mantenían importantes relaciones comerciales con "el enemigo". Finalmente, Johnson renunció a su cargo de oficial del ejército y volvió a Nueva York a ocuparse de los asuntos de los indios y de los suyos propios.

Euler publicó sus Institutiones calculi differentialis, que empiezan con un estudio del cálculo de diferencias finitas. En esta obra emplea por primera vez la letra griega π para nombrar la proporción entre la longitud y el diámetro de una circunferencia, así como la letra sigma mayúscula para representar sumatorios, etc.

El año anterior había recibido una carta en latín de un joven de dieciocho años, cuyo padre trabajaba para el rey Carlos Manuel I de Cerdeña. Nacido en Turín, había sido bautizado como Giuseppe Ludovico Lagrangia, pero firmaba como Ludovico Lagrange. Había estudiado matemáticas de forma autodidacta, y en su carta comunicaba a Euler lo que consideraba como unos descubrimientos suyos, si bien él mismo advirtió al poco de enviarla que tales resultados aparecían ya en la correspondencia entre Johann Bernoulli y Leibniz. Ahora, con fecha 12 de agosto, le envió una nueva carta con nuevos resultados (sobre la curva tautócrona) y esta vez sí que eran originales. En su respuesta, Euler se confesó impresionado por sus ideas. Algo más de un més más tarde, pese a su escasa edad, Lagrange fue contratado como profesor de matemáticas en el Real Colegio de Artillería de Turín.

Un químico británico de veintisiete años llamado Joseph Black llevaba un año estudiando el dióxido de carbono y demostró que era un gas diferente del aire, aunque formaba parte del aire en una pequeña proporción. Obviamente, él no lo llamaba dióxido de carbono, sino aire fijo. Ese año descubrió la magnesia, y observó que la calcinación de la calcita se producía con pérdida de peso.

Uno joven escocés de diecinueve años llamado James Watt había pasado un año el Londres aprendiendo a fabricar instrumentos de precisión. Ahora volvía a Glasgow con la intención de abrir su propio taller, pero el gremio de herreros de la ciudad se lo prohibió porque no había pasado siete años como aprendiz, a pesar de que no existía en Escocia ningún fabricante de instrumentos de precisión.

A los treinta y un años, un filósofo alemán se doctoraba en su ciudad natal de Königsberg con su disertación Acerca del fuego. Se llamaba Immanuel Kant, y era discípulo de Martin Knutzen, que a su vez había sido discípulo de Wolff. Ese mismo año Kant publicó su Historia natural y teoría general del cielo, en la que trataba de explicar el origen del mundo a partir de una nebulosa primitiva. Estos y otros escritos similares eran meras divagaciones sin fundamento, en suma, lo que Leibniz, Wolff y sus seguidores llamaban filosofía.

Condillac publicó su Tratado de los animales, en el que refuta la teoría cartesiana de que los animales son autómatas.

Un escritor británico llamado Samuel Johnson consiguió la fama con su publicación de un Diccionario de la lengua inglesa en dos volúmenes, que destacaba por la claridad de las definiciones y por las numerosas autoridades a las que hacía referencia.

En Viena, Gluck estrenó la ópera La inocencia justificada.

El 1 de septiembre media Lisboa fue destruida por un intenso terremoto que acabó con la vida de más de sesenta mil personas. La noticia aterrorizó a Europa, pues lo mismo que había sucedido en Lisboa podía ocurrir el día menos pensado en París, en Londres, o en cualquier otra ciudad, por poderosa y segura que pudiera parecer. El oro de Brasil permitió la rápida reconstrucción de la ciudad, dirigida por el secretario de estado Sebastião José de Carvalho e Melo, que desde ese momento dirigió la política del país. Su influencia fue decisiva en la caída en desgracia de Francisco Rávago, el confesor del rey Fernando VI de España, que siguió los pasos del marqués de la Ensenada.

El insurgente venezolano Juan Francisco de León, tras haber pasado unos pocos meses encarcelado en España, había recibido autorización para alistarse en una expedición a África, al regreso de la cual, murió. Su hijo regresó a Venezuela y recuperó los bienes de su padre, que habían sido confiscados.

Gran Bretaña llevó a cabo una acción más para proteger sus colonias americanas. La colonia de Nueva Escocia (lo que había sido la Acadia francesa) no se consideraba segura pese a la reciente fundación de Halifax. Los colonos eran mayoritariamente franceses y, con cada éxito de Francia, se mostraban más partidarios de su antigua metrópoli. Habiendo fracasado otras medidas más suaves, el coronel Charles Lawrence, gobernador de Nueva Escocia, exigió a sus colonos que juraran fidelidad a Gran Bretaña (lo que permitía procesarlos por traición ante cualquier acto subversivo) amenazando con la deportación si se negaban a ello. La mayoría de los colonos se negó a prestar juramento, así que el 8 de octubre se inició un proceso de deportación masiva y sistemática, por el que entre seis mil u ocho mil acadios fueron distribuidos por las restantes colonias americanas. Algunos se lo pensaron mejor y volvieron para prestar juramento, mientras que otros viajaron más lejos de lo previsto y se instalaron en Luisiana (que era territorio francés).

Robert Clive fue enviado de nuevo a la India, como gobernador del fuerte de San David, en Madrás. Sin embargo, la política procolonial de William Pitt no era apreciada en el gobierno y, privado de apoyos, se vio obligado a dimitir de su ministerio.

Ese año se fundó la Universidad de Moscú. La zarina Isabel la Clemente seguía soltera, pero no le faltaban amantes. El primer ministro polaco, Estanislao Poniatowski, tenía un hijo de veintitrés años, llamado también Estanislao, que ahora se convertía en amante de la gran duquesa Catalina, la esposa de Carlos Pedro Ulrico, sobrino y heredero de Isabel. Poco después, el rey Augusto III de Polonia lo nombró embajador en San Petersburgo.

A Córcega llegó Pasquale Paoli, hijo de Giacinto Paoli, un colaborador del "rey" Teodoro, que hacía casi una década había tratado de sustraer la isla al dominio genovés. Giacinto había huido al exilio en Nápoles juntamente con su hijo, donde éste había seguido la carrera militar. Ahora, nombrado general en jefe por sus compatriotas rebeldes, Pasquale detuvo a los genoveses en el litoral y organizó un gobierno democrático en el interior.

El duque de Saint-Simon murió a los ochenta años.

En 1756, el derrocado zar Iván VI de Rusia cumplió los dieciséis años y fue encarcelado en la fortaleza de Schlüsselburg.

Después de catorce años de lucha y de resitir los embates de cuatro expediciones militares, el caudillo indígena peruano Atahualpa murió en circunstancias poco claras, y esto puso fin a la rebelión. También fue sofocada la rebelión de los guaraníes del Paraguay.

En Venecia, Casanova logró evadirse de la prisión con la ayuda de un monje y marchó a París, donde logró introducirse en la corte del rey Luis XV.

Carlo Goldoni estrenó Il campiello, una comedia que destaca por la vivacidad del movimiento escénico.

Gluck estrenó en Viena su ópera El rey pastor y en Roma Antígona.

El cuarto violín de la capilla del príncipe arzobispo de Salzburgo se llamaba Leopold Mozart, y ese año publicó un método de violín titulado Versuch einer gründlichen Violinschule, que pronto se convirtió en una referencia básica de la época. Es autor también de gran cantidad de música instrumental y vocal.

Lagrange envió a Euler nuevas aplicaciones a la mecánica de la teoría matemática que estaba desarrollando. Era lo que más adelante Euler bautizaría como cálculo de variaciones. Impresionado, Euler logró que la Academia de Ciencias de Berlín ofreciera a Lagrange un puesto mejor que el que actualmente ocupaba en Turín, pero Lagrange sólo quería tiempo libre para dedicarse a las matemáticas, y consideró que su trabajo de Turín era más adecuado para ese fin, así que rechazó la oferta.

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