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LA GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA I

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El 18 de enero de 1701, el príncipe elector de Brandeburgo fue coronado en Königsberg como el rey Federico I de Prusia. Allí formó una corte fastuosa, a imitación de Versalles.

Ese año murió el duque Felipe de Orleans, el hermano del rey Luis XIV de Francia, y fue sucedido por su hijo Felipe. Su viuda, Carlota Isabel, tenía una de las lenguas más afiladas de la corte. Escribió unas memorias en las que censuraba agriamente la corte francesa. A su marido lo pinta mediocre, egoísta e infiel. Sobre este último aspecto dice: "Todos los jóvenes y muchos viejos adolecen de este vicio [la homosexualidad] cualquier otra galantería es ridiculizada y sólo entre el pueblo se ama a las mujeres". De Mme. de Maintenon, la esposa de Luis XIV, dice: "ella lo vuelve duro y tiránico [al rey] hasta un punto tal, que ya no tiene piedad de nada". Pero más interesante es su testimonio sobre la situación del pueblo llano, como cuando relata lo que sucedió un día en que se reunieron en la calle unos seis mil trabajadores:

pidiendo a grandes voces pan y dinero, como no tenían nada que darles, detuvieron a una mujer que se hacía notar por su insolencia y la pusieron en la picota. Entonces empezó el tumulto; arrancaron a la mujer de la picota y se pusieron a gritar: "¡Pillaje, pillaje!", y corrieron, en efecto, hacia las panaderías y saquearon las tiendas. Llamaron a los soldados de la guardia para disparar sobre la chusma; pero los revoltosos, al darse cuenta de que sólo disparaban con pólvora para asustarlos, gritaron: "Ataquémosles, no tienen plomo". Entonces los soldados se vieron obligados a matar a varios. Esto duró desde las cuatro de la madrugada hasta el mediodía.

Fenelon seguía albergando la esperanza de cambiar la actitud de la monarquía francesa, como se desprende de su Examen de conciencia de un rey, que escribió para el Delfin Luis.

Una expedición organizada por el jesuita italiano Juan María de Salvatierra confirmó que California era una península.

En Leipzig había iniciado sus estudios de derecho un joven de veinte años llamado Georg Philipp Telemann. Había estudiado música por su cuenta, y no dudó en abandonar sus estudios cuando se le ofreció un salario por componer dos cantatas mensuales para la iglesia de Santo Tomás.

En abril llegó a Madrid el duque Felipe de Anjou, que el 8 de mayo fue coronado como el rey Felipe V de España. Su abuelo, Luis XIV, lo había despedido diciéndole: Desde hoy en adelante, ambas naciones deben ser consideradas como si fuesen una sola. Entre sus acompañantes destacaban el que era su principal consejero, Charles Auguste d'Allonville, marqués de Louville, el confesor que le había designado su abuelo, el jesuita Guillaume Daubenton, el duque de Noailles, así como Marie–Anne de la Trémoille, conocida como la princesa degli Orsini, o de los Ursinos, porque había estado casada con Flavio degli Orsini, duque de Bracciano, fallecido tres años atrás. Previamente había estado casada con el príncipe de Chalais, con quien había vivido bastante tiempo en España. (La princesa tenía ya cincuenta y nueve años.) Durante su segundo matrimonio había ejercido labores diplomáticas en Roma, donde había entrado en contacto con el cardenal Portocarrero.

Luis XIV concertó el matrimonio de su nieto con María Luisa de Saboya, la hija de trece años del duque Víctor Amadeo II de Saboya. Felipe V fue a recibirla a Barcelona, y aprovechó la ocasión para convocar las cortes catalanas. Fue la primera vez desde hacía un siglo que una reunión de las cortes catalanas terminaba felizmente. El rey concedió buena parte de lo que se le pidió y las cortes fueron generosas con él. Mme. de Maintenon hizo que la princesa de los Ursinos fuera nombrada camarera de la reina María Luisa, con el encargo de dirigirla y tutelarla. La princesa empezó a introducir en la triste corte española la etiqueta, la moda y las costumbres de Versalles.

El rey francés había planeado el matrimonio para estrechar sus relaciones con el duque de Saboya, dada la importancia estratégica del ducado como acceso al norte de Italia. En efecto, mientras el resto de potencias europeas parecía aceptar el testamento del difunto Carlos II de España, el emperador Leopoldo I invocó un acuerdo firmado en 1059 (lo que se dice "ayer mismo") entre el Papa Nicolás II y Roberto Guiscardo —a la sazón duque de Apulia y Calabria (más o menos lo que ahora era el reino de Nápoles)— en virtud del cual éste se declaraba vasallo del Papa, y reconocía a la Santa Sede el derecho a nombrar sucesor cuando se extinguiera una dinastía. Con esta sólida base legal, envió un ejército a Italia bajo la dirección del príncipe Eugenio, con el propósito de conquistar el Milanesado (que lo tenía más cerca que Nápoles). La nobleza napolitana entró en negociaciones con el emperador y promovió una revuelta, a la que tuvo que hacer frente el duque de Medinaceli, que era entonces el virrey de Nápoles. Luis XIV envió una flota a Nápoles bajo el mando de Victor Marie d'Estrées y un ejército al norte de Italia bajo el mando del mariscal Villeroi, cuya ineptitud militar era cada vez más patente.

El capitán Kidd había sido llevado preso a Inglaterra, donde fue juzgado, condenado por piratería y ahorcado el 23 de mayo. Su recuerdo permaneció vivo durante bastante tiempo a causa de los rumores de que había enterrado parte de su tesoro en algún lugar de Long Island, y no faltaron aventureros dispuestos a encontrarlo.

También regresó a Inglaterra Daniel Defoe, donde obtuvo un gran éxito con su libelo El verdadero inglés.

En Viena había cumplido veinticinco años Francisco Rákóczi, el nieto del príncipe de Transilvania Jorge II. Había sido educado por los jesuitas, bajo la protección del segundo esposo de su madre, y había llegado a ser nombrado príncipe del Imperio. Sin embargo, se descubrió que había entrado en negociaciones con el embajador francés en Viena, Claude Louis Hector, el duque de Villars, y fue encarcelado por ello. El duque de Villars fue invitado a volverse a Francia.

El rey Guillermo III de Inglaterra estaba gravemente enfermo, no tenía descendencia, y su cuñada Ana, la siguiente en la línea sucesoria, acababa de perder al último de los diecisiete hijos que había tenido con su esposo, el príncipe Jorge de Dinamarca. Esto planteaba un grave problema, ya que reforzaba las aspiraciones del derrocado Jacobo II a recuperar su corona (o a transmitírsela a su hijo católico, Jacobo Eduardo). Por ello, en junio, el parlamento inglés aprobó la Acta de establecimiento, por la que, a falta de herederos de Guillermo o de Ana, la corona recaería sobre Sofía, la prima de Jacobo II que se había casado con el que después se convertiría en el príncipe elector Ernesto Augusto I de Hannover, madre el actual príncipe elector, Jorge I Luis. El acta exigía además que todo soberano de Inglaterra perteneciera a la Iglesia Anglicana, y añadía numerosas disposiciones para que la eventual ascensión al trono de un monarca extranjero influyera en la política inglesa.


El 8 de julio, el rey Carlos XII de Suecia derrotó cerca de Riga al ejército del rey Augusto II de Polonia. Se le presentaba así una oportunidad de firmar una paz ventajosa, pero, en su lugar, decidió invadir Polonia. Mientras tanto, el zar Pedro I de Rusia se había ocupado de tomar las medidas necesarias para reparar "el honor herido de la santa Rusia", tras su derrota en Narva del año anterior. Engrosó su ejército con una leva de 200.000 hombres y contrató expertos occidentales en armamento y metalurgia. Luego se lanzó a la conquista de Ingria, para lograr el acceso al Báltico.

El tratado de Ryswick, que había puesto fin a la guerra entre Francia e Inglaterra cuatro años atrás, no involucraba a los indios iroqueses, que habían seguido combatiendo por su cuenta a sus enemigos jurados, los colonos franceses del Canadá. Ahora, finalmente, los canadienses lograban firmar con ellos un tratado de paz. El 24 de julio fundaron la ciudad de Detroit. 

El príncipe Eugenio había ocupado el ducado de Mantua, y el 1 de septiembre derrotó en Chiari al mariscal Villeroi.

El 7 de septiembre, el emperador Leopoldo I firmó la Gran alianza de La Haya con Inglaterra y los Países Bajos. Influyó en ello que Luis XIV se había negado a que su nieto Felipe V renunciara a sus eventuales derechos a la corona francesa.

El 22 de septiembre, el duque de Medinaceli sofocaba en Nápoles la conjura proaustríaca, pero fue sustituido como virrey por Juan Manuel Fernández Pacheco, el marqués de Villena. Mientras tanto, el joven Domenico Scarlatti era nombrado organista y compositor de la corte de Nápoles.

Luego murió el rey Jacobo II y, ya en 1702, Luis XIV reconoció a su hijo Jacobo Eduardo como el legítimo rey Jacobo III de Inglaterra.

Ahora Luis XIV tenía información de primera mano sobre la situación del gobierno de España y, escandalizado, decidió poner orden. Envió a Madrid a Jean Orry, señor de Vignory, en calidad de consejero de Felipe V, que pasaría a ejercer de superintendente del ejército y ministro de hacienda, así como al cardenal César d'Estrées, tío de Victor Marie d'Estrées, en calidad de embajador.

Juan Tomás Enríquez de Cabrera, el almirante de Castilla, que había sido cabecilla en la corte madrileña de los partidarios del archiduque Carlos hasta que el cardenal Portocarrero logró su destierro gracias al motín de los gatos, fue restituido en sus cargos y fue enviado como embajador a Francia (ingeniosa forma de tenerlo a la vez controlado y lejos de la corte), pero él marchó a Portugal y se puso a negociar con el rey Pedro II en favor de los austríacos.

María Ana de Neoburgo se vio obligada por deseo del rey a abandonar la corte y vivir en el alcázar de Toledo.

Un ejército francés ocupó el ducado de Lorena. El duque de Villeroi fue hecho prisionero en Cremona, así que en febrero fue reemplazado por el duque de Vendôme.

Ese año murió el duque Federico IV de Holstein-Gottorp, que fue sucedido por su hijo Carlos Federico, de dos años de edad, bajo la tutela de su tío Cristián Augusto.

Desde la fundación de la colonia de Pennsylvania, los cuáqueros habían ido abandonando Jersey Oriental, hasta que llegó un punto en que decidieron desembarazarse de ella. El 17 de abril, Jersey Oriental y Jersey Occidental se unieron de nuevo en una sola colonia, que recuperó el nombre primitivo de Nueva Jersey.

Felipe V partió hacia Nápoles para dirigir personalmente la guerra contra los austríacos. Embarcó en Barcelona, tras protagonizar una despedida "made in Hollywood": su esposa, María Luisa, le dijo: "Soy la mujer de un soldado, de un soldado que va a la guerra", tras lo cual, rompiendo —para escándalo de los presentes— la rígida etiqueta de la corte española, se besaron apasionadamente. La reina, a sus catorce años, fue nombrada gobernadora y lugarteniente general del reino. Durante el regreso de Barcelona a Madrid aprovechó para inaugurar las cortes de Aragón. María Luisa de Saboya cumplió sus deberes con dedicación, aunque se cuenta que en cierta ocasión se lamentó: "La ocupación de gobernar es muy honrosa, pero muy poco divertida para una cabeza tan joven como la mía".

Mientras Felipe V estaba aún embarcado, el 15 de mayo, Inglaterra y las Provincias Unidas declararon formalmente la guerra a Francia, y apoyaron al archiduque Carlos como pretendiente a la corona española. Así se inició oficialmente (aunque en la práctica había empezado el año anterior) la guerra de sucesión española. A los pocos días, el rey Guillermo III de Inglaterra moría a consecuencia de una caída de caballo. Como rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, fue sucedido, de acuerdo con lo previsto, por su cuñada, la reina Ana; el principado de Orange y sus otros títulos y derechos neerlandeses, pasaron al conde de Nassau Juan Guillermo Friso, que cumplía entonces los quince años. Sin embargo, la burguesía neerlandesa aprovechó la ocasión para retomar las riendas del gobierno frente al partido nobiliario representado por la casa de Orange. El poder pasó a manos del holandés Anthonie Heinsius, que había desempeñado un papel destacado en la firma de la Gran alianza de La Haya, el año anterior.

También en Inglaterra se produjeron cambios políticos. Varios años de gobierno habían desgastado al partido tory, y poco antes de la muerte de Guillermo III, los whigs habían conquistado el parlamento. Tanto era así que el duque de Marlborough, que gozaba de gran influencia sobre la reina, pudo ponerse al frente del país, pero para ello tuvo que pasarse del partido tory al partido whig. La influencia del duque sobre la reina la ejercía en gran parte a través de su esposa, Sarah Churchill (nacida Jennings), que era desde hacía tiempo la principal confidente de la monarca.

En un discurso ante el parlamento, la reina Ana prometió dar todo su apoyo a la Iglesia de Inglaterra, y los puritanos se sintieron amenazados. Daniel Defoe se convirtió en su portavoz al publicar su libelo (de título irónico) El medio más eficaz para con los disidentes. Poco después fue encarcelado acusado de blasfemia.

El rey Carlos XII de Suecia tomó Varsovia.

El 15 de junio, el rey Felipe V de España llegó a Milán desde Nápoles, donde se puso al frente del ejército franco-español, hasta entonces a cargo del duque de Vendôme. El compositor Alessandro Scarlatti decidió también abandonar Nápoles junto con sus hijos, y marchó a Florencia.

El 17 de julio el rey Carlos XII de Suecia derrotó en Clissov al ejército polaco, que había recibido refuerzos sajones.

El 26 de julio Felipe V obtuvo una victoria en Santa Vittoria y el 14 de agosto derrotó al príncipe Eugenio en Luzzara. Mientras tanto, la flota angloneerlandesa hacía un intento de desembarcar en Cádiz, que resultó frustrado. Por esas fechas, Felipe V empezaba a padecer ataques de melancolía y depresión, durante los cuales se negaba a ver a nadie que no fuera su médico, su confesor o el marqués de Louville. En septiembre el rey regresaba a Milán.

Las noticias sobre la guerra llegaron a las colonias inglesas en América al mismo tiempo que las del fallecimiento del rey, así que allí la guerra fue conocida como la guerra de la reina Ana. Mientras las colonias del sur apenas habían sido afectadas por la guerra del rey Guillermo (porque el enemigo era únicamente Francia, cuyas colonias americanas estaban en el norte) ahora los ingleses americanos se veían amenazados tanto por Francia al norte como por España al sur. Las colonias sureñas fueron las primeras en tomar la iniciativa, cuando James Moore, el gobernador de Carolina, dirigió una expedición de colonos e indios contra San Agustín, la capital de Florida. La ciudad fue tomada y saqueada, pero los españoles resistieron en un fuerte hasta que la llegada de barcos españoles obligó a Moore a abandonar Florida. La empresa supuso un gran gasto para los ingleses y no les proporcionó ningún beneficio, al contrario, las finanzas de Carolina se hundieron durante algún tiempo.

En octubre, el duque de Villars derrotó al ejército imperial en Friedlingen, lo que le valió el título de mariscal de Francia. Mientras tanto, los hugonotes aprovecharon que los ejércitos reales estaban ocupados para iniciar una sublevación en las Cevenas. Eran conocidos como camisards, porque vestían camisas blancas para reconocerse entre ellos en sus ataques nocturnos. Pronto adoptaron como caudillo a Jean Cavalier, que se había instalado en Ginebra cuando los hugonotes fueron expulsados de Francia, pero que había regresado en cuanto tuvo noticia de la rebelión, y no tardó en demostrar grandes dotes como estratega.

El ejército sueco tomó Cracovia. Poco después, los rusos tomaron la fortaleza sueca de Nöteborg.

Telemann fundó el Collegium musicum, una coral de estudiantes, y fue nombrado director de la ópera de Leipzig.

En enero de 1703 el rey Felipe V de España se encontraba de regreso en Madrid, donde se encontró un ambiente tenso, ya que una parte de la nobleza castellana estaba indignada de ver cómo era Luis XIV quien reinaba —de hecho— en España, a través de la camarilla de consejeros franceses de su nieto. En los primeros años, éstos se habían mantenido unidos, a la espectativa de cómo reaccionarían los españoles ante su presencia, pero las rencillas entre ellos eran cada vez más abiertas. Por una parte, el marqués de Louville se enfrentaba a la princesa de los Ursinos y, por otra, tanto Louville como la princesa coincidían en su odio hacia el embajador, el cardenal d'Estrées. Tratando de zanjar el problema, Luis XIV ordenó a d'Estrées y a Louville que regresaran a Francia. Por otra parte, envió al mariscal René de Froulay, el conde de Tessé.

Las negociaciones de Juan Tomás Enriquez de Cabrera tuvieron éxito, y el rey Pedro II de Portugal prestó su apoyo al archiduque Carlos a cambio de la promesa de varias plazas españolas, entre ellas Badajoz y Vigo. Además, Pedro II firmó con los ingleses el tratado de Methuen, por el que abria las colonias portuguesas a los comerciantes ingleses.

También el duque Víctor Amadeo II de Saboya decidió cambiar de bando y, olvidando sus acuerdos con Luis XIV, selló una alianza con el emperador Leopoldo I, también con la promesa de incrementar sus dominios.

El emperador tuvo que ocuparse de un pequeño problema sucesorio, y es que sus dos hijos, José y Carlos, tenían únicamente descendencia femenina. En la llamada disposición leopoldina, estableció que, en ausencia de hijos varones, Carlos sucedería a José, pero las hijas de éste tendrían prioridad sobre las de aquél.

Francisco Rákóczi logró escaparse a Polonia, desde donde se puso en contacto con la nobleza húngara y en poco tiempo organizó una insurrección contra el dominio de los Austrias.

El atamán de Ucrania, Iván Stepánovich Mazepa, entró en negociaciones secretas con Augusto II ofreciéndole su apoyo contra Carlos XII a cambio de un subsiguiente apoyo para independizarse de Rusia.

El zar Pedro I había conquistado ya Ingria y Carelia, y estaba ocupándose de Estonia y Livonia. En la costa báltica, en la desembocadura del Nevá, empezó a edificar la ciudad de San Petersburgo, destinada a convertirse en el nexo entre Rusia y Europa occidental. Empleó para ello soldados, prisioneros suecos y otomanos, y a deportados fineses y estonios. El zar dejó el proyecto en manos de un amigo de la infancia: Alexander Danílovich Ménshikov, que fue nombrado gobernador de los territorios del báltico.

En junio, Daniel Defoe fue condenado a pagar una pesada multa y a ser puesto en la picota pública durante tres días, por blasfemo. Este castigo le valió una gran popularidad.

Un irlandés de treinta y un años, llamado Richard Steele, se inició en la comedia con The lying lover, basada en una obra de Corneille.

Ese año murieron los científicos ingleses Robert Hooke y John Wallis. Isaac Newton fue elegido presidente de la Royal Society.

También murió el escritor francés Charles Perrault.

En septiembre, el duque de Villars obtuvo una nueva victoria contra los alemanes en Höchstädt, en Baviera.

El 19 de noviembre murió en la Bastilla un misterioso personaje cuyo nombre se desconoce. Había entrado cinco años atrás, pero previamente había estado recluido en otras prisiones. Fue enterrado al día siguiente bajo el nombre de Marchiali, e inmediatamente fue destruido todo lo que había en su habitación. Siembre había sido tratado con grandes miramientos, pero lo que lo hace misterioso es que se le obligó en todo momento a llevar el rostro oculto tras una máscara de hierro, y por ello es conocido en la historia como el hombre de la Máscara de hierro.

Una revuelta de los jenízaros obligó al sultán otomano Mustafá II a abdicar en favor de su hermano Ahmed III.

Alessandro Scarlatti se instaló en Roma. En Venecia, Antonio Vivaldi fue ordenado sacerdote a los veinticinco años. Era conocido como il prete roso (el cura pelirrojo), pero no tardó en ser relevado de sus funciones, teóricamente por su mala salud, pero tal vez tuvo que ver que anteponía la música a sus obligaciones, y llegó en alguna ocasión a dejar "plantados" a sus feligreses en medio de la misa para anotar alguna idea inspirada que le acababa de venir a la mente. Ese mismo año fue nombrado maestro di violino, y luego maestro di coro en el Ospedale della Pietà, institución que acogía a muchachas huérfanas o abandonadas y les proporcionaba una educación.

Después de algunos viajes en los que completó su formación musical, Johann Sebastian Bach fue contratado como organista de San Bonifacio en Arnstadt, donde en 1704 compuso su primera cantata. Georg Philipp Telemann aceptó el puesto de organista  y director musical de la iglesia Nueva de Leipzig. El año anterior había llegado a Hamburgo un joven compositor sajón de dieciocho años llamado Georg Friedrich Händel, donde ahora, a sus diecinueve años, presentaba su Pasión según san Juan.

El 29 de febrero, una partida de indios conducidos por franceses cayó sobre Deerfield, en Nueva Inglaterra, donde mataron a unas cincuenta personas y se llevaron prisioneras a unas cien. Como respuesta, una flota con setecientos hombres zarpó de Massachusetts con rumbo a Port Royal. Sin embargo, no supieron cómo abordarla y, después de rondarla durante algún tiempo, se volvieron igual que habían venido. Más aún, los franceses contraatacaron y tomaron algunas plazas que los ingleses mantenían en Terranova.

El 24 de abril empezó a publicarse el Boston newsletter, el primer periódico de las colonias inglesas en América.

En Maryland (la única colonia inglesa fundada por católicos) se prohibió el culto público a los católicos, aunque no hubo persecuciones.

El rey Carlos XII de Suecia expulsó de Polonia al rey Augusto II. Un noble polaco se presentó como candidato al trono y fue elegido con el apoyo del propio Carlos XII. Se convirtió así en el rey Estanislao I Leszczynski. Augusto II se retiró a su electorado de Sajonia y buscó la ayuda del zar Pedro I de Rusia.

Los austríacos fueron expulsados de Hungría, y Francisco Rákóczi fue proclamado príncipe soberano.

Daniel Defoe publicó su Himno a la picota. Por estas fechas había pasado a trabajar para el político Robert Harley, que había influido en su excarcelación.

Un irlandés de treinta y siete años llamado Jonathan Swift publicó La batalla entre los libros, en la que toma partido por los antiguos contra los modernos, y el Cuento del tonel, en el que predica la reconciliación de las Iglesias.

Tras la muerte de Hooke, sucedida el año anterior, Newton se decidió a publicar su Óptica, cuyos resultados Hooke reclamaba como propios. Newton no pudo explicar algunas de sus observaciones con su teoría corpuscular, y tuvo que recurrir a la teoría ondulatoria de Huygens.

Ese año murió el filósofo inglés John Locke. Leibniz acababa de terminar sus Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, su réplica al Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke, que, ante su fallecimiento, renunció a publicar. La obra está dividida en partes y capítulos de título análogo (cuando no idéntico) a los del Ensayo de Locke, si bien Leibniz le dio forma de diálogo entre dos personajes: Teófilo (amigo de Dios) representa a Leibniz (Teófilo es la versión griega de Gottfried, el nombre de Leibniz), mientras que Locke está representado por Filaletes (amigo de la verdad). El diálogo resulta bastante artificial, pues Filaletes recita, a menudo literalmente, pasajes enteros de la obra de Locke y Teófilo los comenta con relativa brevedad, por lo que, ni uno tiene ocasión de reaccionar ante las objeciones del otro, ni el otro tiene ocasión de exponer ordenadamente sus propios argumentos.

También murió el obispo Jacques Bénigne Bossuet, a los setenta y siete años. A causa de su impopularidad y de las tensiones que estaban generando en la corte española, Luis XIV hizo volver a Francia a la princesa de los Ursinos y a Jean Orry.

El archiduque Carlos no había cumplido aún los diecinueve años cuando se presentó en Portugal con doce mil soldados, con los que trató de entrar en España, aunque no tuvo éxito. Impidió su avance James Stuart FitzJames, el duque de Berwick, un hijo ilegítimo del rey Jacobo II de Inglaterra, que ahora estaba al servicio de Luis XIV.

En agosto, los ingleses tomaron Gibraltar, plaza que se consideraba inexpugnable y, por ello, estaba defendida por una guarnición muy reducida.

El 13 de agosto, el ejército inglés y austríaco, dirigido por el duque de Marlborough y el príncipe Eugenio, derrotó en Höchstädt al ejército francés, conducido por el mariscal Ferdinand de Marsin y por Camille d'Hostun, el conde de Tallart. El príncipe elector Maximiliano II de Baviera tuvo que retirarse a Francia, mientras sus estados eran repartidos entre Austria y el elector palatino, Juan Guillermo de Neoburgo.

Un poeta inglés de treinta y dos años, llamado Joseph Addison, compañero de estudios de Richard Steele, celebró las victorias de Marlborough con su poema La campaña. Se alistó en el partido whig e inició una brillante carrera política.

Los jesuitas habían logrado cierta influencia en China, pero hacían escasos progresos en sus intentos de difundir el catolicismo. Para tener alguna oportunidad se habían visto obligados a hacer algunas concesiones y adaptar el ritual católico a las tradiciones chinas. Así, permitían a los chinos que depositaran en los altares sus tablillas que representaban a sus antepasados, argumentando que tan sólo era una forma de recordar a los difuntos, algo totalmente compatible con la doctrina católica, pero los dominicos consideraban que adorar a los muertos era incompatible con el cristianismo. Finalmente, el Papa Clemente XI condenó el ritual chino. Ese año condenó también el jansenismo en la bula Vineam Domini.

El año anterior, el teólogo jansenista Pasquier Quesnel (exiliado en los Países Bajos españoles) había sido encarcelado por orden del rey Felipe V, pero había logrado evadirse y ahora se instalaba en las Provincias Unidas, donde se dedicó a justificar a Arnauld y a su propia obra.

El dominio otomano sobre Mesopotamia era cada vez más débil, los turcos no eran capaces de proteger a la población de las incursiones de kurdos, beduinos y otros pueblos nómadas montañeses. En la última década, Bagdad se había sustraído a la autoridad del gobierno central. Ahora el sultán tuvo que admitir que el gobernador de Bagdad fuera elegido por la nobleza local. Estos gobernadores fueron conocidos como mamelucos (esclavos), pues, oficialmente, todos los súbditos del sultán eran sus esclavos.

Unos años atrás, un arqueólogo y orientalista francés llamado Antoine Galland había logrado un gran éxito con la publicación de un cuento que había traducido del árabe al francés a partir de un manuscrito que había hallado en Constantinopla. Su título era El cuento de Simbad el marino, y en vista de la gran acogida que tuvo entre el público francés, ahora publicaba los dos primeros volúmenes de su traducción de una colección de cuentos orientales muy antiguos: Las mil y una noches. Los fragmentos más antiguos de los que se tiene constancia se remontan al siglo IX. De esa época es un manuscrito árabe titulado El libro del cuento de las mil noches, que al parecer es una compilación de cuentos de origen muy diverso (persa, indio, árabe, mesopotámico, egipcio). En los años siguientes Galland fue publicando más tomos. El cuento de Simbad (aunque también es muy antiguo) no formaba parte de Las mil y una noches, pero Galland lo incluyó en el sexto de sus volúmenes. Tampoco se sabe muy bien el origen de algunos cuentos, como el de Aladino y la lámpara maravillosa, o el de Alí Babá y los cuarenta ladrones, que no figuran en ningún manuscrito árabe conocido. Galland afirmó haberlos recibido oralmente de un monje en Alepo. El número de cuentos de la colección varía mucho de unas ediciones a otras. Lo que todas las ediciones tienen en común es la historia de Scheherazade, que sirve de marco a los demás cuentos: El sultán Shahriar desposaba cada noche a una virgen para después mandarla matar, hasta que le tocó el turno a Scheherazade, quien logró salvar su vida cautivando la atención de su esposo con un cuento y esbozándole un segundo cuento que dejó pendiente para la noche siguiente, y cuando lo acabó le esbozó un tercero para la noche siguiente, y así durante mil y una noches, tras las cuales el sultán le perdonó la vida.

La colonia de Pennsylvania parecía decidida a aislarse lo más posible del exterior, y así, cedió los condados que poseía al sur de Nueva Jersey (lo que había sido antaño Nueva Suecia y que constituía su salida al mar), y los convirtió en una nueva colonia con el nombre de Delaware. Se formó una legislatura independiente que se reunió por primera vez el 22 de noviembre. Sin embargo, Delaware siguió reconociendo como propio al gobernador de Pennsylvania.

En 1705, el zar Pedro I de Rusia dominaba ya Estonia y Livonia. Por estas fechas Rusia contaba ya con un ejército regular nutrido de reclutamientos obligatorios.

Mazepa seguía conjurando con el fin de liberar a Ucrania de la tutela rusa. A su alianza con el rey de Polonia unía ahora otra con el rey Carlos XII de Suecia, que le prometió reconocer la independencia de Ucrania a cambio del apoyo de los cosacos contra Rusia.

Francisco II Rákóczi fue proclamado príncipe de la Confederación de los órdenes húngaros, que constituía la mayor parte de lo que había sido Hungría.

En América, los franceses estaban formando una cadena de fuertes que unían Canadá con Luisiana. Después de Kaskaskia y Cahokia, ahora fundaban Vincennes.

La princesa de los Ursinos había regresado a España, y ahora se las arreglaba para que Jean Orry se reuniera con ella en Madrid.

Ese año murió el emperador Leopoldo I, y fue sucedido por su hijo José I, que tomó con más empeño que su padre la guerra contra Francia y en favor de su hermano Carlos como pretendiente al trono español.

El duque de Berwick regresó a Francia a luchar contra los camisards, con lo que las tropas francesas en España quedaron bajo el mando del conde de Tessé. Éste derrotó al conde de Galloway, que dirigía el ejército inglés enviado a Portugal y que había intentado asediar Badajoz.

Mientras tanto, el rey Pedro II de Portugal se las arregló para tomar Madrid en nombre del archiduque Carlos, pero no pudo retener la ciudad por mucho tiempo. Juan Tomás Enríquez de Cabrera había sido nombrado general de la caballería portuguesa, pero murió apenas se iniciaron las hostilidades en la frontera.

Por otra parte, Tessé fracasó en un intento de asediar Gibraltar.

En América, una expedición española dirigida por Baltasar García Ros, y en la que participaron indios de las reducciones jesuíticas, arrebató a los portugueses la ciudad de Sacramento.

Tras enemistarse con el elector de Baviera, el duque de Villars marchó a las Cevenas al frente de diez mil hombres para combatir a los camisards. El duque de Berwick regresó a la corte, donde fue nombrado mariscal.

Johann Sebastian Bach decidió viajar a pie desde Arnstad hasta Lübeck, para visitar a Dietrich Buxtehude, con la intención de mejorar su virtuosismo con el órgano y aprovechar sus consejos. Ciertamente, Buxtehude ejerció una gran influencia sobre el joven Bach.

En Hamburgo, Händel estrenó una de sus primeras óperas: Almira y Nero. Domenico Scarlatti, que acababa de cumplir veinte años, se instaló en Venecia.

Un catalán llamado Antoni de Peguera i Aimeric trató sin éxito de sublevar Barcelona en favor del archiduque Carlos, y tuvo que huir a Italia y Viena, donde entró en negociaciones con los ingleses, las cuales culminaron el 20 de junio con la firma de un tratado entre "el reino de Inglaterra y el ilustre y preclaro principado de Cataluña", en virtud del cual, una parte de la aristocracia catalana se comprometía a reconocer como rey al archiduque y a sumarse a la coalición contra Felipe V. En julio, la flota del archiduque salió de Lisboa con rumbo a Barcelona bajo el mando de Charles Mordaunt, el conde de Peterborough.

El príncipe Eugenio trató de unir sus tropas italianas a las del duque de Saboya, pero el 16 de agosto fue derrotado en Cassano por el duque de Vendôme. El emperador José I envió un ejército de refresco, pero el duque lo derrotó en Calcitano.

El mismo día de la batalla de Cassano murió de tuberculosis el matemático Jacob Bernoulli. Su hermano Johann se dirigía a Basilea para optar a una cátedra de griego, pero al enterarse de la muerte de Jacob, cambió de planes y terminó ganando la cátedra que éste había ocupado.

La reina Ana de Inglaterra nombró caballero a sir Isaac Newton, que se convirtió en el primer científico que recibía este título.

Edmond Halley publicó su Synopsis astronomiae cometicae, en la que expuso una teoría sobre los cometas, según la cual eran cuerpos que giraban alrededor del Sol, como los planetas, y que seguían las mismas leyes que éstos. En especial, aplicó su teoría a un cometa que él mismo había observado veintitrés años atrás (el que hoy lleva su nombre), para el cual calculó su órbita y demostró que se trataba del mismo cometa que ya había sido observado, además de en 1682, en los años 1607, 1531 y 1456. En particular, obtuvo que el cometa tarda unos 76 años en dar una vuelta completa alrededor del Sol, por lo que pronosticó su regreso para fines de 1758 o principios de 1759.

El 22 de agosto el conde de Peterborough se encontraba ante Barcelona y comenzó un asedio que se prolongó hasta el 9 de octubre. Peterborough prohibió saquear la ciudad, cosa que sorprendió a los catalanes, que no esperaban tal delicadeza de unos herejes. El archiduque entró en Barcelona y fue reconocido como el rey Carlos III de España. Convocó las cortes para el 5 de diciembre y poco después obtuvo la adhesión del reino de Valencia. En diversos puntos de Aragón se produjeron también sublevaciones en su favor. De este modo, la guerra de sucesión se convirtió en una guerra civil.

En 1706 murió el rey Pedro II de Portugal, que fue sucedido por su hijo Juan V, de diecisiete años.

El conde de Tessé trasladó las tropas francesas que luchaban en el frente portugués y en abril las tenía ante Barcelona, dispuestas para un asedio con el apoyo de la flota francesa, pero llegó la flota del archiduque y desbarató sus planes. El propio rey Felipe V tuvo que pasar a Francia para, desde allí, poder regresar a Madrid, pues el camino directo estaba cortado.

En mayo, el rey Luis XIV de Francia encomendó el ejército del frente neerlandés al duque de Villeroi, pero éste sufrió una estrepitosa derrota en Ramillies ante el duque de Marlborough, así que fue sustituido por el duque de Vendôme. Al frente de las tropas italianas puso a su sobrino, el duque Felipe II de Orleans.

La reina Ana de Inglaterra nombró embajador en la corte del archiduque Carlos al conde James de Stanhope, que intervino en la defensa de Barcelona ante un ataque de los partidarios del rey Felipe V. Éste había permanecido poco tiempo en Madrid, pues poco después de su entrada se vio obligado a marchar de nuevo ante el avance de las tropas angloportuguesas, capitaneadas por el conde de Galloway, que se dirigían a la capital desde Salamanca. En junio entraron en Madrid y poco después cayeron Toledo y Alcalá. Zaragoza también se proclamó leal al archiduque y la aristocracia castellana empezó a mostrar su adhesión al que parecía ser el inminente vencedor. Jean Orry optó por regresar a Francia.

Sin embargo, Felipe V compensó la falta de apoyo por parte de la nobleza con una reacción popular de los castellanos, que se rebelaron ante lo que consideraron un intento de catalanes, aragoneses y portugueses de imponerles un rey. Cuando Carlos intentó proclamarse rey en la plaza mayor, se encuentra con que el pueblo le grita "¡Viva Felipe!" Ingleses, portugueses y austríacos se vieron aislados en un país que les era hostil, donde cualquier soldado que se separaba de sus compañeros acababa acuchillado. El archiduque terminó huyendo de Madrid rumbo a Valencia, perseguido por su rival durante un buen trecho. El 5 de agosto Felipe V entraba de nuevo en Madrid, entre aclamaciones. En Toledo, Mariana de Neoburgo había recibido jubilosa a las tropas del archiduque, lo que, tras su retirada, le valió ser desterrada a Bayona por Felipe V.

En Valencia, el archiduque Carlos se encontró con que el conde de Peterborough se había olvidado de la guerra y, en su lugar, se dedicaba a asistir a corridas de toros y a leer el Quijote. Lo destituyó y lo envió de regreso a Inglaterra. Mientras las fuerzas del archiduque tomaban Murcia, Alicante, y las islas de Mallorca e Ibiza, en Madrid se celebraba a lo grande el anuncio de la futura maternidad de la reina María Luisa.

Adrien Maurice, el hijo del duque de Noailles, que tenía entonces veintiocho años, trató de tomar Barcelona a los austríacos, aunque no tuvo éxito: Antoni de Peguera había reorganizado el ejército catalán y, tras romper el asedio, llevó a cabo una brillante campaña en Aragón. Entre los últimos adeptos del archiduque estaba el conde de Oropesa, que ahora moría en Barcelona.

En Italia, el príncipe Eugenio logró finalmente unir su ejército al del duque de Saboya, y el 7 de septiembre levantó el sitio que los franceses mantenían sobre Turín. El 26 de septiembre conquistó Milán y poco después los franceses eran expulsados del norte de Italia.

El mundo al final del siglo XVII
Índice La guerra de sucesión española II