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MARCO AURELIO

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Antonino Pío se ganó la fama de ser uno de los emperadores romanos más benévolos y paternales con su pueblo. Concedió generosamente la ciudadanía romana, continuó con la política de sus antecesores de asistencia a pobres y huérfanos, Justino mantuvo su escuela cristiana en Roma y el emperador extendió a los judíos la política de tolerancia con los cristianos.

Precisamente, en 140 fijó su residencia en Roma Valentín, un pensador cristiano de origen egipcio que había estudiado en Alejandría, por lo que su doctrina era gnóstica, y tal vez una de las más sofisticadas. He aquí un resumen:

Tres proyecciones sucesivas de eones emanaron por parejas del absoluto. De una de estas parejas nació el Demiurgo, ser intermediario entre Dios y el mundo inferior. Este mundo inferior comprende la materia y los hombres carnales, los hílicos, cuya inteligencia está ahogada por los órganos del cuerpo. Entre estos hombres, algunos han conseguido desprenderse parcialmente de las tinieblas y de los sentidos: primero los judíos, psíquicos, y luego los cristianos, pneumáticos. De los esfuerzos combinados de todos los eones nacerá el eón superior, Jesús, que restablecerá el orden y lo volverá a llevar todo al absoluto.
Ciertamente, la filosofía griega estaba en decadencia, pero el cristianismo más tradicional tampoco era mejor:
En un principio estaba el Verbo, y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en un principio en Dios. (Jn. 1-2)
Entre los dogmas de fe de la actual Iglesia Católica, uno afirma que estas palabras tienen sentido, y que además expresan la idéntica naturaleza divina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

En 141 murió la esposa de Antonino, Faustina la Mayor (llamada así para distinguirla de su hija, Faustina la Joven), y en su honor construyó un templo en el Foro romano. Tras la muerte del emperador el templo fue dedicado también a su persona, y actualmente es la iglesia de San Lorenzo in Miranda. También dedicó a su esposa una nueva institución de caridad (puellae Faustinianae).

Durante su reinado apenas hubo acontecimientos bélicos. El emperador consideró que la provincia de Britania era suficientemente segura como para extender más al norte la frontera, y así en 142 se construyó una nueva muralla a unos ciento cincuenta kilómetros de la muralla de Adriano. La Muralla de Antonino no era tan sólida, pues estaba hecha de tierra apisonada en vez de piedra, pero también contaba con un foso y fortificaciones.

Poco más se sabe del reinado de Antonino Pío. Probablemente la falta de información se debe a que no pasó nada relevante. Su reinado fue esencialmente un periodo de paz. Culturalmente tampoco hubo grandes novedades. Hay pocas figuras literarias de mención, entre las que destaca Lucio Apuleyo, nacido en Numidia, estudió filosofía en Atenas, donde se estaba forjando una versión más elaborada y mística de la filosofía de Platón, conocida como neoplatonismo. Luego se casó con una viuda rica y vivió con ella en Cartago. Escribió algunos tratados filosóficos: De deo Socratis (Sobre el dios de Sócrates), De Platone eiusque dogmate (Sobre Platón y su dogma) y De Mundo (Sobre el Mundo), pero su obra más famosa es la Metamorfosis, aunque es más conocida como El asno de oro.

La principal figura científica de la época es Claudio Ptolomeo. Nació a principios de siglo, probablemente en la ciudad de Ptolemaida (de donde deriva su nombre), pero al parecer pasó toda su vida en Alejandría. Escribió un tratado enciclopédico conocido como Almagesto en el que desarrolla la trigonometría griega, si bien no de forma teórica y general, sino únicamente demostrando los teoremas que necesita para sus aplicaciones a la astronomía. En el Almagesto se describe un modelo matemático que permite calcular la posición de los planetas. La Tierra es el centro del universo y los astros describen pequeñas órbitas circulares cuyos centros giran a su vez circularmente alrededor de la Tierra inmóvil. Por supuesto, estas ideas no son originales, sino que son una sistematización de la obra de los científicos alejandrinos de los siglos anteriores. Ptolomeo también escribió sobre geografía, cartografía, astrología y música.

Por esta época reinaba en China el emperador Shundi. En las últimas décadas el reino había extendido sus fronteras hacia el este, y allí se había tropezado con los Qiang, tribus bárbaras cuyos ataques se convirtieron en una grave amenaza durante el reinado de Shundi. Por otra parte, China sufría también conmociones internas. Los anales hablan de unos "rebeldes demoníacos" que usan  "signos y prodigios" para legitimar su causa. Al parecer se trataba de un grupo revolucionario de filosofía taoísta que aspiraba a un cambio de dinastía como parte de una "renovación cósmica". Para colmo, también la propia corte tenía sus problemas. La ley de sucesión tuvo diferentes interpretaciones y así, a la muerte de Shundi, acaecida en 144, se proclamaron tres soberanos distintos, y lo mismo iba a suceder repetidas veces en las décadas siguientes.

En 145 Marco Aurelio se casó con Faustina la Joven, la hija de Antonino, y desde entonces participó en el gobierno.

En 147 murió el rey parto Vologeso II y fue sucedido por Vologeso III, que finalmente pudo consolidar su autoridad y puso fin a las guerras civiles partas. Reclamó a los romanos la restitución del trono de oro que Trajano había confiscado al invadir Ctesifonte. Ante la negativa, amenazó con invadir Armenia, pero los meros preparativos de Antonino bastaron para apaciguarlo.

En 150 el gnóstico Marción fundó una iglesia en Alejandría. Los marcionitas rechazaban el Antiguo Testamento y sólo admitían como textos sagrados el evangelio según san Lucas y diez epístolas de san Pablo (en versiones previamente corregidas).

Por esta época debió de vivir un rey semilegendario llamado Conn, que fundó el reino de Connacht en Irlanda, con capital en Rathcroghan. Con la fundación de Connacht se terminó de configurar la llamada Irlanda de los cinco quintos, cinco grandes reinos llamados Ulster, Connacht, Munster, South Leinster (o Meath) y North Leinster. El más poderoso de ellos era Ulster, pero Conn conquistó Munster y se trasladó a la capital de este reino, Tara. La tradición dice que fue el primer alto rey (Aird Righ) que teóricamente tenía la supremacía sobre los demás reyes, si bien esta autoridad nunca llegó a ser muy efectiva.

En 157 un joven de veintiocho años empezaba a destacar en Pérgamo por sus conocimientos de medicina y fue nombrado médico de los gladiadores. Se llamaba Claudio Galeno. Era hijo de un famoso arquitecto llamado Nicón, y había estudiado matemáticas, filosofía y medicina en Pérgamo, Esmirna, Corinto y Alejandría.

En 160 murió Marción, pero su Iglesia tuvo seguidores durante más de un siglo.

Antonino Pío murió en 161. Se cuenta que cuando el capitán de la guardia de palacio se presentó para pedir la contraseña del día el emperador dijo, "ecuanimidad", y poco después murió. Fue enterrado en el Mausoleo de Adriano, sentando una tradición que continuarían los emperadores siguientes.

Los sucesores designados por Adriano eran Marco Aurelio y Lucio Vero, pero Antonino había juzgado indigno al segundo, por su vida despreocupada e irresponsable. No obstante, Marco Aurelio decidió que lo justo era respetar la voluntad de Adriano y estableció que, por primera vez, el Imperio Romano tendría dos emperadores simultáneamente. No obstante, en la práctica tuvo poco más que uno, pues Lucio Vero apenas participó en el gobierno, y se limitó a entregarse a los placeres. Pese a todo, es probable que la decisión de Marco Aurelio fuese acertada, pues si hubiera privado a Lucio Vero del trono tal vez éste habría conjurado contra él y Roma habría quedado una vez más bajo un emperador inepto.

Marco Aurelio fue un gobernante modélico. En realidad era un filósofo, el más famoso de los estoicos, influido en gran parte por la doctrina de Epícteto. No creía en la felicidad, sino en la tranquilidad. Creía también en la justicia, en la sabiduría y en la templanza. Nunca eludió cualquier sacrificio que le exigiera el cumplimiento de su deber. Los cristianos le inspiraban desconfianza. La política de tolerancia de los emperadores anteriores permitió que la doctrina cristiana se difundiera públicamente en Roma, lo que hizo patente de nuevo su pertinaz y grosera negación de todas las demás religiones, en especial del culto imperial. En este punto los cristianos infringían las leyes y, si bien Marco Aurelio nunca dictó ningún decreto en especial contra los cristianos, tampoco impidió una persecución que, de acuerdo con la legislación en vigor, se decretó contra ellos en Roma en 163. Marco Aurelio se preocupó por sanear la economía y la justicia. Trató con rigor a los delatores y humanizó la interpretación de las leyes.

Probablemente, el rey parto Vologeso III pensó que una Roma con dos emperadores estaba abocada a la guerra civil, así que hizo lo que no se atrevió a hacer mientras reinó Antonino Pío: invadió Armenia e impuso un rey parto. A continuación invadió Siria. Marco Aurelio envió al este a Lucio Vero, acompañado de un buen general: Avidio Casio Pudens. Casio penetró en Mesopotamia y en 165 tomó Seleucia, que a la sazón era la mayor ciudad grecohablante fuera del Imperio Romano. Sin razón alguna, Casio incendió la ciudad, lo que supuso un duro golpe para el helenismo en Oriente. Luego los romanos cruzaron el Éufrates y tomaron Ctesifonte. El palacio real fue destruido, pero la ciudad quedó más o menos intacta. Ese mismo año Justino fue asesinado en Roma, por ser cristiano. Se le recuerda como san Justino Mártir.

En 166 Marco Aurelio dio el título de César (es decir, heredero del Imperio) a su hijo Marco Aurelio Cómodo. Lucio Vero recibió un triunfo en Roma por su victoria contra los partos. Aparentemente la expedición había sido un éxito, pero en realidad tuvo consecuencias catastróficas. Los soldados trajeron a Europa una epidemia de peste. La enfermedad se extendió rápidamente y en los años siguientes las víctimas fueron incontables. La medicina popular de la época no tardó en diagnosticar la causa de la enfermedad: eran los cristianos, así que la hostilidad contra ellos fue en aumento.

Algunos germanos aprovecharon los problemas de Roma para invadir Italia. En 167 Marco Aurelio los había expulsado de Italia y trataba de empujarlos hasta el Danubio. Ese año murió mártir san Policarpo, obispo de Esmirna.

En 168 los invasores germanos ya estaban al otro lado del Danubio, pero en 169 fueron los marcomanos los que atravesaron el río. A ellos se unieron sus vecinos orientales, los cuados, que eran otro pueblo germánico muy mezclado con los sármatas. Marco Aurelio y Lucio Vero acudieron ambos a la frontera.

Galeno fue llamado a Roma por los emperadores, y se convirtió en médico de la corte. Había visitado la ciudad siete años atrás y dejó tras de sí una gran fama. Tal vez fue llamado para atender a Lucio Vero, pues el emperador murió ese mismo año. Por lo visto Galeno era un buen orador y su especialidad era hablar bien de sí mismo. Congregaba grandes auditorios ante los que realizaba experimentos espectaculares, entre ellos disecciones de animales. Escribió más de un centenar de tratados de medicina.

A partir de 170, las familias poderosas de la corte imperial china se habían destruido mutuamente, y el emperador Lingdi era un títere en manos de los eunucos, quienes habían desatado una serie de persecuciones políticas para garantizar su autoridad, persecuciones que se prolongarían durante casi dos décadas. En 172 un sector rebelde proclamó un nuevo emperador en el sur.

En Occidente la peste renovó las teorías apocalípticas que los cristianos estaban olvidando. Un sacerdote de Cibeles convertido al cristianismo afirmó ser un enviado del Espíritu Santo, para finalmente revelarse como el propio Espíritu Santo. Se llamaba Montano y recorría el Imperio acompañado de dos profetisas, Priscila y Maximila. Anunciaba la inminencia del fin del mundo, y la próxima llegada de Cristo. El montanismo partió de Asia Menor y se extendió por toda el África romana, y también hubo brotes en la Galia. Era una especie de puritanismo, que propugnaba una estricta virtud para estar preparados ante el juicio final.

Los marcomanos firmaron la paz, pero los cuados resistieron hasta 174. Al año siguiente, en 175, fueron los sármatas los que se alzaron en armas, si bien fueron pacificados antes de acabar el año por Avidio Casio. Sus legiones lo proclamaron emperador, pero murió asesinado a los pocos meses por dos de sus oficiales. Al parecer, el Senado se alineó firmemente con Marco Aurelio, por lo que éste, en correspondencia, adoptó algunas disposiciones para restaurar (nominalmente) el prestigio de la institución.

El emperador conmemoró sus victorias en una columna. Según los acuerdos de paz, los germanos devolvieron todos los prisioneros romanos, cedieron una estrecha zona al norte del Danubio y los pueblos vencidos aceptaron el status de protectorado romano. A cambio se les admitió por primera vez en el Imperio como colonos y soldados. Era una medida necesaria. La peste estaba despoblando Europa y, lo que era más grave, estaba dejando al Imperio sin los soldados necesarios. A partir de este momento, las legiones romanas aceptaron cada vez más germanos en su seno.

Ese mismo año murió Arriano, el general romano discípulo de Epícteto. Dejó escritos varios libros, entre ellos una biografía de Alejandro Magno, entre cuyas fuentes contó, al parecer, con una biografía escrita por Ptolomeo, el fundador de la dinastía de reyes egipcios.

En 177 los marcomanos y los cuados se rebelaron de nuevo y Marco Aurelio acudió a la frontera junto con su hijo Cómodo. Mientras tanto se produjo otra sangrienta persecución de cristianos en Lyon, en la que sufrió el martirio el obispo san Potino. Parece ser que fue el primer obispo de Lyon y procedía de Asia Menor. Unos años antes había ordenado sacerdote a Ireneo, también procedente de Asia Menor, pero que estaba en las Galias desde hacía más de veinte años y ahora se convirtió en el nuevo obispo. Fue uno de los primeros autores cristianos que escribió razonadamente contra el gnosticismo. Las disensiones entre los cristianos eran numerosas. Por ejemplo, unos años antes Potino había enviado a Ireneo a persuadir a Eleuterio, el obispo de Roma, para que no excomulgara a los orientales que celebraban la pascua el mismo día que los judíos. En efecto, los cristianos, siguiendo su costumbre de absorber ritos y fiestas ajenos, transformaron la pascua judía (que celebra la salida de Egipto) en una conmemoración de la muerte y resurrección de Jesucristo. Ello dio lugar a una gran variedad de ritos y a numerosas polémicas y confusiones sobre la fecha en que era apropiado celebrarlos. Finalmente, la opción de celebrar la pascua cuando siempre se había celebrado empezaba a ser tenida por herética.

En 178 un segundo emperador reclamó el trono de Lingdi en Luoyang.

En 180, mientras se encontraba cerca de la actual Viena en la campaña contra los marcomanos, Marco Aurelio murió víctima de la peste. En sus últimos años había recogido por escrito sus pensamientos en un libro conocido como las Meditaciones o los Pensamientos de Marco Aurelio.

Adriano
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