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GUILLERMO EL BASTARDO

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La China de los Song pasaba por una época de prosperidad. Desde hacía ya dos décadas que el poder estaba en manos de un grupo ideológico conocido como los "innovadores", cuya figura principal era Wang Anshi. A progresos como la brújula o el uso de la pólvora de cañón con fines militares se unía ahora la imprenta de tipos móviles (eso que se dice que inventó Guttemberg), cuya primera referencia data de 1041. Así empezaron a editarse las primeras enciclopedias. Wang Anshi suprimió la prestación personal (por la que los ciudadanos tenían que trabajar un tiempo para el Estado) y la sustituyó por un sistema de impuestos. El comerció se desarrolló notablemente, especialmente el del té. También destacó como poeta y autor teatral. El ministro Ouyang Xiu, rival de Wang Anshi, destacó como poeta, historiador, ensayista y crítico. Escribió la Nueva historia de la dinastía Tang.

Ese mismo año murió el emperador bizantino Miguel IV. Su hermano, el eunuco Juan Orfanotrofo, no estaba dispuesto a perder por ello el poder que su familia había ejercido durante años, por lo que se apresuró a llevar a la corte a un joven sobrino, también llamado Miguel, y convenció a la emperatriz Zoe para que lo adoptara. El joven se convirtió así en Miguel V y, acto seguido, cometió una estupidez: envió al destierro a su tío Juan, con lo que Constantinopla se quedó sin cerebro.

El rey Hardeknud de Dinamarca e Inglaterra no tenía hijos, así que eligió como sucesor a su hermanastro Eduardo, hijo de Emma y del rey Ethelred el Mal Aconsejado. Lo llamó a Inglaterra y Eduardo acudió. Pocos años antes, Alfredo, el hermano de Eduardo, había recibido una invitación parecida y acabó ejecutado por el rey Harold, sin embargo, Eduardo no se equivocó al fiarse de Hardkund, pues fue recibido con respeto y amistad.

Mientras tanto se convertía en earl de Northumbria un noble llamado Siward. Lo consiguió matando al tío de su esposa, que ocupaba el cargo hasta entonces. Acogió a Malcom, el hijo del rey Duncan I de Escocia, asesinado por Macbeth.

El duque Bretislav I de Bohemia tuvo que reconocer como soberano al rey Enrique III de Alemania, que le confió el gobierno de Bohemia, Moravia y Silesia.

El rey de Hungría, Pedro Orseolo, fue derrocado por una rebelión pagana y antialemana encabezada por Samuel Aba, cuñado de san Esteban, que se convirtió en el nuevo rey.

El selyúcida Tugril Beg confió el gobierno de Kirmán a su sobrino Qawurd.

El conde de Barcelona Ramón Berenguer I tenía ya dieciséis años, se había casado hacía dos y pronto chocó con su abuela Ermessenda, de cuya regencia quiso sustraerse. Un noble llamado Mir Geribert, nieto de Borrell II por parte de madre, aprovechó los disturbios para rebelarse proclamándose Príncipe de Olérdola.

En Al-Ándalus el reino de Almería se independizó del de Valencia. Los bereberes del norte de África se independizaron del Califato Fatimí y reconocieron la autoridad del Califato Abasí de Bagdad (lo cual era lo mismo que no reconocer ninguna autoridad). En particular el territorio dejó de ser chiita para reconocerse sunní.

En 1042 el emperador bizantino Miguel V metió a Zoe en un monasterio para poder gobernar sin intromisiones, pero fue la peor idea que pudo haber tenido: al pueblo le había dado igual el destierro de Juan Orfanotrofo, pues los favoritos imperiales solían ser impopulares, pero Zoe era la emperatriz legítima, sobrina de Basilio II, el Matador de Búlgaros. Se produjo un levantamiento y Miguel V, asustado, sacó a Zoe del convento y la presentó vestida de monja, pero era demasiado tarde. La muchedumbre invadió el palacio y cogió a Miguel V junto a un tío suyo, lo llevó al hipódromo y allí fue escarnecido, torturado, cegado y de allí fue enviado a un monasterio. No se sabe nada más de él.

Ante la necesidad de un emperador, Zoe se casó por tercera vez y su esposo se convirtió en Constantino IX. Al igual que Zoe, tenía más de sesenta años, y era más conocido como Constantino Monómaco (el tuerto). Se interesó por las artes y el estudio, descuidó el ejército y dilapidó mucho dinero en lujos. Restituyó a Jorge Maniaces, que fue destinado a Italia, a enfrentarse con los normandos. Por su parte, Harald Hardrade prefirió volver al Estado ruso de Kíev.

Ese mismo año murió el rey Hardeknud de Dinamarca e Inglaterra. La primera cayó en manos del rey de Noruega Magnus I el Bueno, mientras que en Inglaterra fue elegido rey, de acuerdo con la voluntad de Hardeknud, Eduardo III el Confesor, llamado así por lo escrupuloso que era en el cumplimiento del deber de la confesión y otros ritos piadosos. En realidad fue Godwin de Wessex el que aseguró que Eduardo recibiera la corona y fue él quien gobernó realmente el país. Había sido responsable de la muerte del hermano de Eduardo, pero juró su inocencia y su declaración fue corroborada por otros nobles. Tanto si Eduardo lo creyó como si no, lo cierto es que Godwin era demasiado poderoso como para que el rey pudiera enfrentarse a él.

El conde Enrique II de Ardennes logró recuperar el ducado de Baviera, que había regido su padre. Se convirtió así en el duque Enrique VII de Baviera.

El rey de Sevilla Abu-I-Qasim murió y fue sucedido por su hijo al-Mutadid.

Mientras tanto llegaba al Tíbet un budista hindú llamado Atisa, que empezó a predicar el budismo aplicando estrictamente las normas de la Orden.

Una vez más, los éxitos de Jorge Maniaces contra los normandos causaron recelo en Constantinopla, así que en 1043 un emisario imperial marchó a Italia a ordenar al general que regresara a la capital. Lo hizo delante de sus hombres y en términos insultantes, así que, a una señal suya, sus soldados mataron al emisario. Maniaces embarcó con sus hombres y se instaló en Épiro. Desde allí emprendió una marcha hacia Constantinopla y todo hacía augurar su victoria, si no hubiera sido porque le alcanzó una flecha y murió. Al marcharse Maniaces, los normandos prosperaron en Italia y fundaron el condado de Apulia.

El emperador Constantino IX nombró patriarca de Constantinopla a Miguel Cerulario. Tres años antes, cuando aún era seglar, había conspirado contra Miguel IV, y por ello fue obligado a hacerse monje y permaneció un tiempo exiliado, pero se distinguió en la Iglesia y terminó ganándose la confianza del emperador.

El príncipe ruso Yaroslav llevó una campaña contra Bizancio, pero fue un fracaso.

El rey de Zaragoza Abú Ayyub derrotó y mató al rey de Toledo Ismaíl ibn Zennun, y ocupó su capital durante unas semanas, pero luego fue expulsado por su hijo al-Mamún, que se convirtió en el nuevo rey toledano. Entonces Abú Ayyub entabló una alianza con el conde Ramiro I de Aragón, que todavía aspiraba a ser reconocido como rey de Navarra frente a su hermano García IV Sánchez. Sin embargo la coalición fue vencida por el rey navarro en la batalla de Tafalla. Tras ella los dos hermanos llegaron a un acuerdo cuyos términos se desconocen, pero todo indica que el conde Ramiro I tuvo que reconocer la autoridad de su hermano, al menos formalmente.

Los obispos de Gerona y de Vich lograron que el conde Ramón Berenguer I de Barcelona se reconciliara con su abuela Ermessenda, lo que quiere decir que Ermessenda volvió a gobernar el condado sin discusión. Mir Geribert reconoció la autoridad de Ramón Berenguer I.

El reino de Denia pasó a manos de Iqbal al-Dawla, el hijo del rey Muyaid.

El rey Magnus de Noruega y Dinamarca aplastó a los vendos en Lyrskov Hede.

Al norte del reino de Angkor había surgido poco antes un reino llamado Pagan, cuyo trono era ocupado ahora por Anoratha. Bajo su reinado, Pagan llegó a su apogeo. Por otra parte, en la isla de Java había surgido el reino de Kediri.

En 1044 el rey Enrique I de Francia ayudó al conde de Anjou Godofredo Martel a arrebatar Turena al conde Teobaldo III de Blois.

Ese año murió el duque Gozlón de Lorena, y repartió el ducado entre sus hijos: Gozlón II obtuvo la Baja Lorena y Godofredo el Barbudo la Alta Lorena.

El rey Enrique III de Alemania derrocó al rey de Hungría Samuel Aba y restituyó en el trono a su antecesor, Pedro Orseolo.

En 1045 Godwin de Wessex hizo que Eduardo el Confesor, el rey de Inglaterra, se casara con su hija Edith. Probablemente su intención era tener un nieto de sangre real, pero Eduardo había hecho voto de castidad y no hubo nada que Godwin pudiera hacer para que lo olvidara.

El rey alemán Enrique III logró que los húngaros reconocieran su soberanía.

Los ejércitos bizantinos tomaron Ani, la capital del reino de los bagratíes, en Armenia.

Harald Hardrade se casó con Isabel, la hija del príncipe Yaroslav de Kíev (la misma con la que ya había tenido alguna relación años antes y por cuya causa había tenido que marchar a Bizancio). Poco después decidió volver a su patria, a Noruega, donde se enfrentó a su sobrino Magnus, que se vio obligado a cederle la mitad de sus territorios.

La muerte del emperador Conrado II había privado al papa Benedicto IX de su principal apoyo. Finalmente, un capitán romano llamado Gerardo di Sasso lo expulsó de Roma y puso en su lugar al obispo de Sabina, que adoptó el nombre de Silvestre III, sin embargo, dos meses después Benedicto IX recuperó la silla pontificia por las armas, pero el arcipreste de Letrán, llamado Giovanni Graziano, lo convenció poco después para que abdicara en su favor a cambio de una pensión, y así se convirtió en papa con el nombre de Gregorio VI. Benedicto IX abandonó Roma.

En Badajoz murió el rey Ibn al-Aftas, y fue sucedido por su hijo Muhammad al-Muzafar.

En 1046 estalló una rebelión de la nobleza normanda contra el joven duque Guillermo, que tendría entonces unos diecinueve años y estaba a punto de tomar las riendas del poder. Una vez más, el apoyo del rey Enrique I de Francia fue decisivo. Un noble normando llamado Roberto Guiscardo (Roberto el Astuto) abandonó el ducado por esta época y marchó al sur de Italia a reunirse con sus hermanastros, Dreu, Guillermo Brazo de Hierro y Unfrido. El primero había participado en la conquista del condado de Apulia y acababa de convertirse en el nuevo conde.

Ese año murió el rey de Zaragoza Sulayman ibn Muhammad y repartió su reino entre sus cuatro hijos, pero uno de ellos, Abú Yafar Ahmad al-Muqtadir, logró pronto la hegemonía. Al-Muqtadir, junto con su hermano al-Mudafar, que reinaba en Lérida, atacó al conde Armengol III de Urgel, pero el conde Ramón Berenger I de Barcelona acudió en su ayuda, derrotó a los musulmanes y les obligó a pagar unos impuestos anuales que fueron conocidos como parias. Poco después, el rey Fernando I de León obligó también a al-Muqtadir a que le pagase parias. Antaño habían sido los pequeños reinos cristianos los que habían tenido que pagar a los gobernadores musulmanes y ahora la situación se estaba invirtiendo.

En Roma los papas Benedicto IX y Silvestre III trataban de derrocar a Gregorio VI, que ocupaba la silla pontificia en virtud de su acuerdo con el primero de ellos, pero el rey alemán Enrique III viajó hasta allí y organizó el Concilio de Sutri, que el 20 de diciembre depuso a los tres. Benedicto IX volvió a huir de Roma, Silvestre III fue obligado a ingresar en un monasterio y Gregorio VI fue desterrado a Colonia. El 24 de diciembre el concilio consagró como nuevo papa a Suidger de Morsleben Hornburg, un hombre de confianza de Enrique III, procedente de Sajonia, que adoptó el nombre de Clemente II, justo a tiempo para que, según la tradición carolingia, pudiera coronar emperador a Enrique III el día de Navidad. Sin embargo, Clemente II murió unos meses después, ya en 1047, y Benedicto IX aprovechó la circunstancia para volver a Roma y convertirse en papa por tercera vez.

El duque Guillermo de Normandía, con el apoyo del rey Enrique I de Francia, logró aplastar a los nobles rebeldes en Val-des-Dunes, tras lo cual pudo restablecer el orden y fundar una villa fortificada en Caen, desde donde gobernó el ducado con mano dura. En cierta ocasión tomó un castillo cuyos habitantes, durante el asedio, le habían gritado alusiones sobre su madre. La matanza con que Guillermo respondió al insulto hizo que nadie más tuviera ganas de recordarle las circunstancias de su nacimiento. Por otra parte, el joven duque despreciaba la simulación y hasta alardeó con arrogancia de su origen. Firmaba los documentos oficiales como Guillermo el Bastardo, pues sabía que así era como le llamaban a sus espaldas, aunque, desde luego, nadie se hubiera atrevido a llamarlo así en su presencia. Guillermo obligó a todos los nobles a jurarle fidelidad directamente a él, y no indirectamente según la cadena feudal (de modo que cada noble juraba fidelidad a su inmediato superior), como era costumbre. Prohibió la construcción de castillos fortificados sin su permiso específico, permiso que raramente concedía.

Los militares bizantinos estaban muy descontentos con el emperador Constantino IX, que apenas dedicaba su atención a los problemas militares. Éstos se estaban agravando con la lenta ocupación normanda del sur de Italia. A la rebelión de Maniaces unos años antes le siguió ahora la del general León Tornicios, que, no obstante, también pudo ser sofocada.

El rey Pedro Orseolo de Hungría volvió a ser derrocado, y esta vez sus adversarios dieron la corona a Andrés I, que pertenecía a la familia real, pero que había tenido que exiliarse tras la muerte de san Esteban. De este modo el país volvía a rechazar la tutela alemana.

El duque Casimiro I de Polonia derrotó al príncipe de Mazovia (una región polaca que permanecía independiente) y se anexionó sus territorios.

Ese año murió el conde de Saboya Humberto I Blanca Mano. Fue sucedido por sus hijos Amadeo I y Odón I. El segundo se había casado dos años antes con Adelaida de Susa, condesa de Turín, con lo que el condado se extendió sobre territorio italiano.

Tras la muerte del duque Enrique VII de Baviera su antecesor Enrique VI pudo recuperar el ducado. En el condado de Ardennes fue sucedido por su hijo Gilberto. El año anterior un noble llamado Adalberto de Matfrieding había arrebatado la Alta Lorena a Godofredo el Barbudo, y ahora un pariente de Gilberto llamado Federico hacía lo propio con la Baja Lorena.

También murió el rey de Noruega y Dinamarca Magnus el Bueno. Magnus había encomendado el gobierno de Dinamarca a Sven II Estridsson, que era hijo de Estrid, hermana de Canuto el Grande, y que ahora se convirtió en el nuevo rey de Dinamarca. Reorganizó la Iglesia en obispados leales a la corona, con lo que aumentó el poder real. En Noruega Harald Hardrade no tuvo dificultad en dominar la situación y convertirse en el nuevo rey. En 1048 fundó la ciudad de Oslo.

Ese año murió el duque Adalberto de la Alta Lorena, que fue sucedido por Gerardo.

El emperador germánico Enrique III no aceptaba, naturalmente, la legitimidad de Benedicto IX como papa, pues dicha legitimidad le había sido denegada en el concilio de Sutri organizado por él medio año antes, así que se encargó de que fuera exiliado y en su lugar nombró papa a Dámaso II, hasta entonces obispo de Brixen. (Esta ciudad se encontraba en una región del ducado de Baviera, pero, para debilitar el ducado, los reyes alemanes la habían sustraído al dominio del duque asignándosela al obispo de Brixen, que dependía directamente del rey.) El nuevo papa alemán fue mal acogido por los romanos, pero no les causó muchos problemas, pues marchó en peregrinación a Tierra Santa y allí murió antes de cumplir un mes de pontificado. El emperador convocó un concilio en Worms, donde fue elegido papa Bruno de Egisheim Dagsburg, hijo del conde Hugo de Egisheim y primo del emperador Conrado II, que adoptó el nombre de León IX. Llegó a Roma en 1049 vestido de peregrino, para que se le "eligiera" canónicamente.

Con León IX llegó a su fin la llamada noche del papado. Durante siglo y medio, la principal virtud para ser elegido papa había sido la de ser un buen títere, o a veces incluso un buen amante. Había llegado a haber un papa adolescente, otro que ni siquiera era sacerdote, etc. Los papas eran débiles y quienes los manejaban no conseguían con ello dominar más allá de la ciudad de Roma y sus vecindades. Con León IX la situación iba a cambiar. En realidad el mérito no fue tanto suyo como de su consejero Hildebrando, un monje que ya había sido consejero de Gregorio VI, a quien había seguido en su destierro. Ahora se ganó la confianza de León IX y se dio cuenta de que éste era el papa adecuado para llevar adelante sus ideas sobre lo que debía ser el papado, pues contaba con el favor del emperador. Hizo que León IX convocara tres concilios ese mismo año: en Roma, en Reims y en Maguncia, en los que se pidió cuentas a los dignatarios eclesiásticos corruptos. Ese mismo año murió san Odilón, el quinto abad de Cluny, y fue sucedido por Hugues. La Orden de Cluny se convirtió en el principal apoyo del papado. Era una poderosa y eficiente estructura internacional centralizada bajo el mando único del abad, el cual no estaba supeditado a ninguna autoridad más que la del papa. Hasta el advenimiento de León IX estar supeditado al papa era no estar supeditado a nadie, pero el abad de Cluny comprendió que el liderazgo del papa, con el apoyo consiguiente del emperador, ofrecería a su orden nuevas posibilidades de expansión que hasta entonces habrían sido impensables. Se inició así un movimiento reformista en la Iglesia que reconocía al papa como autoridad suprema, cuyas figuras más destacadas fueron reclutadas entre los monjes de Cluny.

Mir Geribert volvió a levantarse contra el conde Ramón Berenguer I de Barcelona.

Ese año murió el duque Enrique VI de Baviera, y el ducado pasó a Conrado I.

En Holanda murió el conde Dirk IV, y fue sucedido por Florencio I.

También murió el rey tolteca Nauhyotzin y fue sucedido por Matlacoatzin.

En Java murió el rey Airlanga, y su reino se dividió en dos: Janggala, al oeste, y Panjalu, al este. El reino oriental se convirtió en una gran potencia marítima.

En 1050 murió Guido d'Arezzo. Su obra Micrologus, que contiene dos capítulos dedicados a la polifonía, fue el tratado musical más conocido durante los cinco siglos siguientes.

En Suecia murió el rey Olav II y fue sucedido por su hermano Edmundo el Viejo.

También murió el rey de Angkor Suryavarman I.

Los reinos de taifas
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