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OTÓN EL GRANDE

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Se cuenta que Adelaida de Borgoña, una joven y hermosa viuda, había sido hecha prisionera por Berengario, el rey de Italia. En 951 el rey alemán Otón I entró en Italia para rescatarla y la convirtió en su esposa. Además de combatir a Berengario, Otón I tuvo que enfrentarse a los húngaros que saqueaban el norte de la península.

Tras la muerte del rey de León Ramiro II, le sucedió su hijo, que pasó a ser Ordoño III.

En el norte de China se instauró la dinastía Zhou posterior, la quinta desde el desmembramiento del Imperio Tang, bajo la cual el país del norte experimentó un rápido desarrollo: aumentó la tierra roturada, se expropió el patrimonio de muchos monasterios, se reorganizó el sistema de impuestos y se construyeron nuevos canales y diques con mano de obra forzada.

En 952 murió el duque de Borgoña Hugo el Negro.

El rey Ordoño III de León era hijo de la primera esposa de Ramiro II, y tenía un hermanastro conocido como Sancho el Craso, cuyo apelativo era una forma fina de referirse a su extremada gordura. Sancho era hijo de Urraca, hija del rey de Navarra Sancho I Garcés y de la actual reina Toda. En 953 trató de usurpar el trono leonés con la ayuda de su abuela y de algunos nobles, entre ellos el conde de Castilla Fernán González. Cuando los rebeldes se acercaban a la ciudad de León, Ordoño III les salió al paso y logró derrotarlos. Sancho se refugió en Navarra y Fernán González tuvo que someterse al rey leonés.

Ese mismo año murió el califa fatimí al-Mansur y fue sucedido por su hijo al-Muizz,  quien no tardó en iniciar una campaña de expansión para recuperar los territorios africanos que el califa omeya Abd al-Rahmán III había ocupado años antes.

Mientras Otón I estaba en Italia, su hijo Liudolfo encabezó una rebelión en la que participaron Conrado el Rojo, duque de Lorena (nieto de Conrado I y cuñado de Liudolfo), y Federico, el arzobispo de Maguncia. Se inició así una guerra civil que favoreció las invasiones húngaras y eslavas. En 954 Otón I había sofocado la rebelión. Conrado el Rojo fue desposeído de sus tierras, aunque luego se reconcilió con el rey y recibió dominios en Franconia. El ducado de Lorena pasó a Bruno, el obispo de Colonia y hermano del rey de Francia Luis IV de Ultramar. Sin embargo, los húngaros y los eslavos parecían incontrolables. Los primeros fueron desviados hacia Francia. Allí murió Luis IV, que fue sucedido por su hijo Lotario, de trece años. Hugo el Blanco conservaba su influencia, pues fue nombrado regente. Además obtuvo el dominio de Aquitania y el ducado de Borgoña.

También murió el rey Malcom I de Escocia mientras trataba de sofocar una rebelión. Fue sucedido por Indulfo. En Inglaterra, murió Erik Blodyks, y el rey Eadred logró sofocar la rebelión danesa en Northumbria. Sin embargo, no tardó en enfermar y murió al año siguiente, en 955. No estaba casado y no tenía hijos, así que fue elegido rey su sobrino Edwy el Hermoso, hijo del rey anterior, Edmundo I. Edwy tenía unos quince años. Se cuenta que durante la fiesta de su coronación el rey se cansó de la compañía de la nobleza borracha y se retiró junto con una joven llamada Elgifu. Su ausencia fue notada y Dunstan salió de la sala en su búsqueda. Encontró a la pareja en compañía de la madre de ella. Dunstan se puso furioso: consideró que la actitud de Edwy era un insulto a la nobleza, reprendió al joven rey y lo llevó sin miramientos junto a los invitados.

En cuanto Edwy vio consolidada su corona acusó a Dunstan de irregularidades financieras durante el reinado de su tío y lo llevó al exilio. A continuación se dedicó a combatir todas las reformas que Dunstan había emprendido. Como Dunstan había fomentado el celibato entre los religiosos, destituyó a los eclesiásticos solteros para favorecer a los casados. Además se casó con Elgifu.

Sin embargo, Dunstan tenía el apoyo de la población danesa de Inglaterra, pues siempre había favorecido una política conciliadora para con ella. Pronto surgieron voces amenazadoras en favor del regreso de Dunstan, que fueron encauzadas por Odón, el arzobispo de Canterbury, con lo que Edwy se vio forzado a rehabilitar a Dunstan. La mitad norte de Inglaterra (donde se concentraba la población danesa) rechazó a Edwy como monarca y aceptó, en cambio, a su hermano Edgar. Por su parte, Dunstan obligó a Edwy a divorciarse de Elgifu, la hizo secuestrar y la mandó a Irlanda.

Otón I preparó una campaña contra los húngaros. Reclutó un ejército de caballeros de todas las partes de su reino. Los húngaros también se agruparon en una enorme horda. Los ejércitos se encontraron el 10 de agosto junto al río Lech. Los húngaros cruzaron el río para atacar y se lanzaron a la carga. Debieron de pensar que ésta sería imparable, pero los caballeros acorazados con sus armaduras permanecieron en sus posiciones. El frente húngaro fue detenido y dividido. Los húngaros trataron de huir, para lo cual tenían que cruzar el río otra vez y lo hicieron en completo desorden. Los caballeros los persiguieron e hicieron una matanza. Entre las bajas cristianas estuvo el duque Conrado el Rojo, entre las húngaras Fajzz, que fue sucedido por Taksony. El 16 de octubre Otón I derrotó a los eslavos.

Desde que Carlos Martel reunió el primer ejército de caballeros con armadura, la efectividad de la caballería franca había sido muy variable. El problema principal consistía en que los caballeros (nobles) eran muy indisciplinados y revoltosos, por lo que rara vez se empleaban con toda su potencia. Además se hallaban constantemente envueltos en conflictos locales, o incluso en guerras civiles, que agotaban sus fuerzas. Las victorias de Otón I mostraron que la situación estaba cambiando. En el futuro los europeos ya no se iban a sentir inermes ante las invasiones de nórdicos, bárbaros del este o musulmanes, sino que los ejércitos de caballeros se estaban convirtiendo en un arma poderosa.

El rey alemán pasó a ser conocido como Otón el Grande y se convirtió en el héroe de la cristiandad. Los húngaros (o ugros) ya no volverían a preocupar a los alemanes, pero éstos conservaron en su memoria relatos sobre los temibles ogros que tanto les habían aterrorizado hasta entonces.

Tras la victoria de Lech, los húngaros fueron expulsados de la Marca del Este, que Otón I asignó a Burchard. La Marca Véndica se la asignó a Gerón, que había participado en su conquista diecisiete años atrás. Éste se dedicó a organizar firmemente el territorio y vencer toda posible resistencia por parte de los vendos.

Ese mismo año murió el papa Agapito II y Alberico puso en su lugar a su hijo Ottaviano, de tan sólo dieciocho años, el cual adoptó el nombre de Juan XII. Alberico murió poco después y el papa cayó bajo la dominación de Berengario.

También murió el duque Enrique de Baviera (el hermano de Otón I) y su heredero fue su hijo Enrique, de cuatro años de edad.

Hacía algunos años que en el Estado ruso de Kíev se había asentado una pequeña comunidad cristiana entre cuyos logros se encontraba la conversión de Olga, la madre y regente del príncipe Sviatoslav. Ésta decidió visitar Constantinopla, donde fue recibida con gran magnificencia, pues el protocolo era la especialidad del emperador Constantino VII.

El rey de León Ordoño III tuvo que enfrentarse a continuos ataques moros, especialmente en Galicia y en las fortalezas de Castilla, defendidas por el conde Fernán González, que obtuvo una victoria en San Esteban de Gormaz. Ordoño III decidió responder a estos ataques con una gran expedición que llegó hasta Lisboa. Abd al-Rahmán III envió a negociar a Hasday ibn Saprut, un judío erudito que destacaba por sus conocimientos de medicina y botánica, pero también como diplomático. Éste negoció una tregua que fue aceptada por el califa. Pocos meses después, ya en 956 murió prematuramente Ordoño III. Sólo dejó un hijo de corta edad y al parecer bastardo, por lo que Sancho el Craso pudo reclamar el trono y se convirtió en Sancho I.

Sin embargo, la nobleza leonesa despreciaba a Sancho I, a causa de su gordura, que casi le impedía tomar las armas. A la cabeza de los disconformes estaba, como no, el conde Fernán González. Éste casó a su hija Urraca con Ordoño, el hijo del rey Alfonso IV el Monje.

Mientras tanto moría el conde de París, Hugo el Blanco, y la regencia sobre Lotario pasó a su tío Bruno, el arzobispo de Colonia y duque de Lorena. Por otra parte, Hugo el Blanco dejó un hijo que le sucedió en el condado. Se llamaba como su padre y acostumbraba a usar una capa corta que le valió el sobrenombre de Hugo Capeto. De este modo, la pugna entre Luis IV y Hugo el Blanco se reprodujo entre sus hijos Lotario y Hugo Capeto. Hugo el Blanco había acabado por hacerse con la totalidad del ducado de Borgoña, que pasó a manos de su segundo hijo, Eudes.

En 957 murió el duque Ludolfo de Suabia, hijo de Otón I, y el ducado pasó a Burchard, que estaba casado con Eduvigis, la hermana del duque Enrique de Baviera y sobrina del rey alemán.

También murió el conde Wifredo de Besalú, y el condado pasó a su hermano Sunifredo, conde de Cerdaña.

En 958 la nobleza leonesa derrocó a Sancho I el Craso y, a instancias del conde Fernán González, eligió como rey a su yerno, al que se conoce como Ordoño IV el Malo, para distinguirlo del padre de Sancho I, al que se recuerda como Ordoño III el Bueno. Pero la enérgica reina Toda de Navarra marchó a Córdoba con su hijo el rey García II Sánchez para solicitar a Abd al-Rahmán III que curara a su nieto Sancho de su gordura y que le proporcionara tropas para devolverle el trono de León. El califa los recibió solemnemente en el palacio de Madinat al-Zahra, donde "los politeístas reconocieron la supremacía califal en su propio palacio". A cambio de su ayuda, Toda ofreció a Abd al-Rahmán III la cesión de diez fortalezas del Duero. Abd al-Rahmán III encomendó el enfermo a Hasday ibn Saprut, que al cabo de unos meses lo dejó lo suficientemente delgado como para que encabezara el ejército que el califa puso a su disposición. En 959 este ejército sitió y tomó Zamora mientras el ejército navarro atacaba a Fernán González. Sancho I logró la adhesión de los pueblos de la zona del Duero y de parte de la nobleza leonesa, dirigida por Fernando Ansúrez, con cuya hermana, Teresa, se casó el monarca.

Por esta época las posesiones del califa Abd al-Rahmán en el norte de África se habían reducido a unas pocas plazas costeras. El resto quedó de nuevo bajo el control del califa fatimí al-Muizz.

El ducado de Lorena escapó al control del arzobispo Bruno y de dividió en dos: la parte sur, la Alta Lorena, quedó en manos del duque Federico I, mientras que la parte norte, la Baja Lorena, pasó al duque Godofredo I.

Mientras tanto moría el joven rey Edwy de Inglaterra y el trono pasó a su hermano Edgar, que ya reinaba en las regiones septentrionales y ahora se convertía definitivamente en Edgar I de Inglaterra. El nuevo rey no dudó en conceder a Dunstan todo el poder que éste ambicionaba. Para empezar lo nombró obispo de Londres.

También murió el emperador bizantino Constantino VII y fue sucedido por su hijo Romano II. Bajo su reinado destacó un general llamado Nicéforo Focas, que en 960 dirigió un ataque contra la isla de Creta, base de la piratería islámica en el Mediterráneo oriental.

Por esta época se convirtió en príncipe de Polonia Mieszco I, que es el primer gobernante polaco del que tenemos conocimiento histórico. Al parecer era hijo y sucesor de Ziemomysl Piast, pero todos los datos sobre sus antecesores son legendarios.

Tras la muerte del conde Ramón II de Sobrarbe y Ribagorza, los condados pasaron a su viuda Garsenda, conjuntamente con sus hijos Unifredo, Arnaldo, Isarn y Toda.

En el norte de China murió el emperador Zhou, y el ejército aclamó como nuevo emperador al jefe de la guardia de palacio, Zhao Kuangyin, de modo que la emperatriz viuda tuvo que abdicar junto a su hijo. Se instauró así la nueva dinastía Song.

En Noruega murió el rey Haakon I el Bueno, mientras combatía a los hijos de su antecesor y hermano, Eryk Blodyks. Haakon I había designado como sucesor al que pasó a ser Harald II Gráfell (el de la pelliza gris), nieto de Harald I Hàrfager. No obstante, para ocupar el trono tuvo que enfrentarse a muchos competidores, y no pudo ocuparlo efectivamente hasta 961. Además, su autoridad no fue reconocida en todo el territorio, sino que Noruega se fragmentó.

La ciudad de León se había mostrado leal al rey Ordoño IV el Malo, pero finalmente tuvo que huir a Asturias y Sancho I recuperó la corona. Sin embargo, la muerte de Abd al-Rahmán III sirvió de excusa al rey para incumplir su parte del acuerdo. Se dice que las últimas palabras del califa fueron: "En toda mi vida no he gozado más que de catorce días sin preocupaciones de ninguna clase." Fue sucedido por su hijo al-Hakam II.

Los castellanos seguían reconociendo como rey a Ordoño IV el Malo, que se había refugiado en Burgos, pero el conde Fernán González fue hecho prisionero por los navarros y esto puso fin a la resistencia. El califa al-Hakam II pidió al rey García II Sánchez que le entregara a Fernán González, pero éste (que debía de ser un liante de cuidado) logró su libertad a cambio de retirar su apoyo a su yerno, al que expulsó de Burgos y lo envió a Medinaceli, de donde a su vez pasó a Córdoba. Al-Hakam II decidió apoyar a Ordoño IV el Malo en represalia por la traición del rey Sancho I. Rápidamente, Sancho I se avino a cumplir el acuerdo, con lo que Ordoño IV perdió todos los apoyos y no tardó en morir en Córdoba.

Tras una campaña que duró más de un año, Nicéforo Focas logró expulsar a las fuerzas musulmanas de Creta y forzó a los habitantes de la isla a adoptar el cristianismo. Creta ha sido cristiana desde entonces hasta la actualidad. Esta hazaña elevó considerablemente la reputación de Nicéforo.

Edgar I nombró a Dunstan arzobispo de Canterbury y apoyó todas sus reformas.

El papa Juan XII se cansó de las imposiciones de Berengario y apeló a Otón I. Es probable que el rey alemán tuviera a Carlomagno como modelo desde mucho tiempo atrás, pues había elegido el palacio de Carlomagno en Aquisgrán para la ceremonia de su coronación. Ambos compartían además el sobrenombre de "el Grande". Ahora Otón I entró nuevamente en Italia y se detuvo en Pavía, la antigua capital de los lombardos. Allí se hizo proclamar rey de los lombardos, como lo hiciera Carlomagno en su día, luego marchó sobre Roma y el 2 de febrero de 962 Juan XII lo coronó emperador. El título había quedado vacante desde la muerte del abuelo del actual Berengario. Éste ya no pudo resistir ante el rey alemán. Fue capturado, derrocado y desterrado a Alemania.

En tiempos de Carlomagno y de Ludovico Pío, el emperador era visto como (o pretendía ser) el heredero de los emperadores romanos, pero cuando Occidente dejó de ver en el Imperio Bizantino al antiguo Imperio Romano y los emperadores de Occidente pasaron a ser personajes insignificantes, el fantasma del Imperio Romano casi se esfumó, y así Otón el Grande ya no era visto como (ni pretendía ser) un nuevo emperador romano, sino más bien como un nuevo Carlomagno, un monarca poderoso, invencible y de autoridad indiscutible. Podemos llamar a su imperio el Imperio Germánico. Uno de sus primeros decretos como emperador confirmaba los derechos del papa sobre los territorios romanos, pero al mismo tiempo establecía el control del emperador sobre la administración pontificia, e incluso sobre la elección del Sumo Pontífice.

Antes de iniciar su campaña en Italia, Otón I había cedido el ducado de Sajonia a Hermann Billung. Mientras tanto Gerón pudo sofocar una rebelión de los vendos derrotándolos junto al río Recknitz. Para acelerar la evangelización de estos pueblos eslavos, Otón I creó el arzobispado de Magdeburgo, del cual pasaron a depender los obispados de Havelberg y Brandeburgo, que hasta entonces dependían del más alejado arzobispado de Maguncia.

Un mercenario turco llamado Alp Tigin, fue destituido como jefe de la guardia de corps del príncipe samaní, tras lo cual se trasladó a una región en el actual Afganistán llamada Gazni, donde se declaró gobernador independiente. A sus sucesores se les conoce como los gaznawíes.

El emperador chino Zhao Kuangyin logró que el ejército se sometiera a la autoridad civil, con lo que puso fin a la inestabilidad política del periodo anterior.

En Escocia murió el rey Indulfo y fue sucedido por Dubh.

El rey Sancho I de León cambió nuevamente de idea sobre lo de cumplir lo pactado con el califa Abd al-Rahmán III cuando éste le ayudó a recuperar su trono. Logró una alianza con el conde castellano Fernán González, con el rey García II Sánchez de Navarra y con los condes Borrell y Miró de Barcelona, pero el califa actual, al-Hakam II, emprendió una expedición de castigo y Sancho I tuvo que pedir una tregua. En 963 al-Hakám derrotó también a García II Sánchez. La reina Toda había muerto no mucho antes.

Ese mismo año murió el duque de Aquitania Guillermo III Cabeza de Estopa, y fue sucedido por su hijo Guillermo IV Fierebrace.

El hijo menor de un conde francés adquirió un castillo situado en una posición estratégica al noreste de Francia. El castillo se remontaba a la época romana y entonces era conocido como Luxemburgo, su nuevo dueño se llamaba Sigfrido y tomó el título de conde de Ardennes.

El emperador chino Zhao Kuangyin inició una campaña expansiva por la que a lo largo de la década siguiente fue anexionándose uno tras otro los reinos del sur, con lo que reconstruyó la unidad del Imperio Chino bajo su dinastía, la dinastía Song.

Nicéforo Focas dirigió un ejército bizantino por Asia Menor y tomó al emir hamdaní Sayf al-Dawla la ciudad de Alepo. Poco después murió el emperador Romano II. Nunca se había tomado muy en serio el gobierno, sino que durante su reinado éste estuvo en manos de su esposa Teófano. Dejó dos hijos que ya habían sido coronados como coemperadores en vida de su padre. Eran Basilio II y Constantino VIII, pero sus edades eran de cinco y tres años, respectivamente, por lo que Teófano se convirtió en regente. Poco después, una rebelión militar contra los jóvenes emperadores llevó a Teófano a casarse con Nicéforo Focas, que se convirtió en regente y emperador asociado (Nicéforo II).

Juan XII comprendió demasiado tarde que Otón I no iba a ser más manejable que Berengario. El emperador terminó acusándolo de conducta escandalosa y un concilio lo depuso el 4 de diciembre y en su lugar eligió a León VIII, que ni siquiera era sacerdote. Sin embargo, cuando el emperador abandonó Roma poco después, ya en 964, Juan XII volvió a adueñarse de la ciudad y persiguió a los partidarios de León VIII. Sin embargo murió poco después y fue sucedido por Benedicto V. Pero Otón I apoyó a León VIII y durante los años siguientes volvió a haber dos papas en Roma.

Ese año murió el duque Godofredo I, de la Alta Lorena. Fue sucedido por Ricardo.

En el Estado ruso de Kíev murió Olga, con lo que su hijo, el príncipe Sviatoslav, asumió las labores del gobierno. Su primera acción fue una campaña contra los viátichi, un pueblo vecino. Después se enfrentó a los jázaros.

El emperador bizantino Nicéforo II inició una campaña contra Cilicia y Chipre y otra contra Sicilia. La primera fue exitosa, y en 965 dominaba ambas regiones, pero ese mismo año cayó la última posesión imperial en Sicilia, con lo que la isla se perdió para siempre.

Ese año murió Eudes, el duque de Borgoña, hermano de Hugo Capeto, y el ducado pasó a un tercer hermano, conocido como Enrique el Grande.

También murió el conde Arnulfo I de Flandes, conocido como Arnulfo el Grande. Durante dos años, su hermano Balduino III se había apoderado del condado, pero Arnulfo I lo había recuperado y ahora lo transmitió a su hijo Arnulfo II, que se casó con Susana, una hija de Berengario.

Tras la muerte de Gerón, la Marca Véndica fue dividida en seis marcas menores que pasaron a sus familiares.

Así mismo murió el conde Sunifredo, que dejó el condado de Besalú a su hermano Miró y el condado de Cerdaña a su hermano Oliba.

Tras la muerte del papa León VIII, Otón I impuso como sucesor a Juan XIII, si bien éste fue expulsado de Roma por el conde de Campania, Rofredo, ayudado por el pueblo, en favor del otro papa, Benedicto V, pero en 966 Otón I impuso nuevamente a Juan XIII y se llevó a Alemania exiliado a Benedicto V. Ese mismo año murió Berengario, exiliado también unos años antes.

La política evangelizadora del emperador estaba dando sus frutos: Ese mismo año el rey de Dinamarca Harald Blatand adoptó el cristianismo y lo extendió por su país. También fue bautizado el príncipe de Polonia Mieszco I, que el año anterior se había casado con Dabrówka, hermana del duque Boleslav I de Bohemia.

En Galicia se produjo una rebelión contra el rey de León Sancho I el Craso. El monarca logró sofocarla, pero fue envenenado y murió en el camino de vuelta a la capital. Sancho I dejó un hijo de cinco años, que pasó a ser rey con el nombre de Ramiro III y bajo la regencia de su tía Elvira (que era monja). La situación era irregular, pues en teoría la monarquía leonesa era electiva y no hereditaria, por lo que no había motivo para aceptar como rey a un menor de edad. Por ello se realizó una ceremonia de elección al estilo visigodo que confirmara a Ramiro III como nuevo rey, pero esto no acalló las protestas y se produjo una inestabilidad que obligó a Elvira a firmar una tregua con el califa de Córdoba, al-Hakam II. Esta tregua fue rápidamente suscrita por el conde Borrell de Barcelona, que a partir de este momento volvió a mantener relaciones cordiales con el califato. Su hermano Miró había muerto poco antes.

El emperador bizantino Nicéforo II obtuvo nuevas victorias contra los musulmanes en Siria. El zar Pedro I de Bulgaria tenía serios problemas con los húngaros en el norte, y para controlarlos decidió firmar una alianza con ellos contra Constantinopla. Nicéforo II respondió con una alianza con el príncipe Sviatoslav de Kíev, que en 967 se lanzó sangrientamente contra Bulgaria.

En Bohemia murió el duque Boleslav I y fue sucedido por su hijo Boleslav II.

En Escocia murió el rey Dubh y fue sucedido por Culen.

La civilización americana seguía convulsionada. Un pueblo del norte invadió la ciudad maya de Chichén Itzá. Esta ciudad había sido fundada unos quinientos años antes por los itzaes, un pueblo maya que, por causas desconocidas, la había abandonado unos trescientos años después. Los invasores se identificaron con estos itzaes, pero no está claro que fueran los mismos (más bien parece una de las típicas historias para legitimar una conquista). Tal vez fueran chontales (un pueblo que habitaba más al norte) que habían adquirido algunos rasgos mayas por contacto con los toltecas. El caso es que los invasores empezaron a construir en la ciudad monumentos grandiosos de estilo tolteca: el Castillo, el Templo de los Guerreros, un observatorio astronómico, etc. También introdujeron el culto a Quetzalcóatl y los sacrificios humanos, juntamente con un espíritu militarista ajeno a las costumbres mayas. Por esta misma época, la ciudad maya de Uxmal tuvo que acoger también forzosamente a un pueblo invasor, los Xiues, que introdujeron cambios similares en su entorno.

Siguiendo el ejemplo de Carlomagno y Ludovico Pío, el emperador Otón I hizo que el papa Juan XIII coronara emperador a su hijo Otón II, que tenía entonces unos trece años de edad. En 968 Otón I trató de extender su dominio en Italia a toda la península, para lo que emprendió una campaña contra Apulia. No obstante, no pudo vencer a los bizantinos. El emperador Nicéforo II estaba entonces nuevamente en campaña contra Siria y regresó a Constantinopla. Sus generales continuaron la tarea y en 969 tomaron Antioquía (en octubre) y Alepo (en diciembre). En el botín obtenido en Antioquía figuraba una capa vieja y deshilachada que, sin duda alguna, había pertenecido a san Juan el Bautista.

Mientras tanto Otón I había intentado un nuevo ataque contra Calabria, pero las posiciones bizantinas en el sur de Italia permanecieron firmes.

Como respuesta a la alianza entre los bizantinos y los rusos, los búlgaros habían establecido una alianza con los pechenegos, que se habían lanzado sobre Kíev obligando al príncipe Sviatoslav a regresar para defender su patria. En cuanto hubo puesto a raya a los pechenegos, volvió furibundo contra los búlgaros, y fue tan recio su ataque que inquietó al mismo emperador Nicéforo II, el cual terminó aliándose con los búlgaros contra los rusos. Puesto que Constantinopla veía a los búlgaros como su principal enemigo, esta alianza manchó la imagen del emperador. Además Nicéforo II había aumentado considerablemente los impuestos para financiar sus numerosas campañas, de modo que su popularidad había decaído notablemente.

A finales de año, un sobrino de Nicéforo II, un general llamado Juan Tzimiscés, entró en el dormitorio del emperador junto con otros oficiales y lo asesinó. Así se convirtió en el nuevo emperador Juan I. Respetó el derecho de los dos jóvenes emperadores Basilio II y Constantino VIII (que ahora tenían once y nueve años, respectivamente).

Mientras tanto los rusos despedazaban Bulgaria y mataban al zar Pedro I. Fue sucedido por su hijo Boris II, que a sus veinte años tuvo que enfrentarse precariamente a la invasión rusa.

El califa fatimí al-Muizz conquistó Egipto y puso fin a la dinastía de los Ijdisíes. Decidió iniciar la construcción de una nueva capital a la que llamó al-Qáhira (la Victoriosa), actualmente El Cairo.

Vietnam pasó a ser gobernado por una nueva dinastía, la de los Dinh, fundada por Dinh Bo-linh, quien logró que China reconociera definitivamente la independencia del reino, el cual abandonó definitivamente el nombre chino de Annam y se convirtió en Dai-Viet. Se inició un proceso de expansión que obligó a replegarse al reino de Shampa, cuya capital tuvo que trasladarse unos trescientos kilómetros hacia el sur. El reino de Shampa también estaba sufriendo las acometidas del reino de Angkor, aunque estas habían amainado tras la muerte del rey Rajendravarman, acaecida el año anterior.

Teófano, la viuda del emperador Nicéforo II, trató de casarse con Juan I, pero en 970 éste optó por enviarla al exilio y se casó con Teodora, hermana de Romano II y tía de los dos emperadores.

Hugo Capeto se casó con Adelaida, hija del duque de Aquitania Guillermo III Cabeza de Estopa. Adelaida era carolingia por parte de madre.

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