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LA RECONQUISTA DE ESPAÑA I

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La vida en el Occidente medieval era muy simple: por una parte estaban los buenos (es decir, los católicos) y por otra los malos (los paganos y los herejes). Era muy fácil distinguir a unos de otros: los paganos eran salvajes barbudos, como los herejes bizantinos, que también llevaban barbas a pesar de su sofisticada civilización. Los herejes más perniciosos eran, sin duda, por su poderío y abundancia, los musulmanes, también fáciles de reconocer por su tez oscura y sus vestimentas orientales. Tampoco era difícil identificar a un judío y, en último extremo, un sencillo examen anatómico permitía distinguirlos inequívocamente. Sin embargo, en las últimas décadas esta simplicidad se estaba desmoronando por la irrupción de unas clases de herejes mucho más peligrosos: los cátaros, los valdenses, etc. eran herejes que parecían personas normales. Incluso aparentaban ser especialmente virtuosos, ya que denunciaban los abusos de los poderosos o la corrupción de algunos eclesiásticos, ensalzaban la caridad y la pobreza, etc. Esto desconcertaba a una gran parte de la población, que ya no sabía a qué atenerse. Cualquiera que predicara la humildad y reclamara alguna clase de justicia podía ser un hereje y, ¿cómo saberlo? Si no se los detectaba a tiempo, podían multiplicarse y volverse una amenaza, como había sucedido con los albigenses, a los que tanto había costado exterminar.

Cada vez era más frecuente que uno u otro infeliz fuera catalogado de hereje por sus vecinos, que se apropiaban de sus posesiones después de haberlo asesinado. Esta clase de ajusticiamientos no podía dejarse en manos de incontrolados, sino que estaba claro que era la Iglesia Católica la que debía asumir la responsabilidad de juzgar y asesinar a los herejes. El Papa Gregorio IX extendió a todos los territorios católicos la ley de pena de muerte contra los herejes que el emperador Federico II había decretado seis años antes, y tomó medidas para asegurarse de su cumplimiento. La principal fue la creación en 1231 del Tribunal de la Inquisición, que fue confiado a la orden de los dominicos. Gregorio IX nombró diversos inquisidores a los que asignó distintos territorios. En Alemania designó a Conrado de Marburgo. En Aragón el rey Jaime I y su confesor, Raimundo de Peñafort, solicitaron la implantación del nuevo tribunal. De éste último se conserva un Manual práctico de inquisidores, en el que se explica con todo detalle su modo de actuación:

Cuando un inquisidor llegaba a una población, dirigía una alocución a los cristianos y anunciaba el tiempo de gracia, durante el cual, los culpables que confesaban libremente su culpa eran perdonados y se les imponía leves penitencias espirituales. Luego comenzaba el interrogatorio sistemático, sin abogados. Concluida la investigación, el inquisidor promulgaba la sentencia, que podía consistir en la muerte en la hoguera, la cárcel (a menudo cadena perpetua), la confiscación de bienes, etc. Algunos condenados eran obligados a llevar una cruz en sus vestiduras.

Su reciente elección como rey de León hizo que Fernando III tuviera que poner fin a su brillante campaña contra los moros. Un sector de la sociedad leonesa no lo aceptó y tuvo que dedicar un tiempo a pacificar sus nuevos dominios. Un gobernador moro llamado al-Ahmar, que había colaborado con el rey castellano en la conquista de Sevilla y Jerez, se apoderó de esta última ciudad en 1231.

Ese año murió Aurembiaix, la condesa de Urgell, y su marido, Pedro de Portugal, cedió el condado al rey Jaime I de Aragón a cambio de Mallorca.

El rey Sancho VII de Navarra no tenía hijos, y llegó a un acuerdo de prohijamiento en Tudela con el rey Jaime I, de modo que el superviviente poseería ambos reinos. Teniendo en cuenta que Sancho VII era mucho mayor, todo apuntaba a que Navarra y Aragón se unirían bajo Jaime I.

Juan de Brienne exhortó a los barones del Imperio Latino de Constantinopla que habían requerido su ayuda a que lo nombraran emperador si efectivamente querían contar con ella. Así lo hicieron, en detrimento del joven Balduino II, que tenía entonces trece años. Para legitimar la situación, Juan de Brienne lo casó con su hija María y rechazó los ataques del emperador Juan III de Nicea.

Los mongoles ocuparon rápidamente Corea.

Ese año murió el duque de Baviera, y conde palatino del Rin, Luis I, que fue sucedido por su hijo Otón el Ilustre. También murió el conde Guillermo de Pembroke. El rey Enrique III de Inglaterra tenía ya veinticuatro años, pero no ejercía gran autoridad sobre los nobles. En 1232, éstos obligaron a dimitir a su justicia Hubert du Bourg, y abandonó el gobierno en manos de favoritos franceses.

Los barones del reino de Jerusalén expulsaron de Acre a los representantes del emperador Federico II, aun reconociendo como rey a su hijo Conrado, que tenía entonces tres años.

En Polonia, el duque de Silesia Enrique el Barbudo integró en su ducado otros dos (la Pequeña Polonia y la Gran Polonia), con lo que arrebató la supremacía a Conrado de Mazovia, y se convirtió en el nuevo duque de Polonia.

El gobierno militar de Japón promulgó un código de leyes de cincuenta y un artículos, conocido como el Joei Shikimoku.

En Sevilla, al-Basí, se rebeló contra la autoridad del rey ibn Hud de Murcia. Por otra parte, el rey Fernando III de Castilla y León pudo ocuparse ya de la rebelión de al-Ahmar e inició una segunda campaña contra los musulmanes, secundado por los ejércitos de las órdenes militares y del arzobispo de Toledo. Por su parte, el rey Sancho II de Portugal contiuaba su avance sobre las tierras del sur de su reino.

En el este, el rey Jaime I de Aragón daba por concluida la conquista de Mallorca y el gobernador de Menorca le rindió tributo. En 1233 encabezó una nueva campaña militar, esta vez contra el reino de Valencia.

El conde Raimundo VII de Tososa tuvo que permitir la entrada de inquisidores dominicos franceses en sus ciudades, donde su rigor provocó un constante estado de ansiedad y revuelta. Menos fortuna tuvo la Inquisición en Alemania, donde Conrado de Marburgo fue asesinado y no tuvo sucesor. El Santo Tribunal limitó su radio de acción al reino de Aragón, el sur de Francia y el norte de Italia.

Ese año murieron el conde Fernando de Flandes, cuya viuda, Juana, siguió al frente del condado, el conde Rodolfo II de Habsburgo y landgrave de la Alta Alsacia, que fue sucedido por su hijo Alberto IV, y el conde Tomás I de Saboya, que fue sucedido por su hijo Amadeo IV.

También murió Bohemundo IV, el príncipe de Antioquía y conde de Trípoli. Fue sucedido por su hijo Bohemundo V.

El conde Teobaldo IV de Champaña se casó con Margarita de Borbón. (Borbón era un señorío situado en los territorios dominados directamente por los Capetos desde hacía más de un siglo.) En 1234 murió el rey Sancho VII de Navarra. Según el acuerdo establecido tres años atrás, debía de ser sucedido por Jaime I de Aragón, pero los navarros prefirieron a Teobaldo IV, sobrino del fallecido. Así, el conde de Champaña se convirtió en el rey Teobaldo I de Navarra, y la casa de Champaña sucedió a la casa Jimena en el trono navarro.

El rey Juan III de Bulgaria dominaba al rey Radoslav de Servia, al que terminó reemplazando por su hermano Esteban III.

En Suecia murió el rey Canuto Lange y Erik Erikson pudo recuperar el trono que su primo le había usurpado, aunque tuvo que luchar contra la familia del usurpador.

En Holanda murió el conde Florencio IV, que fue sucedido por Guillermo II.

También murió el conde Otón II de Borgoña, que fue sucedido por su hijo Otón III.

El rey Luis IX de Francia cumplió veinte años, y su madre, Blanca de Castilla, lo casó con Margarita, hija del conde Ramón Berenguer V de Provenza.

Los mongoles se anexionaron los últimos restos del Imperio Jin, al norte de China. A partir de ese momento, el Imperio Song dejó de apoyar a las milicias populares que combatían a su vecino del norte, pero sus integrantes, habituados a la guerra, acabaron uniéndose a los mongoles contra sus compatriotas.

El Papa Gregorio IX había nombrado capellán suyo a Raimundo de Peñafort, a quien le encargó la compilación de las decretales, que constituyen una parte esencial del derecho canónico y, a través de Raimundo, influyeron también en el derecho catalán. Ese mismo año canonizó a santo Domingo de Guzmán. A petición de Hermann de Salza, el gran maestre de la Orden Teutónica, decretó una cruzada contra los prusianos, mientras que el emperador Federico II lo nombraba príncipe del Imperio y le concedía los territorios que conquistara en Prusia. Mientras tanto se le rebeló su hijo Enrique, el rey de Sicilia. El emperador trataba de consolidar su poder concediendo privilegios a los príncipes alemanes, mientras que la burguesía se alineó con Enrique, hasta que se produjo el enfrentamiento abierto. La rebelión no tuvo mucho apoyo en Alemania, pero sí en Lombardía. Sin embargo, Enrique fue derrotado en 1235 y su padre lo desposeyó de sus títulos y lo encarceló en el sur de Italia. Luego traspasó el título de duque de Suabia a su otro hijo, Conrado, el rey de Jerusalén, que tenía entonces siete años. Federico II se casó con Isabel, hermana del rey Enrique III de Inglaterra.  Ese año el emperador ayudó a Gregorio IX a derrotar una rebelión en Roma. Raimundo de Peñafort logró que Gregorio IX aprobara la orden de santa Eulalia.

El Imperio Almohade seguía desmoronándose. El rey de Túnez, Abú Zakariyya, ocupó Argel con la ayuda de un ejército mercenario de al-Ándalus.

Ese año murió Beatriz de Suabia, la esposa del rey Fernando III de Castilla y León. El rey Jaime I de Aragón conquistó la isla de Ibiza, mientras seguía su campaña en Valencia. Además se casó con Violante, hija del rey Andrés II de Hungría, que murió ese mismo año. Uno de los actos más destacados de su reinado fue la proclamación de la llamada Bula de Oro, similar a la Carta Magna inglesa: exoneraba de impuestos a la pequeña nobleza y admitía la restricción de los privilegios reales. Fue sucedido por Bela IV, quien trató de aumentar el poder de la monarquía.

También murió el emperador Andrónico I de Trebisonda, que fue sucedido por Juan I Axuke. El rey Juan III de Bulgaria se alió con el emperador Juan III de Nicea y, para mostrarle su adhesión, rompió la unión religiosa con Roma, mientras Nicea reconocía la independencia de la Iglesia Búlgara. Atacaron Constantinopla junto con el emperador Manuel de Tesalónica, pero el emperador Juan de Brienne pudo rechazar el ataque.

También murió el duque Enrique I de Brabante, que fue sucedido por su hijo Enrique II.

Cuando los almorávides conquistaron el Imperio de Ghana, más de siglo y medio antes, la parte sur permaneció independiente y una buena parte del territorio acabó reorganizándose alrededor del reino de Sosso, que anteriormente había sido vasallo de Ghana. Sin embargo, los nativos habían perdido el control sobre el tráfico de oro. Más al sur, en el curso alto del río Níger, se encontraron nuevos yacimientos, que fueron explotados por una comunidad de ciudades que sus habitantes llamaban Mande, si bien es más conocida por una versión deformada de este nombre: Mali. Este oro suscitó la codicia de los reyes de Sosso. El rey actual, Sumaoro Kannte, había saqueado Mali hasta nueve veces, y finalmente había impuesto una severa dominación. Sin embargo, en los últimos cinco años, un tullido llamado Sundiata Keita había logrado dirigir una resistencia contra los opresores. Finalmente consiguió una brillante victoria que puede considerarse el inicio del Imperio de Mali. Sundiata Keita abolió la esclavitud entre los mandingas, lo que aumentó su popularidad.

En 1236 murió Jean d'Ibeline, el señor de Beirut que había sido regente de Chipre. Ahora el rey de Chipre, Enrique I de Lusignan, tenía ya diecinueve años.

En la India murió el sultán Iltutmis. Había conquistado Bengala y, sobre todo, había mantenido a los mongoles fuera de sus fronteras. Fue sucedido por Raziyya.

Tras la elección de Ogoday como Gran Kan, los mongoles habían enviado una horda a Corea y otra al norte de China. Ahora, una tercera horda partía hacia occidente desde Karakorum, conducida por los generales Batú y Sabutai. El primero era nieto de Gengis Kan, hijo de Yuci, al que su tío Ogoday le concedió todos los territorios que conquistara hacia el noroeste. El segundo era un general veterano de Gengis Kan que ya había atacado Rusia anteriormente. A finales de año ya habían destruido el reino de los Búlgaros del Volga y se disponían a continuar su avance.

El rey Enrique III de Inglaterra se casó con Leonor, hija del conde Ramón Berenguer V de Provenza. La condesa Juana de Flandes se casó con el conde de Piamonte, Tomás II de Saboya. El rey Jaime I de Aragón concedió el condado de Urgel al conde Poncio IV de Cabrera (ahora Poncio I de Urgel) a cuyo padre Guerau I (IV de Cabrera) le había desposeído anteriormente del condado en beneficio de su amante Aurembiaix.

La exitosa campaña de Fernando III de Castilla y León terminó con la conquista de Córdoba, la que había sido capital del Califato de al-Ándalus. Esto causó un gran impacto tanto entre los musulmanes como entre los cristianos. Se cuenta que el rey mandó fundir las lámparas de la mezquita para hacer campanas, y luego las hizo transportar a hombros de moros hasta Santiago de Compostela, para restituir las campanas que Almanzor se había llevado casi dos siglos y medio antes.

Al-Ahmar, cuyo nombre completo era Muhammad al-Ahmar ibn Yúsuf ibn Násir, tuvo que replegarse y en 1237 fundó un nuevo reino con capital en Granada. Inauguró así la que fue conocida como dinastía de los Nazaríes (por el nombre de su abuelo). Como rey, fue Muhammad I. Fernando III se casó por segunda vez, ahora con una condesa francesa, Juana de Ponthieu. Ésta era hermana de Matilde, esposa desde hacía dos años de Alfonso, el hermano del rey Sancho II de Portugal.

El rey Luis IX de Francia formó el condado de Artois con algunos territorios que la corona francesa había incorporado a su dominio directo algunos años antes a expensas del condado de Flandes. Se lo encomendó al mayor de sus hermanos (después de él mismo, que naturalmente era el primogénito), el cual pasó a ser desde entonces el conde Roberto I de Artois. El duque Pedro I de Bretaña, enemistado con Blanca de Castilla, marchó a Tierra Santa y murió al poco tiempo. Fue sucedido por su hijo Juan I el Rojo.

La Orden de los Caballeros Portaespadas se unió a la Orden Teutónica, si bien los Caballeros Portaespadas se consideraron una rama autónoma de la Orden Teutónica, que recibió el nombre de Orden Livonia y conservó su propio Gran Maestre.

Ese año murió el sultán de Rum Kayqubad I. Fue sucedido por su hijo Kayjusraw II. Durante el reinado de Kayqubad I una tribu turca llegó al sultanato de Rum huyendo de los mongoles. Estaba dirigida por Ertogrul. Posteriormente, a raíz de una victoria sobre los mongoles, Kaijusraw II concedió como feudo a Ertogrul una región al sur de Nicea, desde donde, con su tribu, se dedicó a hostigar a los bizantinos.

En Constantinopla murió el emperador latino Juan de Brienne. El otro emperador, Balduino II, que tenía entonces veinte años, se encontraba en Francia recabando ayuda para deshacerse de su suegro. Para obtener dinero vendió al rey Luis IX sus posesiones francesas de Courtenay. En el tiempo que pasó desde que le llegó la noticia hasta que pudo regresar a Constantinopla, los barones del Imperio se disputaron la sucesión.

Mientras tanto Miguel Ángelo, hijo del déspota de Épiro Miguel I, logró recuperar el reino de su padre y se convirtió en el déspota Miguel II.

El emperador Federico II hizo elegir rey de romanos a su hijo Conrado. Se enfrentó en Cortenuova a la Liga Lombarda, y obtuvo una victoria. Por otra parte, expulsó de sus dominios al duque Federico II de Austria, que había apoyado la rebelión de su hijo Enrique tres años antes. El duque se había ganado el sobrenombre de Federico II el Batallador. En 1238 se alió contra el emperador con el rey Venceslao I de Bohemia y con el duque de Baviera Otón el Ilustre.

Teodoro Ángelo, el que fuera emperador de Tesalónica y que había abdicado en favor de su hermano Manuel después de que el rey Juan III de Bulgaria lo dejara ciego, desposeyó de su título a Manuel para dárselo a su hijo Juan III Ducas Comneno, tras lo cual se retiró a Nicea. En Trebisonda murió el emperador Juan I Axuke, y fue sucedido por su hermano Manuel I.

Ese año murió el sultán de Egipto al-Kámil y fue sucedido por su hijo al-Ádil II. Otro de sus hijos, al-Sálih, que gobernaba Mesopotamia en nombre de su padre y la defendía de los mongoles, se adueñó de Damasco.

También murió Juana, la hermana del rey Enrique III de Inglaterra, casada con el rey Alejandro II de Escocia. Su hermana Leonor, la viuda del conde de Pembroke, se casó con el conde de Leicester, Simón de Montfort.

En Polonia murió el duque Enrique el Barbudo, y fue sucedido por su hijo Enrique el Piadoso.

Raimundo de Peñafort fue elegido Maestro General de la Orden de los Dominicos, a raíz de lo cual se trasladó a París.

El rey Jaime I de Aragón conquistó la capital del reino de Valencia. El rey de Túnez, Abú Zakariyya, acudió en ayuda de los almohades, pero no pudo impedir la capitulación de la ciudad. No obstante, los almohades conservaban todavía territorios al sur del reino. Por aquel entonces el rey aragonés ya era conocido como Jaime I el Conquistador. En la toma de Valencia participaron caballeros de la Orden de Santa Eulalia, que por esta época ya era conocida como Orden de Santa María de la Merced, u Orden Mercedaria.

El reino nazarí de Granada se independizó también del Imperio Almohade. En Murcia murió el rey Ibn Hud, y fue sucedido por su hijo al-Wátiq, pero fue encarcelado poco después de ocupar el trono, y su reino quedó desmembrado en manos de gobernadores locales. La capital quedó en manos de un pariente suyo: al-Dawla.

Mientras tanto, los mongoles marchaban hacia el oeste destruyendo cuanto les pudiera impedir el avance o la retirada. Después de causar estragos entre los cumanos, atacaron el principado de Vladímir. El príncipe Yuri Visievolódovich murió en una batalla. Las ciudades fueron destruidas y los campos arrasados. El principado se integró así en el reino conquistado por Batú Kan, que comprendía hasta el momento los territorios de los búlgaros del Volga y de los cumanos y que recibió el nombre de Horda de Oro. A partir de este momento fue el Kan de la Horda de Oro quien nombró a los grandes príncipes de Vladímir. Como sucesor de Yuri Visievolódovich, Batú nombró a su hermano Yaroslav Vsievolódovich.

Unas cuarenta mil familias de cumanos se trasladaron a Hungría, huyendo de la dominación mongola, y se instalaron en la región que adoptó el nombre de Cumania. Contaron para ello con el permiso del rey Bela IV, pero los húngaros, recelosos, mataron a Koetoeny, el jefe cumano.

El emperador Federico II estaba consolidando su poder en el norte de Italia. En 1239 nombró rey de Cerdeña a un hijo bastardo llamado Enzo. Las ciudades güelfas de Lombardía se volvieron hacia el Papa Gregorio IX, que no tardó en encontrar una excusa para excomulgar al emperador y predicar una cruzada contra él.

Ese año murió Hermann de Salza, el gran maestre de la Orden Teutónica. Por esta época, sus caballeros habían conquistado y germanizado la práctica totalidad de Prusia.

El rey Sancho II de Portugal tomó las plazas de Tavira y Cacela, con lo que llevó las fronteras de su reino hasta los límites actuales, es decir, avanzó hacia el sur hasta llegar al océano.

La tregua de diez años pactada entre el emperador Federico II y el sultán al-Málik de Egipto había expirado, por lo que una nueva expedición partió hacia Tierra Santa (aunque no se le ha asignado un número en la lista tradicional de las cruzadas). Entre los principales jefes estaban el rey Teobaldo I de Navarra, el duque Hugo IV de Borgoña, el conde Ricardo de Cornualles (hermano del rey Enrique III de Inglaterra) y el conde de Leicester, Simón de Montfort, con su hermano Amaury. Llegaron a Jerusalén en 1240. El rey Navarro no tardó en regresar por sus desavenencias con los otros cruzados. Amaury de Montfort fue hecho prisionero.

Los oficiales turcos de Egipto no estaban satisfechos con su sultán, al-Ádil II, por lo que lo depusieron y ofrecieron el trono a su hermano al-Sálih, que gobernaba en Damasco.

Finalmente, Balduino II pudo hacerse reconocer como emperador latino de Constantinopla. Cuando se le acabó el dinero que le había proporcionado el rey de Francia empezó a venderle reliquias bizantinas.

El rey Juan III de Bulgaria se casó con Irene, hermana del emperador Juan III de Tesalónica.

Ese año murió el conde Alberto IV de Habsburgo y landgrave de la Alta Alsacia, que fue sucedido por su hijo Rodolfo IV, bajo la tutela de su tío Rodolfo III, que compartió con él el título de conde de Habsburgo (aunque el sobrino tenía ya veintidós años).

También murió el matemático Leonardo Fibonacci.

El emperador Federico II nombró príncipe de Tarento a otro de sus hijos bastardos, llamado Manfredo.

Tras promulgar unas nuevas constituciones para la orden dominica, Raimundo de Peñafort renunció al cargo de Maestro General y volvió a Barcelona, donde dedicó especial atención al apostolado entre los judíos.

El rey Jaime I el Conquistador otorgó a la ciudad de Valencia la primera redacción de un código legal escrito en latín y basado en el derecho romano que sería la base de lo que luego se llamaría el Código de Jaime I, o los Fueros de Valencia.

Los mongoles destruyeron completamente la ciudad de Kíev. En cambio, Nóvgorod se libró por pura casualidad, por un deshielo prematuro que impidió a los bárbaros acercarse a sus murallas y los hizo pasar de largo. El príncipe de Nóvgorod era entonces Alejandro, hijo de Yaroslav, el gran príncipe de Vladímir. Ese mismo año derrotó a una expedición sueca junto al río Neva, y desde entonces fue conocido como Alejandro Nevsky. Junto a Nóvgorod, las únicas ciudades rusas que se libraron del dominio mongol fueron Pskov y Smoliensk.

La Sexta Cruzada
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