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LA PAZ DE WESTFALIA

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En 1647, un zapatero inglés de veintitrés años llamado George Fox empezó a llevar una vida de predicador errante y poco a poco fue ganando adeptos. Él y sus seguidores no aceptaban más autoridad que la de Dios, por lo que no reconocían ninguna clase de título distintivo. No se quitaban el sombrero ante nadie y trataban a toda persona con el título de "amigo". Por ello llamaban a su secta la Sociedad de amigos, pero, como Fox solía instar a la gente a temblar (quake) ante el poder de Dios, pronto fueron conocidos burlonamente como cuáqueros (tembladores). Los cuáqueros eran pacifistas, muy solidarios entre sí y con los demás, y del todo inofensivos, pero eso de no reconocer ninguna autoridad (ni civil ni religiosa) no estaba bien visto, y sufrieron persecuciones.

En Connecticut, una mujer fue ahorcada por bruja. Es el primer caso conocido de brujería en Norteamérica.

El 23 de septiembre, Descartes hizo una visita a Blaise Pascal, el cual le informó de los últimos experimentos que había realizado y que demostraban la posibilidad de formar vacíos. Pero Descartes no creía que el vacío fuera posible, y ambos mantuvieron una discusión al respecto durante los dos días que duró la visita. Descartes, cuya incompetencia como científico era del mismo orden que su arrogancia, escribió poco después en una carta, refiriéndose a Pascal: tiene más vacío en su cabeza. En octubre Pascal publicó sus Nuevos experimentos sobre el vacío, que le llevaron a numerosas controversias con los aristotélicos que, como Descartes, no creían en el vacío.

El 25 de octubre murió Torricelli, víctima del tifus, a sus treinta y nueve años de edad. El 30 de noviembre murió el matemático Bonaventura Cavalieri, a los cuarenta y nueve años.

En 1648 estalló una segunda guerra civil en defensa del rey Carlos I, que contó con el apoyo de Escocia y de la flota que el rey envió a Irlanda bajo el mando de su sobrino, el príncipe Ruperto, para desencadenar también allí la rebelión.

El 30 de marzo se firmó en La Haya un tratado de paz bilateral entre España y las Provincias Unidas por el que España reconocía su independencia, y entregaba a los neerlandeses el Brabante del norte, la ciudad de Maastricht y las colonias que habían conquistado en Brasil y en Indonesia. Además, les reconocía el derecho a comerciar con las Indias Orientales y Occidentales, así como con los puertos españoles.

En abril se promulgó en Francia el edicto del rescate, por el que se suspendía durante cuatro años el salario de los miembros de las cortes a cambio de prorrogar por nueve años la llamada Paulette, que era un pequeño impuesto (creado  hacía más de cuarenta años por el ministro Charles Paulet) a cambio del cual ciertos cargos públicos se consideraban hereditarios. El Parlamento de París rechazó el edicto, y otros parlamentos secundaron su decisión.

Mientras tanto, una flota española tomó la ciudad de Nápoles y puso fin a la revuelta que había estallado el año anterior. La acción estuvo dirigida por Juan José de Austria, un hijo que el rey Felipe IV había tenido con la actriz María Calderón. Fue legitimado a los doce años (ahora tenía diecinueve) y su padre le otorgó una sustanciosa renta y un séquito.

Baltasar Gracián publicó su Agudeza y arte de ingenio, una versión revisada del Arte de ingenio, que había publicado seis años atrás. Un estudio teórico del conceptismo literario a través de sus figuras y técnicas (metáforas, sinécdoques, antítesis, paradojas, etc.) Para ejemplificar la teoría expuesta se intercalan numerosas poesías, fragméntos y resúmenes de composiciones en prosa. Gracián desdeña en todo momento el mero cultismo propio de la literatura culterana, tan en boga. Por el contrario, alaba y usa a menudo como modelo las obras de Luis de Góngora.

El 15 de mayo, fue ratificado en Münster el tratado de La Haya entre España y las Provincias Unidas.

El 15 de junio, el Parlamento de Burdeos arrastró a las Cortes a promulgar la Declaración de los veintisiete artículos, que, entre otras cosas, reclamaba que todo nuevo impuesto tenía que ser aprobado por el Parlamento. Ana de Austria, privada de tropas a causa de la guerra, tuvo que ceder.

El pintor flamenco Philippe de Champaigne terminó su retrato de grupo Los regidores de la ciudad de París.

El vizconde de Turena obtuvo una victoria en Zusmarshausen, desde donde amenazó Viena. El 5 de agosto los suecos marchaban sobre Praga. El 20 de agosto el príncipe de Condé obtuvo una victoria en Lens, donde aniquiló los restos de la en su día temible infantería española.

El mariscal Charles de Schömberg, tomó al asalto la ciudad catalana Tortosa y fue nombrado virrey de Cataluña.

La victoria de Lens animó a Mazarino a ordenar el arresto del consejero Pierre Broussel, uno de los principales detractores de los nuevos tributos. Esto sucedió el 26 de agosto, pero esa misma noche, en la llamada jornada de las barricadas, los parisienses obtuvieron su liberación.

También los moscovitas se rebelaron contra la política fiscal del valido Morózov.

Ese año murieron:

El ejército del Parlamento Inglés entró en Edimburgo y puso fin al apoyo escocés al rey Carlos I.

El duque Carlos Manuel II de Saboya fue declarado mayor de edad a los dieciséis años. No obstante, su madre, Cristina de Francia continuó ejerciendo el poder.

El emperador Fernando III se casó con su prima María Leopoldina, hermana del conde Carlos del Tirol, cuyo padre, Leopoldo, era hermano del emperador Fernando II.

El 28 de octubre Fernando III firmó el tratado de Münster con Francia y el de Osnabrück con Suecia, conocidos como tratados de Westfalia, que es el nombre de la región en la que se encuentran ambas ciudades. Francia se anexionó importantes territorios imperiales, entre ellos los obispados de Toul, Metz y Verdún, el landgraviato de la Alta y Baja Alsacia, así como la Decápolis, diez ciudades imperiales alsacianas, a excepción de Estrasburgo. Todos estos territorios fueron desgajados del Imperio para que Francia no tuviera derecho a participar en las dietas imperiales.

Por su parte, Suecia recibió también territorios estratégicos: la Pomerania Occidental y diversas islas, ciudades y obispados que le conferían el dominio sobre los estuarios del Weser, el Elba y el Oder. Estos territorios seguían formando parte del Imperio, con lo que Suecia tenía la posibilidad de intervenir en el futuro en la política alemana.

En cuanto a los protestantes alemanes, los calvinistas consiguieron los mismos derechos que los luteranos, y quedaron bajo la protección de Federico Guillermo, el príncipe elector de Brandeburgo y duque de Prusia, que recibió la Pomerania Oriental y varios obispados. Las secularizaciones de propiedades eclesiásticas anteriores a 1624 fueron confirmadas. El duque Maximiliano I de Baviera conservó el Alto Palatinado en calidad de príncipe elector, pero se creó un nuevo electorado en el Bajo Palatinado para Carlos Luis, el hijo del derrocado elector palatino Federico V. Los príncipes alemanes recibieron nuevos derechos que redujeron la autoridad imperial a una mera ficción. Los ducados de Baviera y Sajonia se convirtieron prácticamente en estados independientes.

Según lo pactado con España, los tratados de Westfalia reconocieron la independencia de las Provincias Unidas, y también se reconoció definitivamente la independencia de la Confederación Helvética.

Así se dio por concluida la guerra de los Treinta Años, justo treinta años después de que estallara. Sin embargo, en Westfalia no se pudo llegar a un acuerdo entre Francia y España, que siguieron beligerando. Mazarino exigía la cesión a Francia del Rosellón, los Países Bajos Españoles y el Franco Condado, así como el matrimonio del rey Luis XIV de Francia con la infanta María Teresa, la heredera del rey Felipe IV de España, condiciones que España no estuvo dispuesta a aceptar. El emperador Fernando III tuvo que comprometerse a no intervenir en la guerra entre España y Francia, lo que supuso la ruptura de la estrecha colaboración que hasta entonces habían mantenido los Austrias españoles y alemanes.

Los portugueses lograron expulsar a los neerlandeses de sus factorías africanas, pero no les iba tan bien en Asia, donde iban perdiendo terreno poco a poco.

El 26 de noviembre, el Papa Inocencio X promulgó la bula Zelo domus Dei, en la que condenó los tratados de Westfalia, sobre todo por lo tocante a la secularización de los bienes eclesiásticos.

El rey Carlos I de Inglaterra no había podido escapar de Southwell y los parlamentarios estaban divididos sobre qué hacer con él. En el ejército también había distintas opiniones. Oliver Cromwell actuó con energía. El 6 de diciembre, las tropas del coronel Pride detuvieron a 47 diputados y obligaron al Parlamento a expulsar a otros 96. El Parlamento, así "depurado" fue apodado como Rump-parliament (parlamento rabadilla) y el 28 de diciembre votó que se constituyera un tribunal de justicia para juzgar a Carlos Estuardo (ya no era su majestad) por el delito de alta traición, por haber levantado un ejército contra el reino y su Parlamento. Los trece miembros que quedaban de la Cámara de los Lores rechazaron la propuesta con horror, pero la Cámara de los Comunes declaró que no necesitaba el consentimiento de los Lores para hacer justicia.

El tribunal que había de juzgar a Carlos I debía componerse de ciento treinta y cinco personas, pero sólo una tercera parte asistió a las sesiones. Se eligió el presidente y el rey fue llevado a Londres. Carlos I se limitó a negar la autoridad del tribunal para juzgarlo, porque "soberanos y súbditos son enteramente distintos". Finalmente, ya en 1649, fue condenado como traidor. Al parecer, costó que los miembros del tribunal firmaran la sentencia. Con trabajo se llegó a reunir cincuenta y nueve firmas, y actualmente muchas de ellas aparecen raspadas, casi imposibles de leer.

Mientras tanto, en París seguían los disturbios contra los nuevos tributos, que se habían convertido ya en una oposición abierta contra Mazarino conocida como la Fronda. El 5 de enero la corte optó por retirarse a Saint-Germain, y la capital fue tomada por una milicia urbana conocida como el regimiento de Corinto, organizada por Jean François Paul de Gondi, el coadjutor del obispo de París, que ya había participado tiempo atrás en una conjuración contra Richelieu. El príncipe de Condé tuvo que asediar París.

Mazarino nombró un nuevo virrey de Cataluña, Luis de Borbón, duque de Mercoeur, hijo de César de Borbón, el duque de Vendôme. Los catalanes estaban cada vez menos entusiasmados con la "ayuda" francesa. El duque tuvo que hacer frente a revueltas en Barcelona por falta de pan y a alzamientos en la zona del Ebro. Proliferaron los pasquines exhortando a la rebelión.

Velázquez realizó un nuevo viaje a Italia, esta vez con el encargo de comprar pinturas para la colección real.

El 9 de febrero (30 de enero en el calendario juliano, vigente todavía en Inglaterra) Carlos I fue decapitado frente al palacio de Westminster. Su última palabra fue Remember! (¡Recordad!).

Inglaterra quedó gobernada por el Parlamento y el Consejo del Ejército, de los que Oliver Cromwell era el miembro más influyente. Pronto se convirtió en el dueño de la situación y formó un consejo asesor de 41 miembros, entre los que figuraba el poeta John Milton, convertido extraoficialmente en el propagandista de la Commonwealth, que así se llamó el nuevo régimen sin rey. Cromwell organizó milicias de voluntarios puritanos encargados de velar por el orden público: reprimir a los papistas, borrachos, blasfemos, jugadores y prostitutas, cerrar tabernas, prohibir las carreras de caballos, peleas de gallos, obras de teatro, así como cualquier actividad licenciosa, deshonesta o profana, especialmente el día del Señor. Se debía pasar el domingo en familia, leyendo las Escrituras y cantando salmos. La salida para oír un sermón era la única autorizada ese día. Obviamente, los ingleses "normales" empezaron a preguntarse por qué el infierno tenía tan mala prensa, si, después de todo, podría ser un lugar bastante acogedor.

Teóricamente, la Commonwealth incluía a Escocia y a Irlanda, pero los escoceses y los irlandeses necesitaban ser convencidos de ello. A Escocia regresó el marqués de Montrose, dispuesto a organizar un partido favorable a Carlos, el príncipe de Gales. No tardó en conseguir el apoyo del conde de Argyll, no tanto por convicción como porque él había entregado a Carlos I a los ingleses y, por lo tanto, era en parte responsable de su ejecución, y algunos compatriotas lo miraban por ello con malos ojos.

El 30 de marzo, París tuvo que rendirse ante el príncipe de Condé. Se firmó la paz de Rueil, por la que los insurrectos aseguraban su sumisión a cambio de una amnistía y de la promesa del capelo cardenalicio para Gondi.

En abril se produjo en Inglaterra una manifestación de campesinos llamados diggers (cavadores) que pedían una redistribución de las tierras. Fairfax y Cromwell los reprimieron con dureza.

El cosaco Bogdan Khmelnitski obtuvo una victoria sobre los polacos, y el rey Juan II Casimiro tuvo que otorgar a los cosacos la carta de Zbórov. Los cosacos desconfiaban igualmente de católicos y judíos, pero éstos fueron los principales perjudicados porque, cuando abandonaban el campo para refugiarse en las ciudades, las guarniciones polacas compraban su seguridad entregándolos a los cosacos.

También los rusos obtuvieron concesiones. La oposición al valido Morozov obligó al zar Alejo a constituir una asamblea que redactó un nuevo código conocido como el Somoje Ulogenie (el código de la asamblea). Éste concedió nuevos privilegios a la baja nobleza, mientras que reforzaba las obligaciones de los campesinos para con sus señores y extendía a las ciudades este régimen feudal al vincular los ciudadanos a sus barrios.

Los conflictos entre católicos y protestantes llevaron a la colonia de Maryland a aprobar el 21 de abril la que popularmente se conoció como Acta de Tolerancia, por la cual, todas las personas que aceptasen la Trinidad gozarían del libre ejercicio de su religión. La condición estaba puesta para exceptuar principalmente a los judíos, que, como no estaban en condiciones de crear problemas, no había razón para ser tolerante con ellos.

Ese año murió John Winthrop, el primer gobernador de Boston.

La colonia de Virginia, que siempre había sido partidaria del rey Carlos I, recibió muchos monárquicos que consideraron prudente abandonar Inglaterra.

En agosto Oliver Cromwell desembarcó en Irlanda para "poner término al combate contra los irlandeses bárbaros y sedientos de sangre". El principal foco de resistancia era la ciudad de Drogheda, que fue asediada.

El rey Felipe IV de España, a sus cuarenta y cuatro años, se casó con su sobrina María Ana de Austria, la hija de catorce años de su hermana María y del emperador Fernando III. Unos años atrás se había negociado su matrimonio con el príncipe Baltasar Carlos, pero su muerte prematura frustró los planes de boda.

En el Paraguay prosperaban las llamadas reducciones jesuíticas, un conjunto de unos treinta poblados en los que vivían unos trescientos mil indígenas gobernados por no llebaba a quinientos jesuitas. Los indios seguían un estricto horario de trabajo, combinado tiempo para diversiones y ejercicios espirituales. Todos vestían igual, aunque en los días de fiesta los cacíques podían ostentar signos distintivos de su dignidad. La organización era comunitaria, y los beneficios del trabajo se repartían: una parte para el sustento personal y otra para financiar los gastos de la comunidad: compra de materiales, financiación de escuelas y asilos, etc. Las infracciones a las normas se castigaban con azotes en público.

Las reducciones jesuíticas constituian prácticamente un estado independiente dentro de la administración española, y se habían ganado la hostilidad de los encomenderos. El gobernador de Asunción, fray Bernardino de Cárdenas, gobernador de Asunción, decretó la expulsión de los jesuitas, pero éstos reclutaron un ejército de indios y derrotaron al ejército de la provincia, con lo que mantuvieron las reducciones.

En México, el obispo Juan de Palafox perdió su pleito contra los jesuitas, pero se negó a aceptar el veredicto y regresó a España.

Descartes publicó las Pasiones del alma, un tratado dividido en 212 artículos breves agrupados en tres partes. El segundo de ellos afirma que, Para conocer las pasiones del alma, es preciso distinguir sus funciones de las del cuerpo y, por ello, la primera parte del tratado consiste mayoritariamente en un resumen de los conocimientos fisiológicos de la época. Como es habitual en este tipo de escritos cartesianos, lo que es bueno no es original, y lo que es original no es bueno. De hecho, lo más original de esta primera parte puede tomarse como una de las muestras más representativas del talento de Descartes como científico: nada menos que la determinación del lugar exacto del organismo en el que interactúan el alma y el cuerpo, que, sin necesidad de ningún vano experimento específico, Descartes logra localizar en la glándula pineal, (Art. 32):

La razón que me convence de que el alma no puede tener en todo el cuerpo ningún otro lugar que esta glándula, donde ejerce inmediatamente sus funciones, es que considero que las otras partes de nuestro cerebro son todas dobles, de la misma manera que tenemos dos manos, dos ojos, dos oídos, y todos los órganos de nuestros sentidos son dobles; y que, puesto que no tenemos más que un único y simple pensamiento de una misma cosa al mismo tiempo, por fuerza ha de haber un lugar donde las dos imágenes que vienen por los dos ojos, o las otras dos impresiones que vienen de un solo objeto por los dobles órganos de los otros sentidos se puedan juntar en una antes de llegar al alma, a fin de que no le representen dos objetos en lugar de uno; y se puede concebir fácilmente que estas imágenes u otras impresiones se juntan en esta glándula por medio de las corrientes que llenan las cavidades del cerebro, pero no hay en el cuerpo ningún otro lugar donde puedan unirse así, sino después de haberse unido en esta glándula.

Las otras dos partes se consideran a menudo como el primer tratado de psicología moderna. En la segunda, Descartes analiza las que considera seis pasiones básicas: admiración, amor, odio, deseo, alegría y tristeza, de forma que cualquier otra es un caso particular o una combinación de éstas. En la tercera parte analiza las pasiones secundarias: generosidad, desdén, celos, valor, miedo, remordimiento, piedad, etc. Al margen de lo arbitrario de su clasificación y de lo peregrino de sus explicaciones fisiológicas, lo cierto es que sus descripciones puramente psicológicas de las diferentes pasiones son, en general, acertadas, como suelen serlo también las valoraciones éticas que Descartes hace con frecuencia de ellas. Citemos, por ejemplo, esta observación sobre los celos (Art. 169):

Y se desprecia a un hombre celoso de su mujer, porque esto demuestra que no la ama de buena ley, porque si le tuviera un verdadero amor, no se sentiría inclinado a desconfiar de ella; pero no es propiamente a ella a quien ama, sino sólo al bien que cree hallar en ser su único dueño, y no temería perder este bien si no se juzgara indigno del mismo o no creyera infiel a su mujer.

Ese año, la reina Cristina de Suecia logró convencer a Descartes para que se trasladara a su corte en Estocolmo.

El 11 de septiembre, la artillería inglesa abrió una brecha en la muralla de la ciudad de Drogheda, lo que permitió tomarla al asalto. Los defensores fueron pasados por la espada y el resto de sus habitantes, refugiados en una iglesia, fueron quemados vivos. En total, la campaña de Irlanda acabó con unos cuarenta mil irlandeses muertos o vendidos como esclavos. Entre los muertos estuvo Owen Roe O'Neill.

De esta época datan las primeras referencias de un original auto sacramental de Calderón de la Barca titulado El gran teatro del mundo, aunque dichas referencias dan a entender que ya era conocido desde hacía algunos años. Es una alegoría en la que Dios se equipara a un autor/empresario que decide representar una comedia titulada Obrar bien, que Dios es Dios. El Mundo repartirá los papeles y sus atributos. Los personajes serán: el Rey, la Hermosura, la Discreción, el Rico, el Labrador, el Pobre y un Niño. Los actores no podrán ensayar, pero el Autor les pondrá la Ley de Gracia como apuntador. Los actores que hayan representado bien su papel cenarán con el Autor después de la representación. Éstos resultan ser la Discreción y el Pobre, mientras que el Rey y el Labrador irán al purgatorio, el Rico irá al infierno y el Niño al limbo.

Luis II de Borbón, el Gran Condé, quiso cobrar tan caros los servicios prestados al tomar París, que, el 18 de enero de 1650, Ana de Austria no vio mejor opción ante sus pretensiones que hacerlo arrestar junto con algunos partidarios. Esto provocó la rebelión de algunos nobles, encabezados por el vizconde de Turena. Así, a la Fronda parlamentaria, siguió la Fronda de los príncipes, que también pedían la destitución de Mazarino.

El príncipe elector Juan Jorge I de Sajonia tuvo que comprar la evacuación de los soldados suecos que todavía permanecían en su territorio, uno de los más devastados por la guerra de los Treinta Años. (La población sajona se había reducido a la mitad.)

Corneille estrenó Don Sancho de Aragón.

Descartes gozaba de gran popularidad en Estocolmo, donde la corte se reunía para escuchar sus disertaciones, pero la reina Cristina era madrugadora y, cuando llegó el invierno, mucho más duro que los de Francia o los Países Bajos, al filósofo no le sentó nada bien tener que caminar hasta el palacio real a las cinco de la mañana. El 11 de febrero murió de pulmonía a punto de cumplir los cincuenta y cuatro años.

Por estas fechas, el francés Gilles Roberval y un joven inglés de dieciocho años llamado Christopher Wren sorprendieron a los matemáticos de la época calculando independientemente la longitud de la cicloide. La sorpresa fue que, al contrario de lo que sucedía con la longitud de una circunferencia, que no parecía guardar ninguna proporción sencilla con su diámetro (la proporción es el número pi que, aunque entonces no se sabía con certeza, se sospechaba que no puede expresarse como proporción entre dos números enteros), en el caso de la cicloide la longitud resultaba ser igual a cuatro veces el diámetro de la circunferencia que la genera.

Más espectaculares fueron los informes del jurista, matemático, mecánico e ingeniero alemán Otto von Guericke, burgomaestre de Magdeburgo. Había contruido la primera máquina neumática, con la que podía hacer el vacío en distintos recipientes. Observó que el sonido no podía propagarse por el vacío, que el fuego se extinguía y que los animales morían.

Moliére había llegado a convertirse en el director de la compañía teatral en la que trabajaba como actor.

Velázquez seguía en Italia, donde había visitado Milán, Venecia, Florencia, Módena y Roma. En todas partes fue recibido con admiración y agasajos. En Roma retrató al Papa Inocencio X. También pintó entonces La Venus del espejo, uno de los pocos desnudos de la pintura española de la época.

Carlos, el príncipe de Gales, contaba con el apoyo del rey Juan II de Portugal, pero el almirante inglés Robert Blake derrotó a la flota del príncipe Ruperto en el estuario del Tajo, luego atacó en Brasil a la flota portuguesa y el apoyo portugués al príncipe Carlos pasó a la historia. Finalmente, Blake destruyó la flota realista inglesa frente a las costas de Cartagena. Mientras tanto, el príncipe Carlos había regresado a Escocia, acompañado por George Villiers, el segundo duque de Buckingham, que tenía ahora diecinueve años. En junio, Thomas Fairfax fue destituido por negarse a atacar a los escoceses y Cromwell se puso al frente de las operaciones.

Otro apoyo del príncipe Carlos era Guillermo II, el príncipe de Orange, que estaba casado con su hermana María. Tras el tratado de Westfalia, las Provincias Unidas ya no estaban en guerra, y se esperaba que Guillermo II desmovilizara el ejército. Sin embargo, pensando en apoyar a Carlos, se negó a hacerlo. Como los Estados Generales se opusieron a esta decisión, el 30 de julio Guillermo II se apoderó por sorpresa de seis de sus jefes, puso sitio a Amsterdam y mantuvo su política.

El 3 de septiembre Oliver Cromwell derrotó al príncipe Carlos en Dunbar. El conde de Argyll, ascendido a marqués, se había convertido en el principal apoyo de Carlos en Escocia, hasta el punto de que éste permitió que el marqués de Montrose, pese a toda la lealtad y dedicación que en todo momento le había demostrado, fuera condenado a la horca.

El duque de Mercoeur, el virrey francés de Cataluña, fue derrotado en Flix por el ejército español.

En las colonias norteamericanas, los conflictos fronterizos eran cada vez más frecuentes. La comunidad más próspera era la inglesa, cuyas colonias sumaban ya unos 52.000 individuos, cinco veces más que la suma de franceses, neerlandeses y suecos. El 29 de septiembre, el gobernador de Nueva Holanda, Peter Stuyvesant, tuvo que firmar un tratado en Hartford por el que reconocía la soberanía de Connecticut sobre algunos territorios originalmente ocupados por los neerlandeses, que incluían la mitad oriental de Long Island.

Una expedición inglesa, procedente de las islas Barbados bajo la dirección de lord Willoughby, se asentó en la Guayana, al oeste del territorio controlado por los franceses, de modo que ahora estaba la Guayana Francesa y la Guayana Inglesa.

En octubre, el príncipe de Orange concluyó una alianza con Mazarino contra España e Inglaterra (Mazarino necesitaba ayuda contra España y Guillermo II contra Inglaterra), pero Guillermo II murió repentinamente y el acuerdo no se hizo efectivo. Dejó un hijo recién nacido, Guillermo III, que fue confiado a la tutela de Johan de Witt, uno de los parlamentarios secuestrados por Guillermo II y acérrimo enemigo de los Orange. Los republicanos aprovecharon la situación para abolir el cargo de estatúder (gobernador civil), en el que se fundaba la autoridad de los Orange-Nassau (Guillermo II había sido estatúder de Holanda, Zelanda, Utrecht, Overjisel, Güeldres y Drenthe).

En diciembre, el duque de Mercoeur sufrió una nueva derrota ante los españoles en Tortosa.

El 15 de diciembre, el ejército real francés derrotó en Rethel al vizconde de Turena.

La revolución inglesa
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