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LA GUERRA DE SUCESIÓN DE AUSTRIA

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El Parlamento británico estaba investigando los ataques por parte la armada española contra el comercio británico. El "comercio" era en gran parte contrabando, un contrabando perfectamente organizado y que contaba con la protección del gobierno, y contra el que, ciertamente, los españoles tomaban represalias más o menos violentas cuando tenían ocasión. En marzo de 1738 compareció como testigo ante la Cámara de los Comunes un "comerciante" llamado Robert Jenkins, al que siete años atrás los españoles habían sorprendido "comerciando" y —al menos según su relato— le habían cortado una oreja. Jenkins tuvo la precaución de recoger su oreja y disecarla, y ahora la presentó ante el Parlamento asegurando que los españoles se la habían entregado para que se la mostrara al rey. Pese a que la historia de Jenkins enardeció a la opinión pública, Walpole trató de resolver el incidente por la vía diplomática y entabló contactos preliminares con el gobierno español, que se mostró igualmente dispuesto a negociar.

Los hermanos John y Charles Wesley no duraron mucho en Georgia. No se adaptaron a la vida colonial y ahora estaban de regreso en Gran Bretaña. Su aventura evangelizadora había sido un fracaso. Sin embargo, como bien atestiguan el cristianismo y el islam, la mejor forma de evitar un fracaso estrepitoso es ser objeto de una revelación. El 24 de mayo John Wesley tuvo la suya propia, que lo llevó a una concepción nueva del cristianismo, o no tan nueva, pues según él consistía en un regreso a los orígenes de la Reforma. Naturalmente, estas revelaciones divinas suelen tener algo de terrenal, y el factor terrenal lo aportó en este caso un misionero moravo llamado Zinzerdorf, heredero de los husitas, con quien Wesley había entrado en contacto recientemente.

En lugar de complicarse la vida predicando en ultramar, esta vez los hermanos Wesley eligieron como conversos en potencia a los estudiantes de la universidad de Oxford, y ahora el éxito fue abrumador. Consiguieron inculcar a los estudiantes un especial fervor religioso. Como instaban a realizar lecturas de la Biblia, plegarias y buenas obras de forma metódica, fueron llamados metodistas. En realidad el término se venía aplicando ya antes de forma genérica a todo aquel que proponía algún método específico para alcanzar la salvación, pero, desde ese momento, los metodistas propiamente dichos pasaron a ser los discípulos de los Wesley.  El metodismo se caracterizaba por la indiferencia en lo tocante al culto y por su sacerdocio universal, pues admitían el sacerdocio de los laicos. Rechazaba las vinculaciones políticas del anglicanismo oficial y se centraba en la predicación entre las clases humildes.

En Francia, el ministro Philibert Orry llevó adelante un proyecto singular: una circular del 13 de junio dirigida a todos intendentes del reino, los campesinos que viviesen cerca de las grandes vías (a unos diez kilómetros) eran requisados juntamente con sus vehículos, bueyes y caballos durante seis días al año, en primavera y otroño, para colaborar en los trabajos de acondicionamiento y pavimentación de los caminos, trabajos dirigidos por ingenieros y cartógrafos.

El vizconde de Bolingbroke escribió El rey patriota. Por esta época entraba en la "corte" de Federico Luis, el príncipe de Gales, y acabó convirtiéndose en uno de sus principales colaboradores.

Alexander Pope publicó sus Imitaciones de Horacio.

El filósofo Christian von Wolff publicó su Philosophia practica.

Es una constante de todos los tiempos que la gente tiende a hablar de algo con más convicción cuanto menos informada está al respecto, y el resultado es que las organizaciones secretas siempre acaban siendo culpables de los mayores extravíos. La masonería no podía ser una excepción, y su mala fama había llegado a un punto en que hasta el Papa Clemente XII, haciendo gala de su agudeza visual, vio claramente su naturaleza pecaminosa, y por ello fue el primero en condenarla públicamente.

Ginebra era considerada un cantón de la Confederación Helvética, sino que era una ciudad "asociada" cuyos habitantes tenían derechos equiparables a los de los extranjeros residentes. Por ello, se rebelaron exigiendo igualdad de derechos, pero la revuelta fue sofocada por los suizos.

Mariana de Neoburgo, la viuda del rey Carlos II, regresó a España de su destierro en Francia, enferma de gangrena.

El Rey Sargento, Federico Guillermo I de Prusia, empezaba a estar algo más satisfecho con su hijo Federico. Se había familiarizado con las labores administrativas y las desempeñaba con eficiencia, e incluso le había cogido gusto a los soldados (aunque, a decir verdad, era una clase de gusto que el padre nunca habría aprobado de haber conocido su exacta naturaleza.). Por ello, casi le disculpaba que siguiera con sus aficiones intelectuales. Dos años atrás había escrito unas Consideraciones sobre el estado presente del cuerpo político de Europa, y ahora estaba trabajando en El antimaquiavelo, una refutación, capítulo por capítulo, de El príncipe, de Maquiavelo. Ese año contrató un nuevo músico para su orquesta. Se trataba de Karl Philipp Emanuel Bach, el quinto hijo de Johann Sebastian Bach, que tenía entonces veinticuatro años.

De esta época datan los manuscritos más antiguos conocidos de una colección de conciertos para clave de J.S. Bach. Inlcluye siete conciertos para clave y orquesta, tres para dos claves y orquesta y uno para cuatro claves y orquesta.

El 14 de enero de 1739 se reunieron en Madrid representantes británicos y españoles dispuestos a discutir problemas de comercio y navegación, así como los límites entre Florida y las colonias británicas.

Nadir Sha llegó hasta Delhi, donde exigió tributo al Gran Mogol Muhammad, y se llevó su trono a Persia, el llamado trono de los pavos reales, que aún sigue en Irán hoy en día.

La península arábiga seguía en una anarquía milenaria, atravesada únicamente por los peregrinos que se dirigían a La Meca. Ese año regresó a su aldea natal de Uayna un predicador de treinta y seis años llamado Muhammad ibn Abd al-Wahhab, después de un viaje que lo había llevado a estudiar —llamémoslo así— en La Meca, Iraq y Persia. Se puso a predicar la versión islámica del puritanismo cristiano: preconizaba un retorno a los orígenes del islam y una interpretación literal del Corán. Su insistencia en que sólo Alá podía ser adorado hizo que sus seguidores fueran conocidos como muwahhidun (unitarios). Así, quedaba prohibido el culto a los espíritus y a los santos, que seguía vigente en Arabia desde los tiempos del Profeta y —ya puestos a prohibir— prohibió también afeitarse la barba, visitar tumbas (excepto la de Mahoma), la música, el tabaco y la ornamentación en las mezquitas. Instó a castigar con la lapidación a las mujeres adúlteras, amputar las manos a los ladrones y a destruir árboles y cementerios (objetos de idolatría).

Uno de los metodistas seguidores de John Wesley, llamado George Whitefield, decidió llevar adelante la empresa en la que éste había fracasado, y el 2 de febrero desembarcó en Georgia, dispuesto a predicar a diestro y siniestro.

Las negociaciones entre España y Gran Bretaña marchaban bien, pero la opinión pública británica no quería un acuerdo, sino guerra. En marzo, la Compañía del mar del Sur se sumó a la oposición. Walpole se vio obligado a cambiar de actitud, y exigió a España la abolición del derecho de visita (el derecho de inspeccionar los barcos para comprobar que no llevaban contrabando).

El 21 de abril España, Nápoles y Cerdeña aceptaron el tratado de Viena, lo que zanjaba definitivamente la guerra de sucesión de Polonia. Finalmente, el rey Carlos Manuel I de Cerdeña se conformó con recibir algunos territorios que extendieran un poco su ducado de Saboya: Tortona, Novara, Longha y Ticino. Por parte de España, el acuerdo fue firmado por el embajador español en Francia, Jaime Miguel de Guzmán Dávalos Spínola, el marqués de la Mina, en cuya brillante trayectoria militar figuraba una intervención decisiva en la batalla de Bitonto.

En mayo, una escuadra británica llegó a Gibraltar. Como respuesta, España suspendió el derecho de asiento a Gran Bretaña, es decir, el derecho a suministrar esclavos a las colonias españolas, que le había concedido como parte del tratado de Utrecht.

El año anterior, Daniel Bernoulli había publicado su tratado sobre Hidrodinámica, basado en las investigaciones que había llevado a cabo en San Petersburgo. Contiene el primer análisis correcto del flujo del agua por un agujero en un recipiente, basado en el principio de conservación de la energía. También destaca el capítulo 10, en el que desarrolla las bases de la teoría cinética de los gases. Ahora, su padre, Johnann Bernoulli, publicaba otro tratado titulado Hidráulica, que se basaba descaradamente en los resultados de su hijo, pero alteró la fecha de publicación (en la edición figuraba la de 1732), para que pareciera que era su hijo el que se había copiado de él. (Quien crea que los intelectuales son decentes por ser intelectuales, no sabe qué clase fauna son los intelectuales.) No está de más destacar que Daniel quiso honrar a su padre firmando su tratado como Daniel Bernoulli, hijo de Johann.

Euler encontró una fórmula general para las sumas

1/12n + 1/22n + 1/32n + 1/42n + 1/52n + 1/62n + ...

para cualquier exponente par, aunque fracasó en el caso de exponentes impares. (De hecho, hoy en día se sigue sin conocer ninguna expresión para el valor de la suma en dicho caso.)

En los últimos años, D'Alembert había estado buscando su vocación. El propósito del colegio jansenista en el que había estudiado era formar teólogos competentes que pudieran defender el jansenismo, pero D'Alembert tenía claro que la teología no le interesaba. Había empezado a estudiar derecho, pero se dio cuenta de que prefería pasar su tiempo libre estudiando matemáticas. El año anterior había terminado sus estudios de derecho, pero no quiso dedicarse profesionalmente a esta disciplina. Ahora había empezado a estudiar medicina, pero le entusiasmó tan poco como la teología. Mientras tanto, no había dejado de estudiar matemáticas. En julio presentó un artículo en la Academia de ciencias de París en el que señalaba unos errores en un libro de texo de análisis matemático.

El conde de Buffon fue nombrado intendente del Jardín de rey, donde encontró el ambiente propicio para iniciar sus investigaciones en el campo de la botánica.

Un escocés de veintiocho años llamado David Hume llevaba varios años estudiando en Francia, donde ahora publicaba un Tratado de la naturaleza humana. Se trata de una obra análoga en cuanto a propósito y alcance al Ensayo sobre el entendimiento humano, de Locke, pero mucho más fina en sus planteamientos. El análisis de Hume del conocimiento humano sigue las directrices de Berkeley, pero lo supera con creces al dejar a Dios de lado junto con sus aspectos más pintorescos. De hecho, Hume va más lejos que Berlekey, pues, si éste niega la existencia de la materia y sólo acepta la existencia de las almas (y de Dios), Hume cuestiona incluso la existencia de almas (y de Dios, ya, ni hablemos). Como sus predecesores, Hume parte de la base de que todo conocimiento procede de la experiencia, por lo que se enmarca dentro del empirismo, del que es su representante más significativo. El lector interesado en más detalles puede entrar en este enlace.

Un decreto del 20 de agosto estipulaba la reposición del virreinato de Nueva Granada, entre el de México y el del Perú.

Ese año murió en Cremona el constructor de violines Giuseppe Giovanni Battista Guarnerius. Fue sucedido en el oficio por sus hijos Pietro (conocido como Pietro da Venezia, porque enseñaba en Venecia desde hacía catorce años) y Giuseppe Antonio, el más reputado miembro de la familia, cuyos violines rivalizan con los Stradivarius.

También murió el duque Carlos Federico de Holstein-Gottorp, viudo de la hija mayor del zar Pedro I el Grande y Catalina I. Fue sucedido por su hijo Carlos Pedro Ulrico, de once años.

Rameau estrenó el drama lírico Dárdano, la ópera-ballet Las fiestas de Hebe y la tragedia Zoroastro.

La guerra que Rusia y Austria habían emprendido contra el Imperio Otomano no marchó bien. En parte se debió a que Francia había suministrado asesoramiento militar a los turcos, que habían reformado su ejército siguiendo las indicaciones de los franceses. También tuvo cierta relevancia que Francisco, el gran duque de Toscana, anteriormente duque de Lorena se hubiera revelado como un perfecto incompetente en cuestiones militares. Francia hizo también de mediadora entre ambas partes, hasta que el 18 de septiembre se firmó el tratado de Belgrado. Austria devolvió Belgrado al Imperio Otomano, así como las partes de Bosnia, Servia y Valaquia que había obtenido en la paz de Passarowitz, veinte años atrás. Rusia abandonó Moldavia y Crimea, y renunció a la navegación por el mar negro.

En octubre, España declaró a Gran Bretaña la guerra que ésta había estado provocando a conciencia. Así empezó la guerra con nombre más curioso de la historia: la guerra de la oreja de Jenkins. Entre los que habían pedido la guerra con más insistencia se encontraba el almirante Edward Vernon, que el 22 de noviembre tomó la ciudad de Portobelo, en Panamá. En Georgia, Edward Oghethorpe, que ya había instalado un fuerte junto al río Saint Mary, cien kilómetros al norte de San Agustín, en Florida, desplazó hombres hacia el sur.

El metodismo se estaba extendiendo por toda Gran Bretaña. George Whitefield, tras un breve viaje a la metrópoli para recaudar fondos, inició en 1740 una gira a través de todas las colonias, desde Savannah hasta Boston, despertando un enorme entusiasmo y creando muchos conversos. En Boston conoció a otro predicador llamado Jonathan Edwards, que llevaba ya varios años amenazando con el fuego del infierno a todos los que no siguieran el camino hacia la salvación, casi invisible de tan estrecho que era. Edwards se entusiasmó con el metodismo, y entre él y Whitefield suscitaron en toda la costa norteamericana lo que se llamó el Gran despertar (religioso). Como tal no duró mucho, pero sí que dejó en las colonias una tradición de predicadores pintorescos que, más o menos degenerada, todavía sobrevive

En mayo, una fuerza combinada de ciudadanos de Georgia y de Carolina del Sur puso sitio a San Agustín, en Florida, pero los españoles les atacaron por la retaguardia y pronto tuvieron que retirarse a Georgia.

El 31 de mayo murió el rey Federico Guillermo I de Prusia (y príncipe elector de Brandeburgo), y fue sucedido por su hijo Federico II. Poco después, el nuevo monarca invitó al filósofo Christian von Wolff a recuperar su cátedra en la universidad de Halle, donde publicó el primer volumen de su tratado de derecho Ius naturae.

Federico II también invitó a su corte a Voltaire, con quien hacía tiempo que mantenía una efusiva correspondencia. Éste le respondió con desparpajo que anteponía la amistad a la ambición, que estaba ligado a la marquesa de Chatelet y que, filósofo por filósofo, prefería una dama a un rey. En efecto, su amante era aficionada a la filosofía. Según Voltaire era una experta conocedora del pensamiento de Leibniz, si bien en los últimos años se había convertido en newtoniana, y también conocía con detalle las matemáticas de los Principia Mathematica, que tradujo al francés con comentarios (después de que Voltaire le enseñara a ella a hablar inglés).

En Roma murió el Papa Clemente XII, que fue sucedido por el cardenal Próspero Lambertini, que adoptó el nombre de Benedicto XIV.

En España murió Mariana de Neoburgo, la viuda del rey Carlos II.

El padre Benito Jerónimo Feijoo terminó el noveno y último tomo de su Teatro crítico universal. En toda esta obra enciclopédica insiste en la necesidad de combatir la ignorancia del vulgo, si bien ello no debe interpretarse como un desprecio hacia las gentes humildes (sólo hacia su indiscutible incultura). Por ejemplo, el año anterior había escrito un ensayo titulado Honra y provecho de la agricultura, en el que denuncia la mísera situación de los campesinos españoles.

David Hume añadió un tercer libro a su Tratado sobre la naturaleza humana, dedicado a la moral. En vista de la nula atención que había suscitado su obra, publicó un resumen titulado Un compendio de un tratado de la naturaleza humana.

Hacía ya unas dos décadas que un editor británico llamado Samuel Richardson había empezado a escribir una especie de modelos epistolares, y tomó un hecho real que había presenciado como guión para algunas de las cartas. Sin embargo, resultó que el argumento tuvo bastante éxito, y poco a poco fue publicando más cartas, que ahora reunía en la primera parte de su novela epistolar Pamela o la virtud recompensada. Trataba sobre una sirvienta que escribe a sus padres. Su señora, en el lecho de muerte, le confía a su hijo, un libertino que intenta seducirla deshonestamente, pero, finalmente, se casa con ella.

Pietro Metastasio estrenó el melodrama Atilio Regulo.

Después de los resultados sobre la medición de la forma de la Tierra, que confirmaban la teoría newtoniana, la Academia de Ciencias de París empezó a plantearse la posibilidad de que la nacionalidad británica de Isaac Newton no fuera, después de todo, un obstáculo tan serio para que sus teorías pudieran ser ciertas aunque contradijeran a Descartes. Ese año convocó un concurso sobre la aplicación de la teoría de Newton a las mareas. El primer premio lo obtuvieron ex aequo los trabajos presentados por Leonhard Euler y Daniel Bernoulli. En los últimos cinco años, Euler había experimentado problemas de visión. Ahora estaba definitivamente ciego de un ojo, y el otro no parecía estar muy bien. D'Alembert presentó también un trabajo a la Academia y recibió algunos elogios.

Marivaux estrenó otra de las comedias a las que debía su fama: La prueba.

El 20 de octubre murió el emperador Carlos VI. Con él se extinguía la línea masculina de la casa de Austria. En los últimos años de su vida, el emperador había dedicado todos sus medios, diplomáticos y no tan diplomáticos, a asegurarse de que todas las fuerzas políticas europeas y partes interesadas reconocieran la pragmática sanción, por la que su hija María Teresa (que ahora tenía veintitrés años) se convertía en su heredera. Así suceció (salvo por que España y Cerdeña, descontentas con el tratado de Viena que había puesto fin a la guerra de sucesión de Polonia, se habían negado a pronunciarse sobre este punto) y, como era previsible, una vez muerto el emperador, el príncipe elector Carlos Alberto de Baviera, como esposo de María Amalia, hija del emperador José I, el hermano del difunto Carlos VI, reclamó su derecho a la sucesión de Austria. De momento, María Teresa y su esposo Francisco, ahora gran duque de Toscana y duque de Parma, que fue declarado corregente, tenían el control efectivo sobre los dominios austríacos, que eran considerables: Austria, Bohemia, Hungría, los Países Bajos, el Milanesado y Toscana. No obstante, faltaba ver cómo reaccionaban las demás potencias.

En San Petersburgo murió la zarina Ana Ivánovna. Poco antes, su sobrina, la gran duquesa Ana Leopóldovna, había tenido un hijo, al que la zarina había designado como heredero, y ahora se convertía en el zar Iván VI. La zarina había estipulado que su favorito, Biron, el duque de Curlandia, sería el regente, pero era detestado por la nobleza y en noviembre fue desterrado a Siberia. La regencia pasó a la madre del zar.

El primer movimiento ante la sucesión de Austria fue una sorpresa: el 15 de diciembre, sin previa declaración de guerra, al frente de un ejército de treinta mil hombres, el rey Federico II de Prusia invadió Silesia, la parte nororiental del reino de Bohemia.

Federico II escribiría más adelante unas memorias en las que relataba este episodio. Voltaire se las revisó y lamentó haberle aconsejado eliminar este pasaje, que después recogió él en sus propias memorias:

Añádanse a estas consideraciones unas tropas preparadas a intervenir en cualquier momento, un tesoro bien repleto y la viveza de mi carácter, tales eran las razones que yo tenía para mover guerra a María Teresa, reina de Bohemia y de Hungría. [...] La ambición, el interés, el deseo de que se hablase de mí, pudieron más, y quedó decidida la guerra.

No hay mejor comentario para estas palabras que el que hace el propio Voltaire:

Desde que hay conquistadores en el mundo, o almas ardientes con aspiraciones de serlo, es éste, a mi parecer, el primero que se ha hecho justicia. [...] Es lástima que al corregir yo después todas sus obras lo indujese a borrar de ellas aquel pasaje; una confesión tan rara merecía pasar a la posteridad, para mostrar el fundamento de casi todas las guerras. Nosotros los hombres de letras, poetas, historiadores, declamadores de academia, celebramos las hazañas bélicas, y véase cómo un rey que las hace, las condena.

El embajador prusiano en Viena propuso a María Teresa que cediera Silesia a Federico II y, a cambio, el rey le prestaría una suma considerable y se encargaría de que su marido fuera elegido emperador. María Teresa no tenía mucho dinero, pero rechazó la oferta.

En 1741 murió el príncipe Víctor Amadeo I de Carignan, que fue sucedido por su hijo Luis Víctor.

El almirante Vernon había abandonado Portobelo tras destruir sus fortificaciones, y ahora era enviado al frente de una fuerza aún mayor destinada a tomar la ciudad de Cartagena, en Nueva Granada. Intentó un asedio y bombardeó sus murallas, pero más de la mitad de sus hombres murió de fiebre amarilla, con lo que Vernon tuvo que regresar a Gran Bretaña.

Bering había regresado a Siberia, a continuar explorando sus confines. Cruzó el estrecho que hoy lleva su nombre y desembarcó en América. Luego descubrió una cadena de islas que, siguiéndolas, le llevaron de vuelta a Siberia. Hoy se conocen como las islas Aleutianas. En realidad no llegó a tocar de nuevo la tierra de Siberia, pues murió de escorbuto en una isla cercana a la península de Kamchatka, hoy conocida como isla de Bering.

La reina de España, Isabel de Farnesio, reicibió un informe secreto del intendente de Aragón, José del Campillo y Cossío, que anteriorimente había servido a las órdenes del duque de Montemar durante la conquista de Nápoles. En su informe exponía el proyecto de formar un ejército de cincuenta mil hombres para la conquista del Milanesado, Parma y Plasencia. Obviamente, el proyecto interesó a la reina, que lo mandó llamar a Madrid y en marzo era nombrado secretario de Hacienda. En los meses siguientes pasó a ser secretario de Marina, Guerra e Indias, consejero de Estado y lugarteniente del infante Felipe, con lo que se convirtió en el director de la política española. El marqués de la Ensenada fue nombrado secretario de Guerra y de Estado del infante Felipe.

Europa no era consciente ni de la fortaleza militar de Prusia ni de la debilidad de Austria. El padre del rey Federico II había convertido a Prusia en un ejército, pero no lo había empleado en ninguna guerra, salvo una muy breve contra Suecia, cuando el rey Carlos XII ya estaba reducido a la impotencia y sólo había que recoger los despojos. En cuanto a Austria, el emperador Carlos VII no la dejó en un estado muy boyante. La opinión general era que Federico II había pillado por sorpresa a Austria durante el invierno, pero que, con la llegada de la primavera, se vería obligado a abandonar Silesia precipitadamente. Sin embargo, la realidad era que María Teresa de Austria pudo reunir con dificultad un ejército no muy numeroso, que se enfrentó a Federico II en Mollwitz el 5 de abril, donde la precisión en el tiro de la infantería prusiana triunfó sobre las cargas de caballería austríacas. Silesia quedó completamente a merced de Federico II.

En mayo, D'Alembert fue admitido en la Academia de Ciencias de París.

A la vista del potencial prusiano, las potencias europeas reconsideraron sus posiciones. El 28 de mayo Francia y Prusia firmaron el tratado de Nymphenburg (en Baviera) en apoyo del príncipe elector Carlos Alberto contra María Teresa de Austria. (En realidad, Carlos Alberto iba a ser en todo momento un títere de sus "aliados".) Participaron también —además de Baviera— España, Sajonia y Cerdeña. Mientras tanto, María Teresa negociaba con los húngaros, que en junio le proporcionaron un ejército a cambio de una mayor autonomía.

El año anterior, Euler había rechazado una invitación del rey Federico II para instalarse en su corte, pero finalmente cambió de idea. Dejó San Petersburgo el 19 de junio y llegó a Berlín el 25 de julio. En una carta a un amigo escribió:

Puedo hacer todo lo que deseo [en cuanto a investigación]... el rey me llama su profesor y creo que soy el hombre más feliz del mundo.

Federico II ofreció también una plaza de músico de cámara y compositor de la corte al que había sido su profesor de flauta, el músico y compositor Johann Joachim Quantz. En los años siguientes compondría para el monarca unos trescientos conciertos para una o dos flautas, así como muchas otras obras de géneros diversos. Era el único al que le estaba permitido señalar al rey sus fallos como flautista.

En septiembre, Francia entabló conversaciones con Gran Bretaña, pero este acercamiento a Francia no hizo sino aumentar la impopularidad de Robert Walpole. William Pitt, enemígo acérrimo de los borbones, tanto franceses como españoles, redobló sus ataques en el parlamento contra el primer ministro.

El año anterior, David Hume había publicado unos Ensayos morales y políticos, que, para su sorpresa, tuvieron gran aceptación, y ahora tenían que ser reeditados. De este modo, Hume empezó a ganar cierta reputación.

El danés Ludvig Holberg publicó una novela fantástica titulada El viaje subterráneo de Niels Klim.

En octubre, los ejércitos aliados penetraron en Austria y llegaron a Bohemia. El 25 de noviembre, el duque Carlos Alberto de Baviera, al frente de un ejército francés, entraba en Praga, donde al día siguiente fue proclamado rey de Bohemia.

En Viena murió a los sesenta y tres años el compositor Antonio Vivaldi, en el transcurso de una de las numerosas giras que realizó por Europa como violinista, director de orquesta o empresario de sus óperas.

En Milán estrenó su primera ópera Christoph Willibald von Gluck, un alemán (nacido en el Palatinado) de veintisiete años que estaba estudiando música en Italia. Su obra se titulaba Artajerjes, y su libreto era el melodrama de Metastasio del mismo título.

El duque de Montemar salió de Barcelona con un ejército que tenía que reunirse en Italia con un ejército francés, siguiendo una estrategia planeada por Campillo, pero que él desaprobaba.

La Real Academia Española publicó la primera Ortografía académica, que se agotó enseguida.

Voltaire estrenó Mahoma o el fanatismo, en la que el profeta musulmán es presentado como el arquetipo del fanático. Dedicó la obra al Papa Benedicto XIV, el cual le respondió con una carta de agradecimiento que Voltaire publicó a manera de prólogo. No obstante, en Francia eran menos ingenuos que el sumo pontífice y, leyendo entre líneas los ataques a la intolerancia religiosa que Voltaire reprochaba desde hacía tiempo a los franceses, la obra fue prohibida.

Rameau publicó su colección de Piezas para clave en forma de concierto.

De las dos hijas que el zar Pedro I el Grande había tenido (presuntamente) con Catalina I, la menor, Isabel, tenía numerosos contactos con los militares, en todos los sentidos de la expresión, los cuales, unidos a la habilidad del embajador francés, le permitieron derrocar al zar Iván VI, que apenas tenía un año de edad, y el 5 de diciembre se convirtió en la zarina Isabel la Clemente, apelativo que, más o menos, se lo dio ella misma. La regente, Ana Leopóldovna, fue encarcelada. El mariscal Vasili Dolgoruki, que había sido desterrado por Ana Ivánovna, fue rehabilidado. Este cambio puso fin a la influencia alemana en la corte rusa, que fue sustituida por la influencia francesa. (La marcha de Euler unos meses antes estuvo influida por el cambio de actitud que ya se respiraba entonces para con los alemanes. Euler era Suizo, pero para los rusos eso eran sutilezas.) De este modo, María Teresa de Austria perdía el único aliado con el que podía contar para defender su corona.

Finalmente, el partido belicista de los sombreros se impuso en Suecia, y el rey Federico I declaró la guerra a Rusia.

El 26 de diciembre, Federico II de Prusia conquistaba Olmütz, en Bohemia.

El 24 de enero de 1742 el príncipe elector Carlos Alberto de Baviera fue elegido emperador, y el 12 de febrero fue coronado en Frankfurt como Carlos VII. Unos meses antes, Robert Walpole había perdido el apoyo del parlamento británico, y el 13 de febrero se vio obligado a dimitir. El nuevo secretario de estado fue el barón John Carteret.

La zarina Isabel la Clemente permitio a Biron, el duque de Curlandia, que volviera de su destierro, pero poco después lo volvió a desterrar.

Un ejército austríaco logró arrebatar Linz y Passau a los aliados. Poco después, un ejército de húsares húngaros tomó Munich, la capital de Baviera. El emperador se quedó así privado de sus dominios, en busca de alguien que se ofreciera a recuperárselos. Estos éxitos bastaron para convencer al rey Carlos Manuel I de Cerdeña de la conveniencia de cambiar de bando y aliarse con Austria. Por otra parte, María Teresa logró un aliado más: el rey Jorge II de Gran Bretaña era también el príncipe elector de Hannover, y sus intereses distaban mucho de ser los de Francia. De hecho, Gran Bretaña ya estaba en guerra contra España, con lo que apoyar a Austria sólo suponía enlazar la guerra de la oreja de Jenkins con la guerra de sucesión de Austria. Así lo hizo. Sin embargo, esto tampoco satisfizo a William Pitt, que consideró que el rey utilizaba a Gran Bretaña en función de sus intereses como príncipe de Hannover en lugar de atender a los intereses reales del reino.

El marqués de la Mina logró expulsar de Saboya al rey Carlos Manuel I de Cerdeña.

El año anterior Händel fue invitado a una estancia en Dublín, y en abril estrenó la que sería su composición más famosa: el oratorio El Mesías. Unos meses después se representó en Londres. Cuando sonó el coro más famoso: el Aleluya, el rey Jorge II se puso en pie, y con ello estableció la costumbre de escuchar de pie dicho pasaje.

Gluck estrenó en Venecia su ópera Cleonice.

El 17 de mayo, el rey Federico II de Prusia derrotó a los austríacos en Chotusitz.

En junio, el ejército del rey Carlos Manuel I de Cerdeña se encontró con el del duque de Montemar cerca de Bolonia, pero éste consideró que no convenía presentar batalla. La armada británica atacó el reino de las Dos Sicilias y logró imponer al rey Carlos VII la neutralidad en la guerra de sucesión de Austria.

Una flota española zarpó de Cuba, recogió refuerzos en Florida y desembarcó en la costa de Georgia, hacia el sur. Oglethorpe tuvo que retirarse hacia el norte, pero el 7 de julio logró pillar tender una trampa a un grupo de españoles y realizó una matanza en la llamada batalla del pantano sangriento. Los españoles abandonaron Georgia.

En Perú se produjo una sublevación indígena, dirigida por el indio Juan Santos, que pretendió restaurar el gobierno de los incas y adoptó el nombre de Atahualpa.

El 28 de julio, María Teresa de Austria firmó el tratado de Berlín con Federico II, por el que renunciaba a Silesia.

Ese año murieron:

El astrónomo sueco Anders Celsius creó la escala termométrica centígrada que hoy lleva su nombre. Réaumur publicó su Contribución al estudio de los insectos, una obra fundamental sobre la vida y las costumbres de estos animales.

El rey Luis XV de Francia había tenido sucesivamente como amantes a tres de las hijas del marqués de Nesle. La actual era Mme. de Mailly, pero ese año enviudó su hermana Marie Anne (la única que faltaba), la cual se las arregló para que el rey desterrara a su hermana, la nombrara duquesa de Châteauroux y ocupó su lugar.

En septiembre, el primer ministro José del Campillo destituyó al duque de Montemar a causa de lo sucedido en Bolonia. Poco después fue desterrado. En su lugar, Campillo puso a Juan de Gages.

Ese invierno, muchos habitantes de Filadelfia soportaron mejor el frío que en años anteriores. Por aquel entonces, las casas se calentaban con fuego encendido bajo una chimenea, pero esto hacía que buena parte del calor escapara por ella, creando además una corriente que hacía entrar aire frío del exterior. El resultado era que para estar caliente había que apiñarse junto a la chimenea. A Benjamin Franklin se le ocurrió que esto podría evitarse con una estufa de metal situada sobre ladrillos, de modo que el fuego calentara el metal y éste a su vez calentara el aire de la habitación. El humo se transportaba por un tubo hasta la chimenea. Algunos le sugirieron que patentara las que se llamaron estufas Franklin, con lo que probablemente se habría hecho rico, pues tuvieron un gran éxito, pero esto habría aumentado su precio, y él replicó que, del mismo modo que él disfrutaba de los inventos que otros hombres habían ideado en épocas anteriores, deseaba que otros pudiesen disfrutar libremente de los suyos.

En diciembre, los ejercitos austríacos expulsaron a los franceses de Bohemia, y el 26 de diciembre tomaron Praga.

En 1743 Francia y España perdieron a sus respectivos primeros ministros, pues el 29 de enero murió el cardenal Fleury y poco después murió José del Campillo. En los últimos años, éste había redactado diversos estudios sobre política económica que permanecieron inéditos: Tratado de los intereses de Europa, Lo que hay de más y de menos en España para que sea lo que debería ser y no lo que es, Despierta España y Nuevo sistema de gobierno económico para la América. Sus ideas son esencialmente mercantilistas (es decir, que aboga por medidas estatales proteccionistas), pero también defiende la libertad de comercio entre España y sus colonias. (Sólo unas pocas ciudades americanas tenían derecho a comerciar con España, de modo que buena parte de sudamérica tenía que aprovisionarse a través de rutas artificialmente largas que encarecían los precios, salvo que recurrieran al contrabando, claro.) El marqués de la Ensenada fue nombrado secretario de Marina e Indias, de Hacienda y de Guerra, pese a su reticencia a aceptar los cargos.

El 8 de febrero, Juan de Gages fue derrotado en Campo-Santo por los austríacos, y hubo de retirarse hacia Nápoles. Pese a todo, el rey Carlos VII lo nombró conde de Gages. El 9 de mayo, el marqués de la Ensenada fue nombrado gobernador del Consejo de Castilla y capitán general del Ejército, con lo que se convertía definitivamente en el director de la política española.

El 12 de mayo, María Teresa de Austria fue reconocida como reina de Bohemia. El 13 de mayo sus ejércitos derrotaron a los bávaros en Simbach.

El 23 de junio, los franceses fueron derrotados en Dettingen por un ejército conjunto de Gran Bretaña y Hannover. En la batalla destacó el tercer hijo del rey Jorge II, que tenía entonces veintidós años: Guillermo Augusto, el duque de Cumberland. Händel compuso un Te Deum para la ocasión.

El 27 de junio Baviera se rindió ante Austria.

La aventura bélica de los "sombreros" suecos contra Rusia terminó un fracaso. El 17 de agosto Suecia tuvo que aceptar la paz de Abo, por la que cedía el sur de Finlandia. La población finlandesa, harta de que Suecia librara sus guerras en su territorio, empezó a considerar que Finlandia estaría mejor bajo la tutela rusa. Por otra parte, la presión rusa llevó al rey Federico I a nombrar príncipe real de Suecia (heredero de la Corona) al príncipe obispo de Lübeck Adolfo Federico, primo del duque de Holstein, que era a su vez el padre del príncipe de Carlos Pedro Ulrico, el probable sucesor de la zarina Isabel I, si Ana Leopóldovna o su hijo, el derrocado Iván VI, no lo impedían.

El rey Cristián VI de Dinamarca casó a su hijo Federico con Luisa, hija del rey Jorge II de Gran Bretaña.

El 13 de septiembre Inglaterra, Austria y Cerdeña firmaron el tratado de Worms, en el que se confirmaba el cambio de bando del rey Carlos Manuel I y, ya de paso, se repartían Italia. A los pocos días, Francia respondió declarando la guerra a Cerdeña.

James Edward Oglethorpe, el gobernador de Georgia, invadió nuevamente Florida y trató de tomar San Agustín, pero fracasó nuevamente en el intento.

Jacobo Eduardo Estuardo, el hijo del derrocado rey Jacobo II de Inglaterra, Escocia e Irlanda, tenía ya cincuenta y cinco años y, retirado en Roma, había desistido de reivindicar sus derechos a la corona británica, pero tenía dos hijos, el mayor de los cuales, Carlos Eduardo, tenía ya veintitrés años, y no era de la misma opinión. Los Estuardo todavía tenían partidarios entre los whigs británicos, especialmente en Escocia, y Francia logró convencerlo para que tratara de aprovecharlos. Pronto fue conocido como el Joven Pretendiente, para distinguirlo de su padre, el Viejo Pretendiente.

El 25 de octubre, los reyes Luis XV de Francia, Felipe V de España y Carlos VII de las Dos Sicilias firmaron el segundo pacto de familia, por el que los españoles se comprometían a ayudar a Francia contra Austria y, a cambio, Francia se comprometía a lograr que España recuperara Gibraltar y Menorca de Gran Bretaña y que el infante Felipe (el hermano de Carlos VII) obtuviera el Milanesado, y el ducado de Parma. Además, España se comprometía a no ceder de nuevo a Gran Bretaña el derecho de asiento (el suministro de esclavos negros a sus colonias) ni el navío de permiso (el derecho a que un navío comerciara anualmente con sus colonias), así como a ayudar a Francia a reponer a los Estuardo en el trono inglés. Por su parte, Francia se comprometía a ayudar a España en Florida contra Georgia.

Génova volvió a solicitar la ayuda francesa contra la insurrección corsa.

El 20 de diciembre, Austria firmó un tratado con el rey Augusto III de Polonia.

La guerra de sucesión de Polonia
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