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LA CAÍDA DE NAPOLEÓN III

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Desde el fallecimiento de Rafael Carrera, cinco años atrás, Guatemala seguía bajo la dictadura de Vicente Cerna Sandoval. Recientemente se había producido un levantamiento en su contra dirigido por Serapio Cruz y Justo Rufino Barrios, pero el 1 de enero de 1870 los rebeldes fueron derrotados, Cruz fue decapitado y su cabeza fue expuesta públicamente. Barrios logró huir a México.

El 3 de enero fue investido como presidente de Liberia Edward James Roye. Había nacido en Ohio, donde había llegado a cursar estudios universitarios. Hacía más de dos décadas que había emigrado a Liberia, donde organizó un negocio como comerciante. Había sido parlamentario y presidente del tribunal supremo de su país de adopción.

El 5 de enero Louis Riel se entrevistó con delegados del gobierno canadiense para tratar de llegar a un acuerdo sobre la incorporación a Canadá de los territorios británicos en Norteamérica.

El 6 de enero tuvo lugar la segunda sesión del Concilio Vaticano I. Es Espíritu Santo debía de estar ocupado en otras cosas, porque los obispos discutieron sobre varias cuestiones y no se llegó a aprobar nada. A partir de entonces las discusiones se centraron rápidamente en dos temas: la infalibilidad papal y la relación entre fe y razón.

El 9 de enero algunos de los procanadienses que los mestizos seguidores de Louis Riel tenían retenidos en Fort Garry lograron evadirse.

El 10 de enero el presidente haitiano Sylvain Salnave fue capturado y entregado a su rival, Nissage Saget. De regreso en Puerto Príncipe, fue juzgado y condenado a muerte por traición y por haber ordenado matanzas. Fue ejecutado el 15 de enero.

Habiéndo fracasado la anexión a España, el dominicano Buenaventura Báez había negociado un acuerdo encaminado a la anexión de la República Dominicana a los Estados Unidos. El presidente Grant había exigido en una primera etapa la instalación de una base naval en territorio dominicano y un lugar en el que pudieran asentarse colonos negros. A cambio los Estados Unidos asumirían 1.5 millones de dólares de la deuda dominicana, pero el Senado estadounidense rechazó la propuesta y al final quedó en nada.

El 17 de enero el Estado de Mississippi aprobó las enmiendas decimocuarta y decimoquinta a la constitución estadounidense. El 26 de enero Virginia fue readmitida en el congreso de los Estados Unidos.

El 3 de febrero el Estado de Iowa aprobó la decimoquinta enmienda y así ya eran 28 de 37 los Estados que la habían aceptado (las tres cuartas partes), lo cual la hacía entrar en vigor. Texas la aprobaría unos días más tarde (junto con la decimocuarta) y sólo quedaban sin ratificarla Nueva Jersey, Delaware, Oregón, California, Maryland, Kentucky y Tennessee. Ese año el Tribunal Supremo rechazó la pretensión del Estado de Virginia de que Virginia Occidental, escindida durante la guerra civil, fuera reincorporada a su territorio. De este modo, el único cambio territorial que se había producido durante la guerra fue ratificado para siempre. Ambos Estados seguían discutiendo sobre cómo debían repartirse las deudas de Virginia previas a la guerra.

El dictador paraguayo Francisco Solano López había emprendido una marcha desesperada que le resultó muy exitosa, pues logró matar a más de dos mil de sus hombres en pequeños combates, además de por el hambre y las enfermedades. El 8 de febrero llegó a Cerro Corá, donde se dispuso a esperar a los brasileños que le perseguían.

El gobierno español andaba a la busca de un rey que reemplazara a Isabel II. Una propuesta fue la de Fernando de Sajonia-Coburgo, el que había sido rey de Portugal por su matrimonio con la reina María II, regente durante la minoría de edad de su hijo Pedro V y padre también del rey actual, Luis I. Sin embargo, el príncipe rechazó la oferta y hubo que seguir buscando. Otro candidato más interesado era Antonio de Orleans, el duque de Montpensier, que había sido en su día candidato a esposo de Isabel II y que al final acabó casado con su hermana Luisa Fernanda. Otro candidato (aunque éste por iniciativa propia y no del gobierno español) era Enrique de Borbón, cuñado de Isabel II, con un amplio currículum revolucionario a sus espaldas (incluso había solicitado ser admitido en la AIT). Tres años atrás había sido expulsado de España por sus ataques al gobierno, y sólo había podido regresar después de que se fuera la reina. Ahora iniciaba una ácida campaña electoral con panfletos contra su primo Antonio. Naturalmente, entre los candidatos autoproclamados estaba también Carlos María de Borbón, el pretendiente carlista, que ya se consideraba el legítimo rey Carlos VII de España.


El general Prim (que rechazaba de plano a cualquier Borbón como rey de España) había propuesto otro candidato: Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, hermano del domnitor Carlos de Rumanía, cuyo principal inconveniente era que a los españoles les costaba recordar su nombre (había quienes lo llamaban Leopoldo de ¡Oleole si me eligen!). El propio Prim se entrevistó con Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen, el padre de Leopoldo y Carlos, para negociar la cuestión, y el canciller Otto von Birmarck se mostró muy interesado. Sin embargo el emperador Napoleón III de Francia se opuso rotundamente a que un Hohenzollern fuera rey de España, de modo que Francia quedara atenazada en caso de un conflicto con Prusia. Tras la debida negociación diplomática con el rey Guillermo I de Prusia, el príncipe Carlos Antonio anunció la retirada de la candidatura de su hijo. Prim también había estado tanteando al duque Amadeo de Aosta, el segundo hijo del rey Víctor Manuel II de Italia, que también rechazó la oferta.

El 13 de febrero se estrenó el vals para coro y orquesta Nueva Viena, de Johann Strauss. No lo dirigió el compositor porque tenía un compromiso para la misma fecha.

El 14 de febrero desembarcó en las costas venezolanas un exiliado llamado Antonio Guzmán Blanco, que había huido del país el año anterior cuando una multitud partidaria del gobierno irrumpió en una fiesta que había organizado y atacó con piedras a los presentes. Llegó al país sabiendo que contaba con numerosos partidarios y, en efecto, al cabo de unos días había reunido un ejército de unos 7.000 hombres con los que puso en jaque al gobierno de José Ruperto Monagas.

Después de que se hubieran producido algunas evasiones más de Fort Garry, en vista de que las negociaciones con los canadienses iban por buen camino, el 15 de febrero Louis Riel liberó al resto de detenidos con el compromiso de que harían lo posible por contener la agitación contra los mestizos y el gobierno provisional. Pero, desde hacía varios días, diversos grupos de procanadienses se estaban organizando y reclutando hombres para deponer el gobierno provisional mestizo. El 17 de febrero los hombres de Riel capturaron a 48 hombres cerca de Fort Garry, y otros que estaban a punto de reunirse con ellos huyeron hacia Ontario. Riel quiso que el cabecilla, el mayor Charles Boulton, recibiera un castigo ejemplar y un juicio lo condenó a muerte por oponerse al gobierno provisional. Sin embargo, los negociadores canadienses lo convencieron para que lo indultara.

El 23 de febrero Mississippi fue readmitida en el Congreso de los Estados Unidos.

El 1 de marzo un ejército de unos 2.600 brasileños llegó hasta la posición de Francisco Solano López, que había logrado reducir su ejército hasta 409 hombres. La batalla fue una carnicería, pero esta vez el dictador no pudo huir. Fue herido de un lanzazo en el vientre y de un sablazo en la frente, hasta que fue rematado de un tiro por un soldado. Sus últimas palabras fueron ¡muero con mi patria! y, así era, había logrado matar a su patria antes de morir. Se calcula que antes de la guerra el Paraguay contaba con unos 450.000 habitantes, mientras que ahora quedaban unos 150.000, de los cuales unos 28.000 eran varones adultos. En algunas regiones la proporción entre mujeres y hombres era de 20 a 1.

América Latina había conocido hasta entonces decenas de dictadores despóticos que habían expoliado y expoliaban más o menos a sus patrias respectivas, pero jamás ninguno había llegado a provocar la aniquilación completa de su país como lo había hecho López, cuya enajenación lo había llevado a declarar la guerra a dos dos naciones mucho más poderosas sin más motivo que el orgullo herido porque una de ellas no había aceptado su mediación y la otra no se había mostrado dispuesta a colaborar con él, y luego había preferido llegar hasta la aniquilación total antes que rendirse y ser desterrado como lo habían sido tantos otros dictadores indeseables antes que él. Hoy en día los paraguayos celebran en su honor cada primero de marzo el Día de los Héroes, una muestra entre otras muchas de cómo la gente está dispuesta a divinizar al mismo diablo para no reconocer la estupidez sin sentido que supuso haberlo seguido ciegamente. El caso histórico mejor documentado es la reacción de los seguidores de Jesús cuando se lo encontraron muerto en la cruz, con la diferencia de que Jesús era un infeliz que bien podía pasar por hijo de virgen, mientras que el carácter del dictador paraguayo sólo induce a situar a su madre en el extremo opuesto de la virginidad (aunque la pobre mujer pudiera no haber tenido en realidad culpa ninguna).

(Hablando de estúpidos, el mormón Martin Harris, el hombre con más elementos de juicio para haber comprendido —de haber tenido dos dedos de frente— el espectacular fraude que había sido Joseph Smith, a sus 87 años se trasladó al territorio de Utah, donde fue aceptado y rebautizado por la comunidad de Bigham Young. Seguía jurando y perjurando que había contemplado con sus ojos las planchas doradas del Libro de Mormón.)

Los pocos focos de resistencia que quedaban en Paraguay depusieron las armas pocos días después en cuanto se enteraron de la muerte de López. A mediados del año anterior se había creado en Asunción un gobierno paralelo al de López presidido por tres triúniviros: Cirilo Antonio Rivariola, Carlos Loizaga y José Díaz de Bedoya. Brasil, Argentina y Uruguay se pelearon por las condiciones del tratado de paz que impondrían al Paraguay, y esto dio juego al gobierno paraguayo para negociar en aguas revueltas y evitar al menos que todo el país fuera repartido entre los vencedores. Finalmente Argentina y Brasil se quedaron con una buena parte del territorio paraguayo y los tres aliados exigieron una fuerte indemnización que, desde luego, Paraguay no estaba en condiciones de pagar en ese momento, sino que se convertiría en una deuda que tardaría años en saldar. Por lo demás, el país quedó bajo tutela brasileña mientras se organizaba un nuevo gobierno.

Brasil era en esa época la nación más próspera de América después de los Estados Unidos. La afluencia de inmigrantes era cada vez mayor y estaba experimentando un rápido desarrollo económico. Era el único país americano en el que la esclavitud era legal (aparte de las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico). Entre sus pocos, pero enérgicos, detractores estaba el emperador Pedro II, que, no obstante, carecía de poderes constitucionales para abolirla, si bien estaba haciendo una intensa campaña para lograrlo.

La decisión de Louis Riel de indultar a Boulton había sido tomada como un signo de debilidad por otro de los prisioneros, Thomas Scott, quien empezó a insubordinarse contra los guardianes que lo vigilaban, hasta el punto de que éstos pidieron que fuera juzgado por insubordinación. En el juicio insultó a todo mestizo viviente y se mostró violento en varias ocasiones con los guardias, hasta el punto de que el juez acabó condenándolo a muerte. Nuevamente hubo intercesiones en su favor, pero esta vez Riel se mostró inflexible. El 4 de marzo Scott fue fusilado.

Terminada la guerra contra Paraguay, era buen momento para empezar otra: desde que los colorados uruguayos se hicieron con el control de su país gracias a la ayuda que Brasil prestara al ya fallecido Venancio Flores, los blancos habían sido sometidos a toda clase de persecuciones y amenazas, de modo que buena parte de ellos no había tenido mejor opción que exiliarse, principalmente en Argentina. En la madrugada del 5 de marzo, 44 de estos exiliados mal armados dirigidos por Timoteo Aparicio cruzaron el río Uruguay.

El 11 de marzo murió el rey Moshoeshoe I de Basutolandia. Desde primeros de año había abdicado en su hijo y sucesor Letsie I.

Harto de los ataques de Enrique de Borbón, el duque de Montpensier lo desafió a un duelo, que se celebró en Madrid el 12 de marzo, y en el que Enrique acabó muerto. Sin embargo, la opinión pública no vio el suceso con buenos ojos. Además los duelos estaban prohibidos y el duque fue sometido a un consejo de guerra que lo condenó a un mes de destierro de Madrid. Pero la consecuencia principal fue que sus posibilidades de ser elegido rey de España habían disminuido considerablemente. Enrique de Borbón dejó cinco hijos que fueron adoptados por su tío, Francisco de Asís.

Ese mismo día el sultán Abdülaziz I promulgó un edicto por el que se constituía el Exarcado Búlgaro, es decir, la Iglesia Ortodoxa búlgara, que adquiría así una organización propia, aunque seguía supeditada al patriarca de Constantinopla. Esta medida era una concesión al creciente nacionalismo búlgaro, que tenía una gran componente religiosa, y fue apoyada por el embajador ruso en Constantinopla. El año anterior se había creado en Rumanía un Comité Central Revolucionario Búlgaro.

El 16 de marzo se estrenó la obertura Romeo y Julieta de Chaikovsky bajo la batuta de Nikolái Rubinstein. El día anterior Rubinstein había sido declarado culpable en un pleito a causa de un escándalo relacionado con una estudiante. El público quiso mostrar su solidaridad con el director y toda la atención giró a su alrededor. La obertura pasó inadvertida. Chaikovsky se decidió a aceptar algunas críticas de Balákirev y se dispuso a rehacer la pieza. La autocrítica lo llevó a destruir las partituras de algunas piezas compuestas anteriormente, como el poema sinfónico Fatum y su ópera El vóivoda. Ambas fueron reconstruidas tras su muerte a partir de las partituras para los distintos instrumentos de la orquesta.

El 19 de marzo Nissage Saget fue elegido presidente de Haití para un mandato de cuatro años.

Anna Leonowens se encontraba en Nueva York, donde el año anterior había abierto una escuela para chicas y enviaba periódicamente relatos a un periódico de Boston en los que narraba sus experiencias en la corte del rey Rama IV de Siam. Ahora los reunía en un volumen que le proporcionó cierta fama, aunque también algunas acusaciones de sensacionalismo, así como de exagerar la influencia que llegó a tener sobre el rey.

El 30 de marzo Texas fue readmitida en el Congreso de los Estados Unidos. El 31 de marzo un vigilante de un colegio de Nueva Jersey llamado Thomas Peterson se convirtió en el primer negro en votar tras la aprobación de la decimoquinta enmienda. (La votación era sobre el status jurídico de su ciudad, Perth Amboy, dentro del Estado). Posteriormente Peterson sería el primer negro en formar parte de un jurado. Los negros tenían la mayoría absoluta en las legislaturas de Mississippi, Luisiana y Carolina del Sur, y alcanzaron el 40% de los votos en otros Estados ex-confederados. Esto había provocado una reacción blanca, principalmente a través del Ku Klux Klan y otras agrupaciones paramilitares de "demócratas" (valga la contradicción) la cual a su vez provocó una reacción por parte del gobierno federal, que ese mismo día prohibió el uso del terrorismo, la fuerza o el engaño para evitar el voto de los ciudadanos por motivos raciales. El presidente recibió autoridad para emplear el ejército federal contra toda organización que tratara de coartar el derecho de voto. Durante los años siguientes, muchos miembros del Ku Klux Klan fueron arrestados y tratados como terroristas. La ley permitía incluso suspender el habeas corpus.

En los Estados Unidos de Colombia se celebraron elecciones presidenciales, y Eustorgio Salgar, perteneciente al sector radical del partido liberal, obtuvo la victoria frente a Tomás Cipriano de Mosquera. Pese a ello, Salgar tomó posesión del cargo el 1 de abril.

El 4 de abril se celebró una reunión regional en Suiza de la Asociación Internacional de Trabajadores en la que se produjo un desencuentro entre un sector marxista y otro bakunista: los bakunistas consideraban que los trabajadores debían abstenerse de toda participación en la política, pues esto sólo servía para preservar el orden de cosas establecido, mientras que los marxistas veían en la actividad política una poderosa herramienta de agitación. Ese año Engels trasladó su residencia a Londres, para trabajar más estrechamente junto a Marx.

El año anterior había muerto de meningitis la hija de 13 meses de Edvard Grieg. Una vez repuesto de la desgracia, se animó a aprovechar la beca que el gobierno le había concedido para viajar a Italia, y en Roma se encontró con Liszt, a quien le presentó su concierto para piano y orquesta. Liszt tomó la partitura que contenía tanto la parte de piano como la de la orquesta e interpretó ambas al piano en tiempo real, sin ensayos previos. La audiencia quedó impresionada, pero Grieg no por ello dejó de indicarle que había tocado demasiado rápido el primer movimiento. Liszt le hizo algunas sugerencias para mejorar la orquestación y, sobre todo, le dio muchos ánimos. Le dijo: Siga firme en su camino. En verdad le digo que usted tiene capacidad. Y sobre todo no se deje intimidar. Estas palabras le servirían de mucho en lo sucesivo.

Los federales argentinos estaban cada vez más descontentos con Justo José de Urquiza, que había apoyado al gobierno en la lucha contra el Paraguay y no había apoyado las rebeliones federales. Por ello, el 11 de abril unos cincuenta hombres dirigidos por el coronel Simón Luengo entró en su residencia y acabó con su vida. Urquiza trató de defenderse con un fusil, pero recibió un disparo en la cabeza y fue rematado a puñaladas. Poco después dos de sus hijos también resultaron muertos. En realidad el ataque lo había organizado el general Ricardo López Jordán, cuyo destino, con un magnicidio a sus espaldas, no podía ser otro: el 14 de abril fue elegido sucesor de Urquiza como gobernador de Entre Ríos. Naturalmente, el gobierno nacional no vio esto con buenos ojos y el 19 de abril se presentaba en Entre Ríos un ejército de veteranos de la guerra del Paraguay bajo el mando de Emilio Mitre (hermano del ex-presidente Bartolomé Mitre). Jordán consideró su presencia como una agresión y llamó a los entrerrianos a defenderse del ejército nacional. En correspondencia, el presidente Sarmiento, declaró a Jordán en rebeldía dio orden de reducirlo. Se inició así la típica guerra civil sudamericana.

El 24 de abril el Concilio Vaticano I aprobó la Constitución Dogmática Dei Filius con los contenidos siguientes:

El 27 de abril se produjo un golpe de estado rutinario protagonizado por Tomás Guardia Guitiérrez, que depuso al presidente costarricense Jesús Jiménez Zamora y puso en su lugar un presidente títere llamado Bruno Carranza Ramírez.

Al mismo tiempo, tras haber obtenido varias victorias decisivas, Antonio Guzmán Blanco entraba en Caracas. José Ruperto Monagas firmó la rendición del gobierno y Guzmán se convirtió en el nuevo presidente, si bien los seguidores de la "revolución azul" seguirían oponiendo resistencia durante más de un año, sobre todo al sur del país.

A pesar de que la ejecución de Scott había complicado bastante las cosas, las autoridades canadienses habían llegado finalmente a un acuerdo con los mestizos y el 12 de mayo su territorio fue integrado en la Confederación Canadiense como la provincia de Manitoba.

Tras la retirada de la candidatura de Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, el general Prim había empezado a barajar otras alternativas, su siguiente opción fue el duque Tomás de Génova, sobrino de 16 años del rey Víctor Manuel II de Italia. Las Cortes Españolas habían aprobado su candidatura a condición de que se casara con una de las hijas del duque de Montpensier. Sin embargo, al final el duque también se echó atrás. El único candidato viable parecía el duque de Montpensier, pero Primo no lo quería. Así, el 13 de mayo llegó a escribir una carta al general Espartero, que tenía ya 77 años, preguntándole con mucho tacto si aceptaría la corona en caso de que el parlamento decidiera concedérsela. El general rechazó cortésmente el ofrecimiento en un escrito breve en el que aconsejaba además no entregar la corona a ningún príncipe estranjero.

El 20 de mayo el rebelde argentino Ricardo López Jordán fue derrotado en la batalla de El Sauce.

El 25 de mayo se estrenó en París el ballet Coppélia, de Léo Delibes, la obra que lo llevó a la fama.

Mientras tanto, unos 600 miembros y simpatizantes de la Hermandad Feniana se reunieron en el Estado de Vermont para llevar a cabo una nueva invasión al Canadá. La llevaron a cabo, pero fueron fácilmente rechazados en la batalla de Eccles Hill, de donde huyeron perseguidos por los canadienses dejando cinco muertos. Entre las fuerzas británicas que les hicieron frente estaba el príncipe Arturo, el séptimo hijo de la reina Victoria, que tenía entonces veinte años.

Ismaíl Pachá, el virrey otomano de Egipto, había intentado convencer a Giuseppe Verdi para que escribiera una pieza (una oda) para la inauguración del canal de Suez, el año anterior, pero Verdi se había excusado explicando que "no componía piezas de circunstancias". El año anterior también se había inaugurado (con Rigoletto) el teatro lírico de El Cairo, pero la directiva estaba presionando a Verdi para que compusiera una ópera para el teatro. Verdi se negó también, pero cuando se enteró de que la propuesta podría aceptarla Charles Gounod o, peor aún, Richard Wagner, cambió de idea. Le presentaron un libreto que le pareció interesante y el 2 de junio aceptó poner música a Aída.

Los españoles capturaron a Óscar de Céspedes, hijo del revolucionario cubano Carlos Manuel de Céspedes. Le propusieron liberarlo si renunciaba a la lucha por la independencia, pero su respuesta fue: Díganle al general Cabellero de Rodas que Óscar no es mi único hijo: soy padre de todos los cubanos que han muerto por la revolución. El 3 de junio los españoles fusilaron a Óscar.

El 4 de junio el gobierno español aprobó la libertad de vientres para Puerto Rico, es decir, estableció que los hijos de esclavos serían libres.

Desde principios de año, con el consentimiento de su médico, Charles Dickens había iniciado otra serie de lecturas por Gran Bretaña, para compensar las que había tenido que cancelar el año anterior. Pero el 8 de junio sufrió un ataque que lo dejó inconsciente y murió al día siguiente, el 9 de junio.

A primeros de año, Seguéi Necháyev se había presentado de nuevo en Ginebra ante Bakunin. Enterado de que Rusia había solicitado su captura y extradición para ser juzgado por asesinato, Bakunin movilizó a la AIT en defensa de su compatriota. Sin embargo, Negáchev terminó estafando una importante suma de dinero a sus defensores. Cuando Bakunin comprendió que había sido engañado le escribió una larga carta en la que le censura sus métodos inmorales y manipuladores.

El 25 de junio Isabel II abdicó en favor de su hijo Alfonso, de 13 años, que se convertía así en el rey Alfonso XII para los monárquicos no carlistas, y un candidato más que el parlamento podía considerar en su búsqueda de un rey para España. Sin embargo, los recelos a que se convirtiera en una marioneta de su madre le hicieron ganar muchos detractores.

El 26 de junio Wagner estrenó en Munich La Valkiria, la segunda parte de su tetralogía a la que había titulado El anillo de los Nibelungos.

El 2 de julio Bismarck anunció que Lepolodo de Hohenzollern-Sigmaringen aceptaba de nuevo la candidatura a la corona española. La noticia inflamó a la prensa francesa. El 6 de julio el ministro francés de asuntos exteriores, Agénor de Gramont, pronunció un discurso belicista contra Prusia ante la asamblea legislativa que fue muy aplaudido y del que la prensa se hizo eco el 7 de julio. Los periódicos más importantes reclamaban una declaración de guerra contra Prusia. En Berlín, el secretario de Estado afirmaba no saber dónde estaba Birmarck. El embajador francés, el conde Vincent Benedetti, se trasladó el 9 de julio a Ems, donde el rey Guillermo I realizaba una estancia en un balneario. Allí le pidió que hablara con el príncipe Leopoldo, el cual retiró por segunda vez su candidatura el 12 de julio. Estas conversaciones se habían producido a espaldas de Birmarck, quien al enterarse montó en cólera y amenazó con dimitir si el rey recibía otra vez a Benedetti. Sin embargo, el 13 de julio Benedetti pidió una nueva audiencia y el rey accedió a entrevistarse con él en un paseo informal. El embajador solicitó en nombre de Francia que Guillermo I confirmara por escrito la retirada de la candidatura de Leopoldo, pero el rey se negó cortésmente a poner nada por escrito sin consultar antes a Birmarck, así que le dijo que no tenía más información que el propio embajador sobre la retirada de la candidatura, pero que le mantendría informado.

Esa misma noche Guillermo I encargó a uno de sus consejeros que enviara un telegrama cifrado a Bismark, en Berlín. El texto enviado decía lo siguiente:

Su Majestad me ha escrito: "El conde Benedetti me ha abordado durante un paseo para pedirme finalmente, de un modo muy indiscreto, que le autorice a telegrafiar inmediatamente al emperador que yo me comprometo a no dar jamás mi consentimiento si los Hohenzollern renovaran su candidatura. Yo he terminado por negarme con bastante contundencia, dado que ni debía ni podía comprometerme indefinidamente de ese modo. Le he dicho, naturalmente, que todavía no he recibido ninguna información y, puesto que él estaba mejor informado que yo, tanto por la vía de París como por la de Madrid, debería comprender que mi gobierno no tenía de momento nada que decir".
Después Su Majestad ha recibido una carta del príncipe. Como Su Majestad había dicho al conde Benedetti que esperaba noticias del príncipe, ha resuelto, aconsejado por el conde Eulenbourg y por mí mismo, no volver a recibir al conde Benedetti a causa de sus reclamaciones, y comunicarle simplemente a través de un ayudante que Su Majestad ha recibido confirmación por parte del príncipe confirmación de la noticia que Benedetti había recibido ya de París, y que no tenía nada más que decir al embajador. Su majestad deja a Vuestra Excelencia que examine si hay o no necesidad de informar directamente a nuestros embajadores y a la prensa sobre la nueva exigencia de Benedetti y de la negativa que se le ha dado.

Cuando Birmark recibió el telegrama, estaba cenando con dos generales: Helmuth von Moltke, el comandante en jefe del ejército prusiano, y Albrecht von Roon, el ministro de la guerra. Hasta el momento estaba convencido de que su estrategia había fracasado y se planteaba dimitir, pero tras leer el telegrama preguntó a sus comensales si creían que sería posible derrotar a Francia en caso de una declaración de guerra inminente, y la respuesta fue afirmativa sin reservas. Entonces Birmarck redactó la siguiente "versión resumida", según sus propias palabras, del conocido como telegrama de Ems:

La noticia de la renuncia del príncipe heredero de Hohenzollern a sido oficialmente comunicada al gobierno imperial francés por el gobierno real español. Después, el embajador francés aún ha dirigido en Ems a Su Majestad el Rey la exigencia de autorizarlo a telegrafiar a Paris que Su Majestad el Rey se comprometía para siempre a no dar su consentimiento si los Hohenzollern volvieran a proponer su candidatura. Su Majestad el Rey ha rehusado recibir de nuevo al embajador francés y le ha comunicado a través del ayudante de servicio que Su Majestad no tiene nada más que comunicar al embajador.

Acto seguido, "siguiendo las instrucciones del Rey", lo difundió entre toda la prensa prusiana al mismo tiempo que lo enviaba a todas las embajadas. En virtud de los acuerdos de colaboración entre las agencias de prensa europeas, el 14 de julio la noticia aparecía en los periódicos franceses, que la interpretaron como un desaire inaceptable hacia el embajador francés por parte del rey de Prusia. Una muchedumbre salió a las calles de París gritanto ¡Abajo Bismarck!, ¡Al Rin, al Rin! 

El 15 de julio Émile Olivier, protegido de Napoleón III y una especie de primer ministro extraoficial, declaró:

Quiero dejarlo bien claro: Puede suceder que un rey se niegue a recibir a un embajador. Lo que es insultante es la negativa intencional, divulgada en suplementos de periódicos (La Gaceta oficial de Berlín) y en telegramas enviados a todas las cortes de Europa.

En efecto, Birmarck había hecho imprimir un suplemento especial para divulgar la noticia lo antes posible.

Ese mismo día Georgia fue readmitida en el Congreso de los Estados Unidos, con lo que ya todos los Estados ex-confederados habían recuperado la normalidad política.

Por otra parte, una vez resuelto el conflicto con los mestizos, el gobierno británico transfirió a Canadá todo el territorio bajo su soberanía en Norteamérica, excepto la llamada Columbia Británica, que permanecía como colonia británica independiente. La Compañía de la Bahía de Hudson recibió 300.000 libras como compensación por la expropiación de la Tierra de Rupert.

El 17 de julio Olivier, en una reunión de estudiantes y obreros en la Bastilla, impulsado por el clamor generalizado, declara la guerra a Prusia.

Mientras tanto el Concilio Vaticano I discutía sobre la infalibilidad papal. El Papa había dado orden de mantener las discusiones en secreto, pero los obispos no consideraron importante hacerle caso y la información llegaba a la prensa. Unos periódicos la defendían y otros la atacaban. Tras muchas discusiones, el 18 de julio fue aprobada la infalibilidad del Papa en cuestiones puramente teológicas (cuando define doctrinas de fe o de costumbres).

El 19 de julio la declaración de guerra a Prusia se hizo oficial. Bismark logró lo que quería: todos los miembros de la Confederación Alemana apoyaron a Prusia sin reservas.

Suiza se declaró neutral en el conflicto, y ambas partes lo aceptaron. No obstante, desde hacía ya cuatro días Suiza había movilizado 37.500 hombres para proteger sus fronteras.

Ese mismo día el gobierno español reconoció la independencia de Uruguay.

El 22 de julio murió el compositor Josef Strauss. Durante una gira por Polonia se había desmayado y su esposa lo había llevado a Viena, donde murió poco después.

Ese mismo día la expedición alemana al Polo Norte levantó su campamento en Groenlandia e inició el viaje de regreso.

El 27 de julio la emperatriz Eugenia es nombrada regente de Francia, y el 28 de julio Napoleón III llega a Metz para ponerse al frente del ejército.

El Comité Central Revolucionario Búlgaro eligió como presidente al escritor Lyuben Karavelov, que desde el año anterior editaba el periódico Svoboda, difusor de las ideas revolucionarias. El 1 de agosto, en una reunión celebrada en Ginebra, presentó un programa destinado a fomentar un levantamiento en toda Bulgaria contra el poder otomano. Para ello se puso en contacto con Vasil Levski, que desde el año anterior estaba organizando comités revolucionarios locales en Bulgaria (mientras que Karavelov se dirigía principalmente a exiliados búlgaros).

El 2 de agosto un ejército francés cruzó la frontera alemana y tomó con escasa resistencia la ciudad de Sarrebruck, que los prusianos habían evacuado unos días antes.

El 4 de agosto el ejército alemán (compuesto por unidades prusianas, bávaras, de Baden y de Wurtenberg) atacó la ciudad de Wissenbourg y al cabo de dos horas entró en la ciudad, de la que los franceses tuvieron que retirarse. Luego recibieron refuerzos, pero no tardaron en ser rechazados por los prusianos.

Ese mismo día las tropas francesas que protegían Roma empezaron a evacuar la ciudad, en parte para emplearse en la guerra contra Prusia, en parte porque Napoleón III quería ganarse el apoyo italiano para ésta.

El 5 de agosto el ejército prusiano inició una ofensiva contra Sarrebruck. El 6 de agosto los franceses se retiraban de la ciudad, pero cometieron una serie de errores al no destruir los puentes sobre el río Sarre, ni el telégrafo ni las vías ferroviarias, con lo que los alemanes lo tuvieron fácil para perseguirlos hasta territorio francés. Allí se libró ese mismo día la batalla de Forbach-Spicheren, donde los prusianos, que superaban en número a su enemigo (45.000 hombres frente a 30.000) obtuvieron la victoria, aunque con bastantes más bajas que los franceses.

Paralelamente, el ejército alemán que había tomado Wissenbourg, que tras haber recibido refuerzos sumaba más de 80.000 hombres, había avanzado en territorio francés bajo el mando del príncipe Federico de Prusia y derrotó a 37.000 franceses cerca de la ciudad de Wörth, los cuales terminaron huyendo, perseguidos por los alemanes, dejando unas 20.000 bajas en el campo de batalla.

El 7 de agosto los prusianos entraron sin resistencia en Forbach.

Desde que John Cox Stevens ganara con el América la regata organizada durante la exposición universal de Londres, nadie había aceptado el reto de reclamar la copa según lo dispuesto por Stevens, hasta ahora, cuando un británico llamado James Lloyd Ashbury desafió a los neoyorquinos con su yate Cambria. La competición tuvo lugar el 8 de agosto en Nueva York. Del mismo modo que Stevens había competido contra catorce barcos del Real Escuadrón de Yates, ahora Ashbury tuvo que enfrentarse a diecisiete barcos del Club de Yates de Nueva York. Los neoyorkinos ganaron la que fue la primera edición de la Copa América.

Mientras tanto otro ejército prusiano ponía bajo asedio otro puesto fronterizo francés: la ciudad de Bitche, después de que la guarnición francesa rechazara varios intentos de ocupación.

Ese mismo día el presidente costarricense Bruno Carranza presentó su dimisión por sus desavenencias con el general Tomás Guardia (quien mandaba realmente) y éste la aceptó inmediatamente. El 9 de agosto Guardia era reconocido como presidente provisional de Costa Rica.

El 10 de agosto, las tropas francesas que se retiraban de Wörth empezaron a llegar a la fortaleza de Toul, que el príncipe Federico de Prusia fijó como su objetivo siguiente.

El uruguayo Timoteo Aparicio estaba recorriendo el país reclutando simpatizantes blancos para su causa y ahora se le unía el general Anacleto Medina con 1.200 hombres.

Con la retirada de Roma de las tropas francesas, la Santa Sede estaba defendida por unos pocos soldados voluntarios de varios países que no suponían ninguna amenaza seria ante una invasión italiana. Sin embargo, el gobierno italiano no quería entrar en guerra con ninguna potencia europea a causa de Roma, así que se inició una batalla diplomática entre Italia y los Estados Pontificios: el Papa pedía el soporte de las potencias europeas y el gobierno italiano la neutralidad. Ese mismo día el ministro de la guerra italiano, Giuseppe Govone, dio órdenes al general Raffaele Cardona de que protegiera la frontera con los Estados Pontificios de todo intento de invasión por parte de cualquier ejército popular que pudiera formarse, así como reprimir cualquier intento de insurrección en Italia que propugnara la conquista de Roma.

El 12 de agosto, debido a problemas de salud, el emperador Napoleón III cedió el mando supremo del ejército francés al mariscal François Achille Bezaine.

El 14 de agosto emisarios prusianos pedían la rendición de Toul. Mientras tanto un ejército francés que se dirigía hacia Metz fue interceptado por un ejército prusiano en Borny-Colombey. Los franceses tenían la superioridad numérica (83.000 hombres frente a 67.000), pero empeñados en abrirse paso para llegar a su destino no la supieron aprovechar. Los prusianos tampoco tenían previsto el encuentro y no pusieron mucho empeño. Finalmente dejaron el paso libre a los franceses, pero los retrasaron doce horas, lo que fue decisivo en los días siguientes.

Mientras tanto el príncipe Federico tomó la ciudad de Mosela y el 15 de agosto trató infructuosamente de tomar Toul, así que el 16 de agosto inició un asedio.

Ese mismo día una división prusiana de 30.000 hombres se encontró accidentalmente en Mars-la-Tour con la vanguardia del ejército francés, los 127.000 hombres bajo el mando del mariscal Bezaine. Creyendo que se trataba de la retaguardia del ejército que se retiraba hacia Metz, los prusianos atacaron, y no tardaron en recibir 50.000 hombres de refuerzo que nivelaron las fuerzas. La firmeza de los prusianos contrastó con la actitud vacilante de los franceses. La maniobra más destacada fue una carga de caballería que llevó a cabo el mayor Friedrich Wilhelm Adalbert von Bredow, que fue preparada bajo el humo de los cañones, de modo que, en un momento dado, los franceses vieron salir de la nada la caballería prusiana a unos 1.000 metros de sus líneas. La "Carga de la Muerte de von Bredow" tuvo éxito, alcanzó las líneas de artillería francesas, dispersó a la infantería francesa. Con ello silenció la artillería enemiga, sembró el pánico entre la infantería y neutralizó a su caballería, que al intentar contraatacar sufrió el fuego de la infantería francesa, que disparaba a cualquier jinete que se ponía a tiro, sin entrar pararse a hacer averiguaciones.

Finalmente, el 18 de agosto, se produjo el choque entre el grueso del ejército francés (113.000 hombres bajo el mando del mariscal Bazaine) y el grueso del ejército prusiano (188.000 hombres bajo el mando del general Helmuth von Moltke). Se produjo en Saint-Privat, cerca de Metz. La batalla se prolongó durante todo el día y al anochecer las bajas en ambos bandos eran enormes: 20.000 prusianos frente a 12.000 franceses. Bazaine decidió entonces retirarse a Metz en lugar de proseguir la lucha al día siguiente. El 20 de agosto los prusianos pusieron bajo asedio la ciudad.

Ese mismo día el cardenal Giacomo Antonelli, secretario de Estado del Papa Pío IX, envió una petición a los gobiernos europeos para que se opusieran a "las violencias del gobierno sardo por las que son amenazados". La mayoría de los países se limitaron a no responder, mientras que otros contestaron que no era asunto de su incumbencia.

Ante la resistencia de Bitche, los prusianos instalaron varias piezas de artillería pesada en una colina cercana y el 23 de agosto los franceses se despertaron con el sonido de las explosiones de los obuses. Al cabo de unas horas los prusianos cesaron el fuego y pidieron nuevamente la rendición de la fortaleza, pero la respuesta fue negativa, así que el asedio se prolongó a la espera de recibir artillería aún más potente.

Mientras tanto otro ejército alemán, formado por soldados de Baden y Wurtemberg, inició el asedio de Estrasburgo. La artillería alemana destruyó importantes edificios, documentos históricos y obras de arte.

El 24 de agosto llegó a la colonia de Río Rojo una expedición militar canadiense con la misión de acabar definitivamente con las hostilidades de los mestizos. Teóricamente éstos ya habían dado por finalizada su rebelión, pero Louis Riel tuvo noticias de que algunos de los milicianos que formaban parte de la expedición planeaban lincharlo, así que huyó hacia la frontera estadounidense. Con la llegada de los militares terminaron por completo los disturbios en la provincia de Manitoba.

El 25 de agosto Richard Wagner se casó con Cosima Liszt, la ex-esposa de Franz von Bülow.

A las dos de la mañana del 30 de agosto la guarnición francesa en Bitche hizo una salida durante la cual destruyó varias instalaciones prusianas.

En Paraguay se había aprobado una nueva constitución basada en la constitución argentina, el triúnviro José Díaz de Bedoya había dimitido hacía unos meses y el 31 de agosto lo hizo Carlos Lozaiga. Ese mismo día la Asamblea Constituyente que había redactado la constitución cesó al tercero, Cirilo Antonio Rivarola, y eligió como presidente a Facundo Machaín.

Mientras tanto el ejército prusiano que asediaba Bitche recibió refuerzos con la orden de tomar la plaza. Mientras tanto el mariscal Bazaine trató de romper el cerco de Metz saliendo con algo mas de 3.000 hombres. Esperaba reunirse con un ejército de 120.000 hombres que el propio emperador Napoleón III conducía con la misión de liberar Metz. Sin embargo, el general von Moltke había iniciado una maniobra envolvente y el 1 de septiembre inició un ataque cerca de Sedán en el que los franceses terminaron completamente rodeados por 200.000 soldados prusianos y bávaros. Por su parte, Bazaine fue rechazado y se vio obligado a replegarse a Metz.

El Paraguay habría perdido una guerra y la mayor parte de su población, pero no su dignidad, y no estaba dispuesto a pasar la vergüenza de ser gobernado democráticamente. A pesar de que apenas quedaban militares, Cirilo Antonio Rivarola se las arregló para dar un golpe de estado tan sólo un día después de que Facundo Machaín hubiera sido elegido presidente, y se hizo reconocer como presidente provisional.

El 2 de septiembre, tras varios intentos frustrados de romper el cerco alemán, sumando ya 17.000 bajas, el emperador Napoleón III ordenó izar la bandera blanca. Así los prusianos capturaron a 80.000 soldados franceses, entre los que se encontraba el mismísimo emperador, la rendición fue presenciada por el propio rey Guillermo I de Prusia y por Birmarck, que habían acudido a Sedán (aunque manteniéndose a una prudencial distancia del campo de batalla). También estuvo presente el general estadounidense Philipp Sheridan, en calidad de invitado del rey de Prusia. A petición propia, el presidente Grant lo había enviado como observador a Prusia. Cuando regresó a los Estados Unidos, su informe fue que, aunque los prusianos habían luchado muy valerosamente en cada batalla, no había nada que aprender de ellos.

El 3 de septiembre los alemanes agruparon los prisioneros franceses en la península de Iges, que es un gran meandro que hace el río Mosa cerca de Sedán. Sin apenas alimentos, a la intemperie en una época de frecuentes lluvias, muchos trataban de escapar hacia Bélgica. Los centinelas alemanes, distribuidos por la orilla del Mosa, mostraban descaradamente sus provisiones a los franceses, al tiempo que disparaban a los que intentaban escapar. La disentería se extendió entre los prisioneros, en gran parte porque bebían agua del Mosa, contaminada por los cadáveres en putrefacción. Mientras tanto Napoleón III salía de Francia con destino al castillo de Wilhelmshöhe, en Prusia.

Animados por el éxito de la primera salida, los franceses de Bitche habían protagonizado otras salidas similares con cierto éxito, hasta la madrugada del 4 de septiembre, en la que los prusianos ya habían tomado medidas y estaban alertas y, tras tres horas de combate, rechazaron a los franceses.

La noticia de la captura del emperador Napoleón III dio alas en París a los parlamentarios republicanos. Allí, unos manifestantes invadieron la Asamblea Nacional e interrumpieron sus actividades, hasta que desde un balcón del ayuntamiento se proclamó la república (como ya se había hecho poco antes en otras ciudades del país, especialmente el Lyon). El gobernador de París, el general Louis Jules Trochu fue puesto a la cabeza de un gobierno provisional conocido como Gobierno de la Defensa Nacional. La multitud invadió también la residencia de la emperatriz Eugenia, que se refugió en la casa de su dentista, el estadounidense Thomas Wiltberger Evans, quien organizó su huida a Gran Bretaña.

En Londres se produjeron manifestaciones republicanas. En un encuentro en Trafalgar Square los manifestantes pidieron que se derrocara a la reina y varios parlamentarios radicales hablaron en su contra.

El 6 de septiembre terminó la publicación de Una ciudad flotante, una novela que Julio Verne había publicado por entregas diarias a lo largo del último mes en el Journal des débats politiques et littéraires, que narraba un viaje del transatlántico Great Eastern. Desde su inauguración diez años atrás, había transportado pasajeros durante unos pocos años, pero no resultó rentable y pronto fue destinado al tendido de cables submarinos. Durane la Exposición Universal de París se empleó de nuevo para traer visitantes desde los Estados Unidos, pero luego volvió a destinarse al tendido de cables.

Ese día Timoteo Aparicio llegaba a las puertas de Montevideo y se dispuso a asediarla. En pocos días llegó a reunir unos 4.000 hombres. No obstante, no tenía efectivos suficientes para mantener el asedio y pronto tuvo que enviar sus tropas a otros lugares.

El 8 de septiembre el rey Víctor Manuel II de Italia escribió una carta al Papa Pío IX explicándole que era necesario que sus ejércitos entraran en Roma para "asegurar la seguridad de Italia y la de Su Santidad". Dos días después el Papa respondió sucintamente que la carta que había recibido no era digna de un "hijo afectuoso que dice profesar la fe católica". Al emisario italiano que entregó la carta al Papa y recibió su respuesta, el conde Gustavo Ponza di Sanmartino, le dijo: Yo no soy profeta ni hijo de profeta, pero os digo que no entraréis en Roma. Y era cierto: el Papa ni era profeta ni hijo de profeta (y si su infalibilidad teológica estaba a la par de su infalibilidad secular...)

El 10 de septiembre el nuevo gobierno francés envió un comunicado al gobierno italiano en el que declaraba que "no puede aprobar ni reconocer el poder temporal de la Santa Sede".

El 11 de septiembre los alemanes habían emplazado numerosas y potentes baterías alrededor de Bitche e iniciaron un feroz bombardeo que se prolongó al día siguiente. Al caer la noche del 12 de septiembre, edificios en llamas iluminan la ciudad, mientras el humo oscurece el cielo. También Toul estaba siendo sometida a un intenso bombardeo.

Los prisioneros franceses de Sedán habían sido distribuidos paulatinamente por Alemania, con lo que sus condiciones mejoraron sustancialmente. Ese mismo día el "campamento de la miseria", como se conocía el campo improvisado de Iges, estaba ya vacío.

En Uruguay se produjo el primer enfrentamiento serio entre los rebeldes de Timoteo Aparicio y el ejército gubernamental, dirigido por José Gregorio Suárez, en la batalla de Paso Severino. Suárez terminó huyendo por la noche perseguido por los rebeldes.

Una vez su detestado Napoleón III estaba a buen recaudo de los prusianos Victor Hugo volvió de su exilio y entró triunfalmente en París.

El 15 de septiembre Bakunin entraba en Lyon y no tardó en organizar una revolución socialista.

Desde Sedán, el ejército alemán estaba avanzando hacia París sin casi oposición y estaba ocupando posiciones alrededor de la ciudad, preparando un asedio. Tanto el rey Guillermo I de Prusia como el canciller Birmarck supervisaban las operaciones desde los alrededores de la ciudad. Debido en gran parte a que tanto el rey como el canciller estaban en Francia, Prusia era la única potencia europea que todavía no había confirmado al gobierno Italiano que se mantendría al margen en caso de que éste ocupara Roma, pero finalmente, el 20 de septiembre llegó un comunicado de Berlín en el que se aseguraba la no injerencia prusiana en el asunto. Ese mismo día el general Cardona recibió la orden de entrar en Roma. Su artillería abrió una brecha de treinta metros en los muros de la ciudad y el ejército italiano penetró por ella. La resistencia de los voluntarios suizos, belgas, austriacos, neerlandeses y españoles fue más bien simbólica (al parecer, así lo había pedido el Papa). Cardona pactó una rendición honorable con ellos y salieron de la ciudad con honores militares.

Para entonces, el ejército prusiano completaba el cerco a París.

El 23 de septiembre Toul, sometida al incesante bombardeo alemán, terminó capitulando. Ese mismo día, un globo aerostático, el Neptune, burló el asedio alemán y salió de Paris, transportando correo.

Ese día murió en Cannes el escritor francés Prosper Mérimée.

El 25 de septiembre un segundo globo aerostático salió de París y se usaron palomas mensajeras para confirmar el éxito de la misión. Viendo que los bombardeos contra Bitche no tenían ningún efecto provechoso, los alemanes los suspendieron y, en su lugar, se aseguraron de que nadie pudiera entrar ni salir de la ciudad y se limitaron a esperar. No obstante, los habitantes de las ciudades cercanas se las arreglaban para romper el bloqueo e introducir víveres en la ciudad.

En Roma se organizó un gobierno provisional que fue reconocido por el general Cardona.

El 27 de septiembre el gobierno provisional de París regularizó el uso de globos para transporte de correo y de palomas mensajeras adiestradas para regresar a París, con lo que se organizó el primer servicio de correo aéreo de la historia.

El 28 de septiembre Estrasburgo se rindió a los alemanes. Mientras tanto varios miles de obreros tomaron las calles de Lyon. Una delegación entró en el ayuntamiento, pero no encontró a nadie con quien negociar. Desde el balcón del ayuntamiento, Bakunin leyó un manifiesto y nombró al general Gustave Paul Cluseret "general en jefe de los ejércitos revolucionarios y federativos del sur de Francia". Le encargó llamar a las armas a la guardia nacional, pero Cluseret instó a sus miembros a presentarse sin armas en el ayuntamiento. El resultado fue que los miembros de la guardia nacional simpatizantes de los obreros acudieron sin armas, pero los procedentes de los barrios burgueses acudieron armados, entraron en el ayuntamiento y arrestaron a Bakunin y sus seguidores. Bakunin fue liberado poco después, pero su proyecto de revolución había fracasado.

El 29 de septiembre los rebeldes uruguayos obtuvieron una nueva victoria en la Batalla de Corralito.

El 2 de octubre se realizó un referéndum en los Estados Pontificios sobre su posible incorporación a Italia. El resultado fue de 133.681 votos a favor frente a 1.507 en contra.

Garibaldi se había puesto a disposición de la república francesa y, aunque con ciertas vacilaciones, ésta había terminado aceptando sus servicios. El 7 de octubre fue recibido con entusiasmo en Marsella. Mientras tanto Léon Gambetta, el ministro del interior de la república francesa, salió de París en globo para unirse en Tours al gobierno paralelo que se había formado al quedar aislada París. Gambetta confió a Garibaldi la organización de un ejército al este del país.

Mientras tanto el mariscal Bazaine trataba de salir de Metz, pero se vio obligado a retroceder y en el intento perdió más de un millar de hombres.

Ese mismo día murió el sultán Majid bin Said de Zanzíbar, que fue sucedido por su hermano Barghash bin Said. Majid había basado la prosperidad de su reino en el tráfico de esclavos. Bargash firmó un tratado con los británicos por el que se prohibía la venta de esclavos en Zanzíbar (pero no abolía la esclavitud).

En Argentina, los seguidores de López Jordán acumulaban una derrota tras otra. No obstante, el 12 de octubre logró una sangrienta victoria en la batalla de Santa Rosa, donde, al frente de 9.000 hombres, derrotó a un ejército de 4.000 soldados nacionales.

El 13 de octubre Garibaldi instalaba en Dole su cuartel general, donde llegó a reunir unos 4.000 voluntarios, franceses, polacos, húngaros, españoles, estadounidenses y sobre todo italianos.

El 17 de octubre los prusianos ocuparon Luxeuil y Vesoul.

El 18 de octubre un ejército alemán entró en Châteaudun, ciudad que había atacado sin éxito unos días antes. Se produjo una sangrienta batalla en las calles que terminó con una dura represalia por parte de los alemanes, con asesinatos, incendios, violaciones y ejecuciones. Al día siguiente abandonaron la ciudad.

Los asistentes al Concilio Vaticano I habían empezado a salir de Roma desde el mismo momento en que se declaró la guerra francoprusiana, aunque el concilio nunca había sido clausurado. El 20 de octubre el Papa Pío IX suspendió oficialmente los trabajos del concilio sin indicar una fecha de reanudación, y ahí quedó la cosa. Nunca se reanudó ni se concluyó.

El 21 de octubre los prusianos tomaron Chartres sin resistencia.

Adolphe Thiers había sido uno de los mayores partidarios de la guerra contra Prusia, pero en cuanto fue declarada y se vio que el ejército prusiano era imparable, cambió de estrategia y empezó a hablar contra la guerra. Cuando se formó el Gobierno de la Defensa Nacional, se distanció de él y empezó a recorrer las cortes europeas en busca de apoyos que pudieran asegurar a Francia unas condiciones razonables cuando se firmara la paz. Sin embargo, terminó convenciéndose de que lo único que serviría para algo sería tratar directamente con Birmarck. Éste le comunicó que entre las condiciones que exigía Prusia para firmar la paz se encontraba la cesión de Alsacia y Lorena. Entonces Thiers se reunión en Gran Bretaña con la emperatriz Eugenia, la cual escribió una carta al rey Guillermo I pidiéndole que renunciara a la anexión de territorios franceses. El 26 de octubre el monarca prusiano rechazó educadamente la proposición desde Versalles:

Señora:
He recibido la carta que Su Majestad ha tenido a bien dirigirme y que me ha evocado momentos del pasado que no puedo recordar sin pena.
Nadie más que yo deplora la sangre vertida en esta guerra que, Su Majestad lo sabe bien, no ha sido provocada por mí
. [...]
Yo amo mi país como usted, Señora, ama el suyo, y por ello comprendo las amarguras que llenan el corazón de Su Majestad y las comparto con total sinceridad. Pero habiendo hecho grandes sacrificios por su defensa, Alemania quiere estar segura de que la próxima guerra la encontrará mejor preparada a responder la agresión que podemos esperar en cuanto Francia haya repuesto sus fuerzas y haya encontrado aliados. Es sólo esta consideración, y no el deseo de agrandar una patria cuyo territorio es suficientemente grande, lo que me fuerza a insistir en la cesión de territorios, que no tiene otro fin que el de hacer retroceder el punto de partida de los ejércitos franceses que, en un futuro, vendrán a atacarnos.
Yo no puedo juzgar si Su Majestad estaba autorizada a aceptar en nombre de Francia las condiciones que pide Alemania, pero creo que de haberlo hecho habría ahorrado a su patria muchos males y la habría preservado de la anarquía que hoy amenaza a una nación cuyo emperador había logrado desarrollar prósperamente durante veinte años.
Creed, Señora, a los sentimientos que me hacen un buen hermano de Su Majestad.

Guillermo

Mientras tanto los prusianos entraban en Gray.

El 26 de octubre los blancos uruguayos volvieron a asediar Montevideo con 5.000 hombres.

En Metz más de 15.000 enfermos se apiñaban en los hospitales, el agua y los alimentos estaban racionados y la población empezaba a pedir la rendición. Finalmente, el 27 de octubre el mariscal Bazaine cedió a las presiones y rindió la ciudad.

El 28 de octubre los parisinos lograron arrebatar a los prusianos el pueblo de Bourget, cerca de la capital francesa.

El 29 de octubre el ejército alemán entró triunfalmente en la ciudad, donde hizo unos 150.000 prisioneros y se apoderó de bastante material de utilidad.

Ese día, tras vencer cierta resistencia, los prusianos entraron en Dijon.

El 30 de octubre los prusianos recuperaron Bourget. La noticia llegó a París al mismo tiempo que la de la rendición de Bazaine (que contaba con unos 100.000 hombres estado de combatir), y que fue vista como una traición. Ese mismo día llegó a París Adolphe Thiers con un salvoconducto concedido por los prusianos con la finalidad de discutir con el gobierno la posibilidad de un armisticio. Los rumores sobre una posible rendición aumentaron la indignación popular, hasta el punto de que el 31 de octubre se produjo una revuelta contra el gobierno de Trochu. El motín fue sofocado, y el 3 de noviembre Trochu convocó un plebiscito pidiendo el apoyo de los ciudadanos, y lo ganó por una amplia mayoría, tanto de civiles como de militares, que votaron separadamente.

Mientras tanto los prusianos intentaron asediar Belfort, pero la guarnición de la ciudad realizaba salidas diariamente apoyadas por la artillería, de modo que los progresos prusianos fueron muy lentos.

La flota francesa era muy superior a la alemana, razón por la cual Prusia no intentó ninguna acción naval de envergadura. Sus barcos permanecían en sus puertos o en los de países neutrales. Por su parte, los franceses no estaban en condiciones de transportar tropas a territorio alemán, así que se limitaron a bloquear los puertos alemanes, cosa que no perjudicaba seriamente a Alemania, que podía abastecerse perfectamente por tierra. No obstante, en el transcurso de la guerra se produjeron algunos combates marinos aislados. Uno de ellos tuvo lugar el 9 de noviembre frente a las aguas de La Habana, en Cuba, donde un buque francés descubrió a otro alemán. El resultado fue indeciso: el barco alemán escapó, pero el francés quedó muy dañado.

Ese mismo día el parlamento italiano convirtió a Roma en la nueva capital de Italia.

Mientras tanto, un ejército francés obtenía una victoria sobre otro bávaro en Coulmiers. Esto se debió principalmente a que los bávaros se encontraron en inferioridad numérica, fueron tomados por sorpresa y estaban agotados.  Esta victoria permitió a los franceses recuperar Orleans el 11 de noviembre.

Los prusianos habían encargado la construcción de cañones especiales para disparar a los globos que los parisinos usaban como medio de comunicación (los primeros cañones antiaéreos de la historia). El 12 de noviembre lograron abatir un globo con dos tripulantes, que fueron apresados. Los prusianos devolvieron a París las palomas mensajeras con falsos mensajes de derrotas francesas, pero los firmaron con el nombre de un secretario del gobierno que estaba en París, así que las noticias no resultaron muy creíbles. Desde entonces los globos salieron de noche, lo que era más peligroso en cuanto a la navegación, pero más seguro en cuanto a los prusianos. Ningún otro globo fue abatido (aunque algunos fueron capturados al aterrizar en lugares imprevistos y a causa de otros incidentes).

Por esas fechas Birmarck estaba empezando a cosechar los frutos de la guerra que había sembrado: los reinos de Baviera, Wurtemberg y Baden, que no se habían unido a la Confederación Alemana del Norte en el momento de su creación, pero que estaban apoyando a Prusia en la guerra contra Francia, se incorporaron a una confederación mayor que inicialmente recibió el nombre de Deutscher Bund (como la anterior Confederación Alemana), con el rey de Prusia como presidente.

El argentino López Jordán se enfrentó con resultado indeciso a un ejército nacional en la batalla de Don Cristóbal.

Prim seguía buscando un rey para España que no fuera Borbón. Falto ya de ideas, volvió a insistir al rey Víctor Manuel I de Italia sobre la posibilidad de que su hijo Amadeo aceptara la corona. Se puso como condición que las grandes potencias europeas dieran su conformidad, y ninguna puso inconveniente. El 16 de noviembre tuvo lugar la votación en las Cortes Españolas para elegir al nuevo rey de España. El resultado fue: Amadeo de Saboya 191 votos, República Federal 90 votos, duque de Montpensier 27 votos, Baldomero Espartero 8 votos, Alfonso de Borbón 2 votos, República Unitaria 2 votos, República 1 voto, Luisa Fernanda de Borbón, 1 voto, más 19 votos en blanco.

El 18 de noviembre López Jordán tomó Villaguay.

El 19 de noviembre Ricotti Garibaldi (uno de los hijos del militar italiano) obtuvo una victoria frente a los prusianos en Châtillon-sur-Saône.

El 26 de noviembre Garibaldi intentó expulsar a los prusianos de Dijon, pero fracasó.

El 27 de noviembre un ejército prusiano derrotó en Villers-Bretonneux a un ejército francés que acabó retirándose y dejando el camino libre al enemigo para tomar Amiens, que tuvo que ser evacuada.

El 28 de noviembre un ejército francés que trataba de abrirse camino hacia París se enfrentó a los prusianos en Beaune-la-Rolande. A pesar de que eran 35.000 franceses contra 16.000 prusianos, los franceses acabaron retirándose con 4.000 bajas, mientras que las bajas prusianas no llegaban al millar.

En Uruguay los blancos tomaron una de las fortalezas que protegían Montevideo, situada en el Cerro de Montevideo. Ese mismo día el presidente Lorenzo Batlle hizo una salida con 3.000 hombres y se produjo un enfrentamiento que terminó indeciso.

El 29 de noviembre 80.000 soldados franceses bajo el mando del general Auguste-Alexandre Ducrot salieron de París por la zona de Champigny, vigilada por la división de Wurtemberg del ejército prusiano. Los franceses avanzaron con lentitud y a un alto coste para ambos bandos. El 1 de diciembre pactaron una tregua y enterraron a sus muertos. El 2 de diciembre los alemanes contraatacaron y los franceses empezaron a verse en dificultades, entre otras cosas porque la temperatura alcanzaba mínimos de 14 grados bajo cero.

Mientras tanto, 35.000 prusianos derrotaban en Loigny a un ejército francés de 90.000 hombres, que dejaron 8.000 muertos y 3.000 prisioneros.

El 3 de diciembre los prusianos estuvieron finalmente en condiciones de bombardear Belfort. Al principio, la reacción de los asediados fue enérgica, pero al cabo de poco más de una semana los prusianos intensificaron los bombardeos y los defensores dejaron de salir.

Mientras tanto los prusianos lanzaron un ataque sobre Orleans, que cayó de nuevo en su poder el 4 de diciembre. Ese día también tomaron Ruan. Allí los soldados ocuparon la casa de Gustave Flaubert, que desde entonces tuvo crisis nerviosas.

Ese día Amadeo de Saboya recibió en Florencia a una delegación española, aceptó definitivamente la corona y se dispuso a trasladarse a España.

Ese mismo día Ducrot estaba de vuelta en París con más de 9.000 hombres menos que cuando había salido, y empezó a presionar a Trochu para que negociara la paz con Prusia.

El 5 de diciembre los prusianos entraban en el pequeño pueblo de Dieppe, donde Alejandro Dumas (padre) se había establecido (en una casa de campo de su hijo). Ese día murió de un ataque al corazón. Se le atribuyen más de trescientas obras.

El argentino López Jordán atacó Paraná con 3.000 hombres, pero fue rechazado por el coronel Francisco Borges con 1.000 soldados.

El 9 de diciembre, ante el avance prusiano, el gobierno francés de Tours se trasladó a Burdeos.

El 10 de diciembre Bismark logró que los miembros de la recientemente ampliada Confederación Alemana cambiara su nombre por el de Deutsches Reich (dominio Alemán) y que el rey Guillermo I de Prusia recibiera el título de Kaiser (emperador) en calidad de presidente de la Confederación Alemana. Ahora sólo faltaba encontrar un buen momento para convertir este mero "cambio lingüístico" en el establecimiento de un auténtico imperio.

El 16 de diciembre Timoteo Aparicio se vio obligado a levantar el sitio de Montevideo para salir al encuentro de Gregorio Suárez, que se dirigía avanzaba con un ejército para liberar la capital.

El 17 de diciembre los prusianos evacuaron Dijon, ante un informe sobre un ejército francés que se acercaba.

El 18 de diciembre los voluntarios de Garibaldi se dirigieron de nuevo hacia Dijon, pero se enfrentaron a los prusianos frente a Nuits-Saint-Georges. Tras un día de combate, los milicianos se retiraron, perseguidos por los prusianos. Algunos fueron acogidos por los habitantes de la ciudad, que les proporcionaron ropa de paisano. Los prusianos se enteraron y saquearon la ciudad, casa por casa.

El 21 de diciembre los franceses asediados en París hicieron un intento de recuperar Bourget, pero la operación fue un fracaso.

El 22 de diciembre murió a los 34 años el escritor Gustavo Adolfo Bécquer. Entre sus últimas disposiciones dijo: Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo. Y no se equivocó. Sus amigos organizaron una colecta para recaudar fondos, que en parte se destinaron a la publicación de sus obras completas y en parte para ayudar a su familia.

El 24 de diciembre el general Louis Faidherbe obtuvo una modesta victoria ante los prusianos cerca de Amiens.

El general uruguayo Gregorio Suárez se las había arreglado para esquivar durante la noche al ejército de Timoteo Aparicio que le cortaba el paso, llegó así a Montevideo, obtuvo refuerzos y provisiones y después se lanzó contra el ejército blanco, al que encontró el 25 de diciembre en la batalla de Sauce, donde obtuvo una reñida y sangrienta victoria. A su término, Suárez ordenó degollar a todos los prisioneros.

El 27 de diciembre el general Prim salió del Parlamento en un carruaje con destino a su casa, donde tenía que prepararse para salir hacia Cartagena al día siguiente, para recibir al duque de Aosta, cuya llegada estaba prevista para tres días más tarde. Por el camino, el cochero tuvo que detener la marcha al encontrarse dos carruajes atravesados en la calle. En unos pocos segundos, varios hombres armados se acercaron al vehículo y dispararon contra el general, que quedó herido de gravedad. El cochero logró dar media vuelta y salir corriendo hacia el ministerio de la guerra, donde Prim fue atendido. La herida de mayor gravedad la tenía en el hombro. Tenía al menos ocho balas, de las cuales lograron extraerle siete.

Mientras tanto los prusianos iniciaban un bombardeo sobre París que se prolongaría sistemáticamente durante los días siguientes. El 28 de diciembre Péronne empezó a sufrir también el bombardeo de un ejército prusiano.

El 30 de diciembre, mientras Amadeo de Saboya desembarcaba en Cartagena, el general Prim moría en Madrid por las infecciones de las heridas sufridas en su reciente atentado. Todo parece apuntar a que los ejecutores del crimen fueron republicanos, pero que el instigador fue el duque de Montpensier, cuya candidatura a la corona había sido combatida por Prim en todo momento. Los culpables nunca fueron capturados. Algunos huyeron a Sudamérica y otros se quedaron en España. El duque silenció a los primeros con dinero y a los segundos haciéndolos asesinar discretamente.

La aniquilación del Paraguay
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